Michael Woods, de estrella del running a talentoso escalador

Por @pmpalermo

woodsmalhao

Pocos se percataron de la presencia del canadiense Michael Woods entre los mejores a la hora de subir en la Volta ao Algarve, terreno donde Richie Porte, Tiago Machado, Geraint Thomas, Michal Kwiatkowski, Ion Izagirre o Davide Formolo se llevaron el crédito.

No obstante ello, ahí están los resultados, que señalan al ignoto pedalista del Optum en el 5° lugar de la llegada a Malhao, signo inequívoco de sus virtudes para la trepada. Pero, ¿quién es Michael Woods? Su historia es curiosa y merece un repaso, ya que se trata de un novato de 28 años que apenas comienza a destacar en el máximo nivel.

Conocido como “Rusty”, nació en Ottawa y estaba encaminado a ser una estrella del running, hasta que una lesión generada por sobreentrenamiento y dietas extremas lo apartaron para siempre de sus sueños olímpicos en las pistas.

Sin embargo, su implacable deseo de competir lo llevó a “robar” la bicicleta a su padre los fines de semana para mantenerse activo y en forma. Como suele suceder con el deporte pedal, Woods se enamoró y comenzó a rodar cada día, aumentando kilometraje e intensidad hasta su bautismo de fuego con el pelotón local.

Poco a poco progresó y tuvo su primera oportunidad en el Stevens Racing team, equipo de una bicicletería de su ciudad natal, donde demostró su poderío físico y se hizo un hueco en el seleccionado canadiense para el Tour de Beauce 2012 ganado por Sutherland. Allí clasificó 20°.

Sus prestaciones llamaron la atención y la siguiente parada fue en el Garneau-Quebecor con el que dio otro salto en su desarrollo, alzándose con el 9° puesto en la misma carrera. Esa campaña se resume en 13 podios y 22 top 10, pero la explosión llegó en 2014, ya con el Amore e Vita europeo, donde conoció otro ciclismo y entregó destellos de su capacidad.

Rusty fue 6° en Beauce tras una genial demostración en la llegada cuesta arriba de Lac Mégantic y 4° en el nacional en línea, sin olvidar la experiencia obtenida en citas italianas como Laigueglia y Coppi e Bartali, o el exótico Qinghai Lake, donde sus pulmones sufrieron la polución del aire chino.

La nota de color que puede explicar mejor de quién hablamos llega de uno de sus récords: Woods posee la marca más rápida para escalar el monte Haleakala (Hawaii), la subida pavimentada más larga del mundo (56.3km y 3011msnm) para los que empleó 2:27:16

Obviamente, su camino no ha sido un lecho de rosas, fundamentalmente debido a las impericias técnicas que le valieron numerosas caídas y lesiones, algo lógico, si se considera que lleva poco más de tres años sobre la bicicleta. Pero el fondo físico del running está allí, también la capacidad mental necesaria para competir y Woods comienza a despuntar.

Así, fue una grata sorpresa en la subida a Malhao entre las grandes estrellas allí presentes. Y si no terminó mejor en la general fue por sus horribles prestaciones contrarreloj, aspecto en el que trabaja para mejorar, aunque su espigada y liviana humanidad (180cm y 63.4kg) no lo favorezca. Sobre la cabra cedió 2:22 de los 3:03 que lo separaron del campeón Thomas.

Graduado en la Universidad de Michigan, Woods tiene un blog propio donde expresa sus pensamientos y recibe consultas de aquellos interesados en el running, disciplina a la que sigue vinculado como espectador y entrenador.

El simpático canadiense, conocido en su entorno por su afable forma de ser, sueña en grande puesto que anhela formar parte del pelotón en un Tour de Francia y, además, con cumplir sobre dos ruedas lo que no logró corriendo a pie: participar en los Juegos Olímpicos.

Por lo pronto, afrontará una campaña clave en su breve periplo profesional y ya sumó la Clássica Internacional Loulé. En el Optum disfrutará de un calendario nutrido y de alto nivel, donde podrá mostrar al mundo sus virtudes para la escalada, algo que se vio en cuentagotas en Algarve.

Este es Michael Woods, el ex maratonista reconvertido en ciclista que captó la atención de Ciclismo Internacional apenas iniciado el curso. Ojalá la suerte lo ayude y las caídas no lo lastren, ya que a su edad, el margen no es amplio y las oportunidades escasean. Lo que sí es seguro son sus virtudes atléticas, con las que puede llegar lejos y ser un veterano exitoso como sucedió, salvando las distancias, con Tony Rominger o Jean Christophe Péraud.

Pablo Martín Palermo

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