Conoce a… Mikkel Frølich Honoré

Por David Hunter

En el cierre de la temporada previa, un joven ciclista llamó la atención de esta redacción. Se trata de Mikkel Frølich Honoré, hombre de 21 años que fichó por el Deceuninck-Quick Step y casi de inmediato dio la talla. Para entender la dimensión de lo que logró, los dos stagiaires que anteriormente pudieron pasar al bloque World Tour fueron Álvaro Hodeg y Fernando Gaviria. Lefevere no regala nada.

“Ciertamente, fue un salto enorme. Venía de correr citas Sub23, así que me siento un privilegiado por estar aquí. Estoy agradecido a mis equipos anteriores, Lotto Soudal Sub23 y el Team Virtu Cycling. Ellos me ayudaron a desarrollarme y no estaría donde estoy si no hubiera sido así.

Obviamente, estar en Deceuninck es un sueño. Han sido un equipo exitoso durante años y lo que logran los jóvenes cuando empiezan en la estructura es evidente. Creo que es el sitio ideal para estar.”

Mikkel no estará solo, ya que dos compatriotas están en la plantilla: Michael Mørkøv y Kasper Asgreen. El ciclismo de Dinamarca está en un punto alto, especialmente de la mano de Michael Valgren y Magnus Cort, pero con muchos otros pujantes corredores en el camino.

“El trabajo de la Federación ha sido clave. Propiciaron campos de entrenamiento invernales desde las categorías Sub 17, coordinándolos con equipos nacionales. Todo eso, más el éxito de los corredores daneses profesionales como incentivo, ha impactado en el rendimiento global de los más chicos. Esta generación que viene promete, y somos muchos.”

 Hablando de motivaciones, la de Mikkel es su abuelo.

“Inicié en el ciclismo en 2004 de la mano de mi abuelo, en una bici común con la que iba al colegio. Él fue un buen corredor amateur y un apasionado de este deporte. Falleció dos semanas después de eso y, desde entones, he querido llegar lo más lejos posible en su honor.”

 Su potencial llevó a Mikkel al Lotto-Soudal Sub23, uno de los mejores conjuntos a la hora de desarrollar talentos. Pero, en 2018, regresó a casa y firmó con el Team Virtu.

“Mi período en Bélgica fue emocionante, aprendí muchísimo y me beneficiaré de ello en el futuro. Pero, en cierto momento, empecé a desear nuevos retos y, cuando hablé con Michael Skelde (anterior director deportivo del Team Virtu Cycling), entendí que había tomado la determinación acertada.”

 Y así fue. Mikkel se llevó el Circuit de Wallonie, aunque luego una caída arruinó sus chances en el Giro Valle d’Aosta Mont Blanc. De regreso para el Tour de l’Avenir, no fue una sorpresa que Dinamarca se impusiera en la CRE…

“Siempre es especial ganar una CRE, porque puedes subir con todos tus compañeros al podio. El ciclismo es un deporte único, en el que se juega en equipo pero sólo uno sube a recoger el premio.”

 Para ese punto de la campaña, Honoré ya sabía que sería stagiaire con Quick-Step. En apenas seis semanas, Lefevere lo envió a Brussels Cycling Classic, GP de Fourmies, Tour de l’Eurométropole, GP d’Isbergues, Binche-Chimay-Binche, Milano-Torino y Gran Piemonte. Un bloque impresionante de trabajo, en el que concluyó casi sin excepción en el top 60.

“Fue una experiencia única. Me ayudaron mucho, me dieron consejos y me hicieron sentir parte del ‘Wolfpack’ desde el minuto uno.

 Los resultados ayudaron y ya miro con ansias la nueva temporada. Casi no haré citas World Tour por el momento, tengo mucho que hacer por delante.”

 Otro momento cúlmine del 2018 para Mikkel fue la selección para el Mundial Sub23. Lamentablemente, las cosas no fueron de la mejor manera.

“Fue una gran decepción para Dinamarca quedar fuera del podio. Con el equipo que teníamos era más que factible, por eso la pena. Yo tuve un gran día, pero no así nuestros líderes. Es parte del ciclismo.”

Por lo que se aprecia, Mikkel es un prospecto ideal para las clásicas.

“Aún debo descubrir qué tipo de ciclista seré. Eso será por decisiones, o quizás decante naturalmente. Mientras, trabajo mi resistencia. Si debo elegir mi futuro, me encantarían las clásicas belgas, pero todas. Una mezcla de corredor capaz de pelear por los adoquines flamencos y las cotas de las Ardenas.”

El simpático atleta vive en Italia, y explica por qué y cómo se prepara.

“Mi novia estudia en Milán, así que nos mudamos cerca. En Bergamo, ella viaja poco y yo puedo entrenar en todo tipo de terrenos sin los problemas de una ciudad tan grande.

 Me gusta rodar en grupos, excepto cuando preparo un objetivo puntual. Entonces, ahí salgo solo. Soy de los que presta mucha atención al potenciómetro, en carrera y fuera de ella. Eso me sirve para entender las respuestas de mi cuerpo a los estímulos. También, en mis ratos libres, estudio fisiología.”

Mikkel habló de su resistencia, por lo que le toca ser más específico y contar cómo la trabaja.

“Usualmente se trata de una salida larga, de entre cuatro y cinco horas, rodando en algunas subidas dentro de la zona baja 3 de potencia. Al final del día, debo acabar con unos 3000-3500 metros de desnivel acumulado.”

El ciclismo no es todo en la vida y es conveniente preguntarle qué otros intereses tiene…

“Me gusta cocinar. A mi novia no le agrada, así que la cocina es mía. Siempre dependerá de la época del año, pero la comida mediterránea es mi debilidad.

 De todas formas, como casi lo que quiero, salvo que deba perder peso. Lo que más me atrae es el pollo con vegetales.”

 De cara a 2019, ¿qué sería una temporada exitosa?

“Continuar mi desarrollo, pero no diré  más hasta superar uno o dos meses en la categoría. Aprendí que la clave del éxito es la regularidad, porque puedes fallar en un objetivo concreto y, poco después, llevarte otra victoria sólo por haber estado bien físicamente.

Un joven con la cabeza bien amoblada. Si no sucede nada raro, tendrá impacto pronto en la campaña, pero dadas sus condiciones de resistencia, será a fin de curso donde enseñe destellos de su verdadero nivel.

David Hunter

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