Entrevista – Sebastien Reichenbach: «Si debo ser líder en el Tour, lo haré»

Por David Hunter

«Prepararme es mi motivación, está en mi naturaleza. Soy afortunado de desarrollar esta profesión porque tengo una personalidad competitiva. Y lo mejor es que nunca hay límites más que los que uno mismo se impone». ¡Excelente presentación la de Sebastien Reichenbach, que viene de completar su primer año en FDJ! A los 27 años, tras un buen paso por IAM Cycling, elevó a ún más su rendimiento y brilló como gregario de lujo.

CYCLISME - TIRRENO-ADRIATICO - UCI WORLD TOUR - 2016 10 March 2016 51st Tirreno - Adriatico Stage 02 : Camaiore - Pomarance REICHENBACH Sebastien (SUI) FDJ Photo : Yuzuru SUNADA

Foto : Yuzuru SUNADA

«Este primer año ha ido bien y cumplió con todas mis expectativas. Estoy muy feliz de ser el lugarteniente de Thibaut Pinot y disfruté el modo de trabajo. Eso favoreció mi integración, algo en lo que fue clave Steve Morabito», continúa el suizo, que acumuló 69 días de carrera en las piernas.

«No encontré grandes diferencias entre IAM y FDJ, pero sí una metodología diferente. Por ejemplo, en el modo de entrenar, con gente que lleva 20 años o más en esto monitoreándonos, o las cronos, que no se cuidaban tanto en IAM», dice el completo pedalista.

Y en ese sentido es cierto el avance de la FDJ sobre la cabra, con Pinot como principal ejemplo. «Entrené la especialidad el invierno pasado y espero repetirlo ahora. Empezamos el 2016 con la Tirreno como objetivo y la crono era clave, por lo que dimos el máximo. Por supuesto, no siempre sale como estaba planeado», comenta.

Hoy afianzado en el World Tour y con un potencial que ilusiona a su entorno, sorprende saber que casi no consigue pasar a profesionales. «A fines de 2012 pensé que se terminaba mi aventura en el ciclismo. Ya estaba pensando en un trabajo normal, cuando apareció el IAM Cycling, confiaron en mí y aquí estoy», narra.

«Me gusta pensar que soy muy profesional. Me concentro y enfoco mucho, amo este deporte y eso hace todo más fácil. Fuera de la bici es lo contrario», se describe a continuación el helvético, por caso,  4° en la Carrera de los Dos Mares.

En lo que a los entrenamientos refiere, «Seb» cuenta con un entorno envidiable en su tierra natal. Pero nadie mejor que él mismo para detallar un día normal en la «oficina». «Normalmente son 5 o 6 horas por los Alpes, en Valais. Salgo en el llano por los valles y elijo las trepadas a realizar, porque mucho dependerá de la época del año».

La dieta es parte crucial en la vida de un atleta y mucho más para nuestro invitado, un fanático del tema. «Me interesa mucho la nutrición, así que no me cuesta mantener la misma dieta todo el año. El menú depende de los trabajos que me toquen, pero tengo pautas básicas que manipulo según eso. Además, a veces hago dietas bajas en carbohidratos, pero lo hago con mucho cuidado porque el cuerpo queda al límite. Después se realiza una carga y el organismo absorve más», explica.

En pleno período de preparación, Reichenbach cuenta en exclusiva sus secretos para la pretemporada. «Volví a la bici de ruta esta semana, pero el invierno consiste en mucho más: resistencia, ejercicios de estabilidad, mountain bike para recuperar ritmo y cross country», comienza.

«Por supuesto que se busca corregir o potenciar los puntos débiles. Hago mucho con las PowerCranks, que son palancas individuales que hay que mover con cada pierna», prosigue, y concluye especificando sus falencias. «Las cronos y los descensos. Para lo primero debo salir y pasar tiempo sobre la cabra, haciendo intervalos cada tanto, mientras que para la segunda cuestión es similar y hay que rodar y pensar en positivo».

A excepción del Tour, el año de Thibaut Pinot fue maravilloso y Reichenbach fue clave como último hombre, rol que le sienta genial. «Disfruto al 100% estar al servicio de un líder como él. Si bien me siento realizado cuando hago mi parte, el hecho de contar con un capitán que luego consigue resultados motiva aún más», sostiene.

Quizás el momento cúlmine de la campaña del suizo haya sido el Tour de France, donde Pinot abandonó enfermo dejándolo libre de sus ataduras. «No fue fácil cambiar el chip, tanto física como mentalmente. Es que al estar pendiente de un jefe, uno rara vez reserva energías. Además, por el respeto que le tengo, me tomó unas horas aceptar el cambio de roles», recuerda.

 «Luego de un par de etapas me volví a sentir cómodo y mis compañeros me cuidaron mucho y fueron de gran ayuda», acota enseguida, sin hacer mención a su magnífico 14° lugar en la ronda gala.

De hecho, pudo haber acabado más arriba en la tabla, pero una caída en los días finales lo mermó. Así y todo, la semana conclusiva fue especial para él. «Pasamos por mi ciudad, por los puertos por donde entreno y frente a mis amigos y familiares. Eso me dio una motivación extra y nunca olvidaré lo sucedido», reconoce quien fue 4° en la jornada con arribo a Culoz, donde festejó Pantano.

Pero no todo es ciclismo y nuestro protagonista habla de la importancia del tiempo libre y la desconexión entre carreras. «Soy bueno para desconectar. Tengo muchos otros intereses en la vida y eso sirve para poder volver fresco física y mentalmente a cada competencia. A mí me encanta el café, los vinos, la pesca o la música», indica.

«La privacidad es un punto clave. Apenas termina un evento me gusta aislarme y, si es posible, volver a casa. Allí recargo mis energías», apostilla.

Con eso en perspectiva, es de esperar que odie los hoteles, pero «Seb» sorprende. «Es parte del trabajo y, me guste o no, hay que aceptarlo. Estoy habituado, lo mismo que con el periodismo, que es muy necesario para los ciclistas», afirma, desviando la charla.

«Debemos entender que la prensa es muy importante y que también están trabajando. La mayoría entiende que los corredores no podemos estar horas con ellos ni responder lo mismo 200 veces. Es una relación de beneficio mutuo», acota.

Con el 2017 en el horizonte y Pinot decidido a asaltar el Giro, Reichenbach podría ser líder en el Tour, algo que no descarta pero tampoco confirma. «Podría pasar, pero aún no hemos planificado la temporada. Me siento bien ayudando a Pinot y si debo encabezar la escuadra en Francia lo haré, si no, ya tengo un trabajo definido», cierra.

Un profesional con su talento tiene el potencial para ser top 10 en una de las grandes, el «problema» es que no persigue la gloria personal y está feliz como gregario de lujo. El año próximo volverá a ser clave para Pinot, pero quizás reciba su chance de capitanear en el Tour de France, donde podría pasar de lugarteniente a general.

David Hunter

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