Entrevista: Jenaro Leguízamo: el encuentro de la ciencia con el deporte

Por @eskrraga

Hay dos momentos de gran felicidad en la vida de Jenaro Leguízamo; el primero fue cuando le notificaron que sería becado para cursar una maestría; el segundo se remonta a la obtención de Rigoberto Urán de la medalla de plata en la prueba en línea de los Olímpicos de Londres (2012) cuando él era el director de aquél seleccionado.

Foto: cortesía de Jenaro Leguízamo

En sus charlas se erosiona el imaginario de un ciclista conducido por sus sensaciones y destellos naturales, para dar lugar a un escenario en donde cada atleta cuenta con un grupo de trabajo. Este enfoque científico lo ha materializado con su laboratorio, en donde se ha dedicado a valorar y trazar planes a deportistas de diferentes ramas. Esto le ha llevado a contar con más de dos mil datos que, aspira, se convertirán en el material de base para empezar a publicar los resultados y conclusiones de todas sus investigaciones.

El discurso de Jenaro circula entre la objetividad científica y los afectos que dejaron tantas experiencias en el deporte. Su pasión por la ciencia, en lugar de alejarlo de los encuentros humanos, los refuerza y por ello puede obstruir el entrecorte en su voz cuando cuenta el momento en que Pantano, Henao y Atapuma lloraron junto a él cuando recibió los resultados adversos de un examen que indicaba un posible cáncer. Tampoco puede evitar el regocijo de recordar a esos mismos tres jóvenes abrazados y felices cuando, en aquél Tour del Avenir de 2009, él recibió la noticia desde Colombia que las contramuestras de los exámenes arrojaban un resultado reconfortante en donde se estableció que no padecía afección alguna.

La llegada al ciclismo

Monté bicicleta desde los 15 años de edad, cuando estaba terminando el colegio. Los amigos me incitaron a dar vuelticas y esas vueltas se pegaron. Corrí hasta los 22 años. Yo era un pasista; me defendía en media montaña y sprintaba bien. Tenía perfil de buen gregario; me contrataban para hacerle ganar carreras a “Chepe” González, “Lucho” Espinosa o Libardo Niño. Me retiré a fines de 1991, después de haber pertenecido a equipos como Pinturas Pilac, Cafam y Café de Colombia que, cuando estuve, ya no era profesional sino aficionado. En esa época me di cuenta que para el ciclismo venían tiempos muy oscuros, y no se veían nuevos patrocinadores.

La profesionalización

Me dediqué a ser entrenador de ciclismo y también trabajé con pesas, aeróbicos, spinning, todo lo relacionado con fitness, pero nunca lo hice pensando en algo profesional hasta que, en determinado momento, se me dio la oportunidad de estudiar y empecé a hacer la carrera a los 32 años.

Mis padres fueron educadores; eso le hace ver a uno la vida con otros ojos. Algo crucial fue una quiebra económica en 1999. Entonces quedé con una mano adelante y otra atrás y, en ese momento de crisis en mi vida emocional y financiera, me di cuenta que la seguridad no está en la plata. Así que me dije: “tengo que fundamentar mis esperanzas en algo que perdure”. Concluí que el conocimiento, lo que uno tenga en la cabeza, está por siempre. Eso fue vital para pensar en el estudio.

La constante búsqueda del conocimiento

Ya cuando me hice profesional era, seguramente, el cuarto o quinto educador físico que llegaba al ciclismo. Así que me hice el propósito de marcar diferencia con los demás y empecé a hacer cosas diferentes; siempre me daba cuenta que me hacía falta algo, me especialicé y luego hice la maestría. Comprendí que necesitaba darle a cada ciclista un plan de entrenamiento individualizado; eso fue crucial porque no contaba con equipos técnicos de modo que saqué la tarjeta de crédito de mi papá y compré unos aparatos hasta que armé, de a poco, mi laboratorio.

Fue como profesional que llegué a Colombia es Pasión, donde trabajé con Pantano, Atapuma, Chalapud y Duarte durante el año que fue campeón mundial. Después tuve que renunciar porque me gané una beca para hacer la maestría y no se me dio ese espacio.

Colombia es Pasión

Para mí fue un sueño. Tuve la oportunidad de viajar a Europa tres o cuatro veces al año a dirigir a aquellos muchachos que, en esa época, no se sabía que iban a hacer lo que ahora vemos, aunque nosotros sí lo vislumbrábamos. La filosofía en el equipo siempre fue de cero dopaje y trampa; primaba la metodología, el buen entrenamiento. En ese tiempo tuve mis primeros acercamientos a la tecnología, a hacer pruebas y valoraciones; contamos con asesores “gringos” que nos apoyaron mucho. Fue una experiencia profesional importante porque me ayudó a abrir los ojos y me dio a entender que la ciencia en el ciclismo se iba a afincar.

Cuando Henao, Atapuma y Pantano vivieron juntos

Estuvieron hospedados en mi casa, en Sogamoso, un mes. Estábamos preparando el Tour de l ´Avenir y me los llevé por temas de altitud y de controlar el entrenamiento. ..eso fue en 2009. Veo hacia atrás y agradezco la oportunidad que me dio la vida de tener a todos esos muchachos.

Pantano es un elemento de sinergia; todo gira en torno a él, tiene mucho carisma. Puedo asegurar que no tiene un enemigo en el mundo porque es abierto, espontáneo y sincero.

Sergio Luis es el paisa atípico: callado, introvertido, poco expresivo, que piensa cuándo y en dónde va asestar el golpe. Tengo una imagen de Pantano enseñándole a bailar salsa a Henao en la casa; claro, Pantano hacía todos los pasos y Henao era tieso, no se podía mover ni para un lado ni para el otro.

Atapuma, Pantoja y Chalapud son muy buenos seres humanos, calmados, buena gente, se unen a la recocha cuando tienen que unirse pero también hacen caso.

Chaves es menor, sin embargo, él mismo me dijo que quería ir a la concentración así se pagara todos los gastos porque aprendería. Es un muchacho muy disciplinado; llevaba un diario en donde anotaba qué hacía en los entrenamientos, cuál fue el recorrido, lo llevaba con mucho juicio y religiosidad.

El período como seleccionador de Colombia

En 2011, cuando llevaba año y medio de la maestría, me llamaron del Comité Olímpico colombiano a decirme que sería el nuevo seleccionador. Seis meses antes me habían pedido una Hoja de Vida para que fuera asesor en el tema científico en el ciclismo de pista pero nunca me dijeron nada de eso, así que fue una sorpresa ese llamado. Estuve desde mayo de ese año hasta el 12 de febrero de 2014, cuando renuncié.

La medalla de plata de Urán en los olímpicos de 2012

No existe una palabra en mi vocabulario para describir lo que sentí. Cuando muera no tendré problema porque viví la felicidad…eso fue una vaina accidentada; el día anterior a la competencia hubo confusión con el número de Rigo (Urán); casi no puede correr y no pudimos dormir para solucionar ese asunto. Estaba soleado, había unos veinte grados de temperatura. El equipo estaba compuesto por Rigoberto, Henao y Duarte.

La charla técnica duró diez minutos; les presentamos un vídeo de motivación y, en tres minutos, les dije:

-No vamos a coger la fuga de salida, intentaremos el ataque en la subida del circuito en la última o penúltima vuelta y hay que intentar llegar solos porque, si vamos con alguien, quedamos de segundos.

Sirvió mucho que yo me defendiera con el inglés porque pude hacer una buena lectura de la carrera y tener claras las diferencias. La comunicación con los ciclistas se daba en las zonas de alimentación; yo le decía a Carolina, la novia de Henao, y a Nicolás las instrucciones; ellos eran los encargados de darles la alimentación y los mensajes que yo les enviaba. Faltando dos vueltas, les di la orden de que, en la próxima, cogieran la fuga, lo cual hicieron Henao y Urán pues Duarte ya se había caído.

En ese momento, los británicos empezaron a trabajar y a pedir ayudas a otros equipos; si Henao y Rigo hubieran estado en el lote, habrían tenido que ayudarles porque ambos pertenecían, en ese entonces, al Sky.

Urán sabía perfectamente que, si llegaban en ese grupo de 22 de la fuga, no iban a ocupar algún puesto de relevancia, por lo que inició un ataque pensando que lo iban a coger y ahí Henao, que iba entero, asestaría el golpe final. Pero con Rigo se fue Vinokurov y no los alcanzaron…esa emoción fue muy grande ¡a qué más podía aspirar! Tuve medallas en todo el ciclo olímpico.

Los mundiales de Florencia de 2013: la otra cara de la moneda

Ese mundial tiene gran influencia de que yo haya renunciado como seleccionador; dos días antes de la caída de Urán en el tramo final de la prueba élite en línea, perdimos el campeonato con el pinchazo de Jessenia Meneses y ella terminó cuarta; teníamos eso en el bolsillo, al igual que un podio con Rigo… no puede ser que, después de haber estudiado tanto y sacrificarme por armar algo firme, dependiera todo de la suerte. Un periodista dijo que el mundial había sido desastroso, omitiendo que estuvimos a nada de ser campeones del mundo con Meneses y a punto de lograr un podio con Urán.

Concluí que no podía seguir dependiendo de todo eso y a este asunto se sumó que el presidente de la federación de ese entonces quiso imponerme decisiones con las que no estaba de acuerdo; yo no estuve ahí por política y no me iba a exponer por hacerle caso y tener que dar la cara por una decisión ajena. Estaban ocurriendo cosas inverosímiles; me mandaban a unas carreras y unas concentraciones tres días antes.

Enfoque científico del deporte

El ciclismo se volvió más científico a partir de la persecución al dopaje, antes de eso era muy empírico; era la fuerza bruta, entrenaban sin método, lo importante era montar en bicicleta y, finalmente, las falencias se solucionaban en la farmacia. Ahora los equipos, ciclistas, entrenadores, se han dado cuenta que hay que mejorar el rendimiento de otra manera: hay que desgastar el cuerpo lo mínimo posible y aprovecharlo al máximo.

Se dosificaron las carreras en aras de obtener el mejor rendimiento de manera científica y entró la nutrición a jugar un papel importantísimo. Cuando yo me hice ciclista, los que iban a Europa venían hasta con 10 kg menos de peso. Ahora hay ayudas ergogénicas y formas para suplementar; incluso uno puede terminar con mayor peso un Tour de Francia. También entraron la psicología y la medicina y la biomecánica como factores para optimizar la eficiencia y eficacia con el objetivo de gastar lo mínimo posible.

Con todo esto llegó una oleada tecnológica en la que están, por ejemplo, los medidores y cuantificadores de carga, los potenciómetros y los GPS. Ahora podemos medir absolutamente todo con precisión; ya no es la época en que va el entrenador detrás del ciclista viéndole la nalga y cargándole bananos y un par de ruedas; ahora la cadencia, la temperatura y potencia se pueden seguir en un computador.

Me di cuenta de todos estos hechos y comprendí que ese era el camino y no había retorno. El que siga obstinado en que el ciclismo no es así, tendrá que vivir enterrado. .. aunque todavía no faltan los osados que afirman que deberían quitar los potenciómetros de las carreras para que sean más emocionantes; seguramente la Fórmula 1 sin velocímetro o tacómetro sería más emocionante pero ese paso atrás no lo vamos a ver.

El comando central del deportista

La ciencia y la metodología han avanzado tanto y están tan al alcance de todo el mundo que la diferencia, al final, es la cabeza. En Colombia se ven muchos casos de deportistas con gran motor o máquina que no destacaron por la falta del comando central; hay que ver la estructura completa, si bien hay datos antropométricos, de potencia, que nos dicen si la carrocería de alguien es una volqueta o un bólido, la cabeza no se puede negar, por eso la psicología del deporte es una de las ciencias aplicadas; algunos no habrán tenido la necesidad de pasar por un psicólogos pero otro sí.

La competencia entre científicos

Cada médico tiene que estar al día con lo último, al igual que el nutricionista con lo ergogénico, el ingeniero biomecánico con las ventajas de una biela, un piñon o una posición… es un mundo cambiante, todos los días hay que tener la habilidad de desaprender y volver a aprender. Todo esto es una competencia y es competitividad y, para ser competitivo, no puedo quedarme con los conocimientos de hace veinte años. Detrás del ciclista hay un grupo de profesionales en ciencias aplicadas en donde cada quien hace su tarea de la mejor manera posible; solo uno levanta los brazos pero atrás hay un mundo y se invierten millones en una investigación para mejorar la bicicleta. También, por ejemplo, es una competencia de ropa deportiva en donde se busca la mayor comodidad y sacar las mejores condiciones ante el calor o el frío.

El retorno de los conservadores

Los ciclistas que están iniciando tienen un sueño y muchas ganas de hacer las cosas; necesariamente se encuentran con los entrenadores de las ligas y muchos de ellos creen que nadie les puede decir cómo es el ciclismo pues es como ellos dicen y, entonces, aplican los que les enseñaron hace treinta años. Es así como usted ve ciclistas élite con pensamiento de corredores del ochenta porque se ha perpetuado esa forma de entender a este deporte, no se concibe el ciclismo científico porque es más fácil decir que no sirve que ponerse a investigar; siguen con los métodos de correr kilómetros y kilómetros y, cuando el muchacho está acabado, le empiezan a aplicar sueros con diferentes sustancias.

Una definición del dopaje

Doparse es utilizar un medio prohibido para mejorar el rendimiento, es prohibido porque tiene una condición: ser nocivo para la salud. Si no es dañino y ayuda a mejorar el rendimiento, se permite.

El ciclismo ha sido un deporte pionero en la lucha contra el dopaje y por eso es el chivo expiatorio pero eso está en todos los deportes, hasta en los que usted no necesita condición genética, por ejemplo el tiro, ahí también hay dopaje como betabloqueadores que le ayudan a tranquilizarse.

Preparadores y directores

Se puede ser director deportivo con la experiencia y una buena estrategia; se necesita ser razonable y astuto para plantear las estrategias de carrera. No estoy en contra de que los exiclistas sean directores. En lo que nunca estaré de acuerdo es que sean preparadores pues estos son los que deben valerse de criterios de la ciencia. Ahora bien, tampoco estoy de acuerdo con el académico que está metido en el aula y el laboratorio sin que jamás haya cogido una bicicleta, cuando no sabe qué es acidosis en las piernas o un viento. En el ciclismo, la ciencia y la academia van por un lado y la práctica por el otro; hay una suerte de pelea y yo quiero hacer más pequeña esa brecha.

Andrés Felipe Escovar

¿Te gusta lo que hacemos? seguínos en @CiclismoInter

Sumate en facebook: Ciclismo Internacional

Copyright ©2012-2017 Ciclismo Internacional. All Rights Reserved

8 comments for “Entrevista: Jenaro Leguízamo: el encuentro de la ciencia con el deporte

  1. Joseph
    20 junio, 2017 at 12:32 pm

    excelente charla científica sobre el ciclismo, hay que aprovechar a este señor

  2. HERNAN AMAYA
    20 junio, 2017 at 6:54 pm

    Excelente muy bueno

  3. Ricardo Mejia
    20 junio, 2017 at 9:27 pm

    Muy buenas opiniones, muy claras y concretas. Es obvio que evolucionó y que está con el ciclismo actual.

  4. 21 junio, 2017 at 12:09 am

    gran nota, grax por ella!

  5. 21 junio, 2017 at 12:03 pm

    Felicitaciones, excelente artículo.

  6. Diego Avendaño
    21 junio, 2017 at 4:12 pm

    Jenaro es máximo. Muy pocos como el en Colombia. Con el nació el ciclismo moderno en el país. O sino se hubiera perdido esta generación en el mar de agujas que hoy abunda en Colombia.

  7. 21 junio, 2017 at 11:25 pm

    Ideal sería que a los sub-20 se les matriculara en un proceso serio con este maestro. Como la FCC no se interesa en invertir con miras al futuro, ojalá la empresa privada aprovechara los conocimientos de Leguísamo para forjar una camada que garantice la continuidad de éxitos de los que ahora gozamos en Colombia.

Deja un comentario