Kometa Cycling, con el colombiano John Stiven Ramírez al Giro Sub 23

Recuperado en 2017 tras un período de cuatro años sin disputarse, el históricamente conocido como Giro Baby, o GiroBio, se ha consolidado en un abrir y un cerrar de ojos como el escenario donde se vislumbran a los corredores que serán, de alguna u otra forma, los grandes protagonistas del deporte de la bicicleta en años venideros.

Otras citas en Europa podrían pelearle el título, pero por el número de etapas y los recorridos que confeccionan, el Giro es la gran carrera de los campeones del mañana.  Tal ha sido el empeño de instituciones diversas a la hora de volver a sacar una carrera que en sus dos últimas ediciones ha coronado a sendos ciclistas rusos, Pavel Sivakov en 2017, Aleksandr Vlasov en 2018, unas victorias que le han dado continuidad a los éxitos soviéticos de las ediciones de mediados los años ochenta.

El cambio de fechas de la Vuelta a Hungría ha propiciado que de cara a este año el equipo sub23 de la Fundación Alberto Contador recoja el testigo de la formación continental, presente en el pelotón del Giro Baby de 2018. La prueba magiar y el Giro de Italia sub23 se solapan varias jornadas, lo que ha posibilitado la concreción de una invitación que se ha convertido en uno de los grandes retos de la temporada. Cuatro españoles (el madrileño Carlos García, el andaluz Sergio García, el riojano Arturo Grávalos y el asturiano Eduardo Pérez-Landaluce) y un colombiano (Jhon Stiven Ramírez) son los cinco ciclistas seleccionados por Rafa Díaz Justo y el preparador Carlos Barredo para afrontar tan intenso y exigente reto. Una prueba que reúne a 31 formaciones en total. La élite sub23.

“Por el recorrido en sí, por la dureza acumulada, con mucho desnivel, y por el volumen de competición, pues son muchos días seguidos, va a ser la carrera más dura que afronten los corredores”, explica el gijonés Carlos Barredo. “Va a ser esencial llegar muy descansados, frescos, así como también con una buena preparación psicológica. Se ha trabajado el volumen y el desnivel, y se ha tratado de hacer la mejor puesta a punto posible. Con Carlos, Sergio, Arturo, Edu y John hemos hecho tres grupos de trabajo en base a las competiciones previas, porque algunos competían en Bidasoa y l´Isard, otros solo en la prueba francesa y finalmente otros tanto en Bidasoa como en la Vuelta a Navarra. Buscamos que en esas competiciones lograsen el punto de calidad, mientras que tanto antes como después de afrontarlas se ha metido volumen de trabajo en ritmos fundamentalmente medios, así como el desarrollo de fuerza”.

Carlos García sintetiza muy bien el sentimiento común de ilusión y ganas con el que viaja el Kometa Cycling Team sub23 a Italia: “La verdad es que va a ser la primera vez que compita en una carrera de diez días y es una motivación increíble”. “Tengo unas ganas tremendas de correr unas de las carreras más importantes a nivel mundial”, añade Sergio García, que ha labrado estos días en las estéticas subidas de los gaditanos Puertos de Las Palomas y El Boyar buena parte de su forma. “Hemos estado poniendo todo de nuestra parte estos meses para poder llegar lo mejor posible”. “Estoy animadísimo, va a ser una experiencia muy bonita. Seguro. La preparación ha sido bastante buena y confío en que haremos un gran papel. Quiero disfrutar al máximo del Giro. Y por supuesto también aprender”, aporta por su lado el colombiano Jhon Stiven Ramírez.

Diez etapas, con otra de descanso entre medias, componen un menú que suma 1.169 kilómetros y cuenta con dificultades montañosas de gran exigencia. La corsa rosa arrancará con la única crono de esta edición, un prólogo de 3,3 kilómetros sin más obstáculo que las siete curvas que jalonarán un circuito para corredores muy potentes. Y después, una sucesión de dificultades que irán in crescendo tras la jornada de descanso, prevista para el martes 18.  El Passo delle Force, una cota de tercera a diez de la meta del segundo día de carrera, será la antesala de una maratoniana etapa con un inicio complicado, el tercer día, y una complicadísima fracción que presenta cinco tramos de sterrato. “Ningún día te deja un respiro y en la tercera etapa tenemos esta especie de Strade Bianche que se hará durísima”, dice Carlos García. La cuarta etapa, quinto día de Giro, implica la primera llegada en alto de la carrera: el toscano Monte Amiata, algo más de 13 km muy constantes, con un porcentaje medio en torno al 7%, en el contexto de una etapa con más de 3.500 metros de desnivel.

Tras el ‘giorno di riposo’, la carrera regresa al asfalto con un nuevo final en alto en una llegada que ya estuvo en el recorrido el año pasado: el Passo Maniva. Una etapa prototípica unipuerto tras la que llega uno de los días más esperados: una etapa no excesivamente larga, menos de 100 kilómetros, que partirá de y acabará en Aprica y presenta una doble ascensión al Passo della Foppa, mucho más conocido como el Mortirolo. Primero, por Monno (12,7 km al 7,6%); después, por Mazzo di Valtellina (12,4 km al 10,5%). En 95 kilómetros, 2.600 metros de desnivel acumulado. “Aunque cualquier etapa del Giro supondrá una buena oportunidad, si tuviera que elegir una etapa sería ésta. Es durísimo. El Mortirolo es un puerto que impresiona. Y tiene que ser increíble cuando estemos allí sufriendo”, admite Carlos García. “Es la que más me llamaba la atención, me hace especial ilusión poder subirlo”, coincide Sergio García.

Con una octava etapa concebida para darle una nueva oportunidad a los hombres rápidos si las fugas no lo evitan, las dos últimas jornadas del Giro Baby regresan a las montañas. La novena etapa, con un final en alto en una ascensión suave a Falcade que estará precedida por el encadenado del largo Passo Cereda y la Forcella Aurine. La jornada final vuelve a acoger un invento: si en 2018 se trató de una crono en la que los corredores partían a competir de acuerdo con el mismo tiempo que les separaba en la general, en esta ocasión es una jornada en línea de menos de 40 kilómetros que presenta la particularidad de concluir en la cima del Passo Fedaia, mucho más célebre como La Marmolada. Desde Caprile son casi 14 kilómetros de subida: en los últimos cinco la pendiente nunca baja del 10,6%.

“Poder estar en el Giro es un sueño hecho realidad”, dice Sergio García. “Sinceramente podemos hacer un buen papel en las etapas más fuertes”, confía Jhon Stiven Ramírez. “Al final, con todo el nivel que hay, pensar en la general es objetivamente difícil. Pero queremos hacer un buen papel, dejarnos ver, ser competitivos y a partir de ahí todo será bienvenido. Llevamos todo el año pensando en esta carrera, le vamos a poner todas las ganas del mundo y a disfrutarlo”, concluye Carlos García. Llega el Giro, llega el gran reto de la temporada.

El recorrido.
13 de junio: Riccione-Riccione (3,3 km).
14 de junio: Riccione-Santa Sofía (143,2 km).
15 de junio: Bagno di Romagna – Pescia (173,6 km).
16 de junio: Sesto Fiorentino – Gaioli in Chianti (145,5 km).
17 de junio: Buonconvento – Monte Amiata (140,2 km).
18 de junio: jornada de descanso.
19 de junio: Sorbolo – Passo Maniva (158,3 km).
20 de junio: Aprica – Aprica (94,3 km).
21 de junio: Dimaro-Folgarida – Levico Terme (137,1 km).
22 de junio: Rosà – Falcade (133,6 km).
23 de junio: Agordo – Passo Fedaia (39,9 km).

Fuente: Prensa Kometa Cycling

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