Opinión: Carapaz, el humilde campeón que habló sobre la ruta

Por @FXavierVidela

Richard Carapaz fue el más fuerte durante las tres semanas del 102° Giro de Italia y se hizo con un merecido título. El escalador ecuatoriano, quien exhibirá el preciado trofeo ‘Senza Fine’ en sus vitrinas, se ganó la admiración y el respeto de todos.

La bicicleta fue una pasión de toda la vida. A su primer ‘caballito de acero’ se lo robaron y, el segundo se lo armó su papá con chatarra que solía llevar del Oriente hacia Tulcán. No tenía ruedas, ‘Richie’ rodaba sobre las llantas. Sin embargo, tenía grandes aspiraciones y se animaba a soñar. Al final de todo, «los sueños están para cumplirse».

Recién a los 15 años, Carapaz comenzó a ver el ciclismo como una forma de vida. Y las críticas no faltaron. Había personas que le comentaban que dejara la bicicleta, que no llegaría a ningún lado con ella. Pero el carchense estaba decidido a luchar y trabajar para alcanzar sus metas.

«El campo le enseña a ser fuerte y a ser disciplinado», cuenta Ana Luisa Montenegro, su madre. Hijo de gente dedicada al campo, Richard repitió la fórmula para llegar al éxito en el ciclismo. «Ahora sí, tengo que comerme al mundo sobre la bici, voy a darle hasta que se desgaste el pavimento», decía el sacrificado ciclista ‘telefónico’.

Apenas mayor de edad, ya declaraba que su sueño no era ganar el Tour ni la Vuelta, si no el Giro de Italia. Con frío y lluvia en cada edición, a él no le importaba. «Por fortuna, Carchi es una tierra perfecta para entrenar», comenta, orgulloso de su tierra, donde se crió a 3000 msnm y con lluvias torrenciales que lo hacían reír durante la última ‘Corsa Rosa’, mientras otros penaban.

La humildad y el bajo perfil lo llevaron a no ser considerado por nadie entre los principales candidatos al título, a pesar de su buen antecedente (4° en 2018) y sus resultados recientes (campeón en Asturias). Menos aún con un Mikel Landa que se encargaba de reafirmar su intención de ganar la prueba, dejando de lado a un Carapaz que tan solo callaba y evitaba entrar en polémicas.

Todo lo contrario a Simon Yates, campeón de la Vuelta a España. El británico encendió la previa de la ‘Corsa Rosa’ con declaraciones picantes. «Si fuese mis rivales estaría cagado», dijo el del Mitchelton-Scott, queriendo avisar de su buena condición de cara a la primera gran vuelta de la temporada.

Sin Tom Dumoulin tras la caída que lo obligó a abandonar, Primoz Roglic y Vincenzo Nibali seguían como los dos grandes candidatos y se marcaban mutuamente. Incluso, el italiano invitó al esloveno a seguirlo hasta su casa y mostrarle sus títulos. Por su parte, el sudamericano oriundo de El Carmelo siguió haciendo lo suyo y lanzó un demoledor ataque en la 14° etapa, que le valió para hacerse con el liderato.

El error de los dos capos fue subestimar a la gran esperanza ecuatoriana, el escalador que evitaba involucrarse en polémicas. Cual hombre de campo, de pocas palabras, Carapaz se encargó de decir lo suyo sobre la bicicleta. El sacrificio, la disciplina y la fortaleza -aquella fórmula que le habían enseñado sus padres cuando niño- fueron las claves para que, con una actuación inolvidable, asaltara el liderato general.

El carchense honró la ‘maglia rosa’ y atacó en cada ocasión que pudo, consolidando y ampliando su ventaja. En cada puerto, Carapaz dejaba en claro quién era el líder. Y también lo hacía debajo de la bicicleta, con una humildad digna de un gran campeón, esos que todos recuerdan.

Mantenía los pies en el suelo y no se la creía en sus declaraciones ni ante los aficionados, a quienes les ofrecía su tiempo para poder tomarse una foto, firmar autógrafos o, simplemente, regalarles un saludo. Un gesto pequeño, pero grande a la vez, que significaba mucho para los cientos de latinoamericanos y ‘tiffosi’ que se acercaban a darle sus muestras de apoyo.

Él ya había logrado la admiración de los aficionados. Por su estilo ofensivo de competir -que tanto gusta en esta época de ciclismo conservador-, pero también por su calidad humana, aún más valiosa. No faltaron los elogios de sus compañeros. José Joaquín Rojas, uno de los grandes baluartes del Movistar Team, comentó: «Qué lección de clase y humildad nos has dado a todos».

Otro agradecido fue Mikel Landa, gran testigo de la grandeza del ecuatoriano. En la penúltima jornada, ‘Richie’ era amo y señor de la prueba. Estaba sólido y Nibali no ponía en peligro su ‘maglia rosa’. Sin embargo, esa humildad y su clase lo llevaron a ponerse la carrera al hombro y tirar del grupo de punta con todo el gas que le quedaba en el tanque. ¿Con qué fin? Permitir a su compañero pelear por un lugar en el podio final.

Sin dudas, esa fue la gran muestra de este gran soñador que, con fortaleza, sacrificio y disciplina, logró conquistar el Giro de Italia, consiguiendo un título histórico para su patria. Pero, por sobre todas las cosas, su calidad humana lo llevó a ganarse el respeto y la admiración de todos.

SECCIÓN GIRO DE ITALIA

Franco Xavier Videla

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3 comments for “Opinión: Carapaz, el humilde campeón que habló sobre la ruta

  1. 3 junio, 2019 at 1:25 pm

    Brutal sin duda alguna lo de la penúltima etapa, ya de por si era loable para Carapaz, que se permita ir a Landa, después que la carrera lo coloca como gregario, pero más aun lo fue ver como Carapaz se puso a trabajar por su compañero y anterior líder.
    He visto grandes capos trabajar por sus compañeros en diversas carreras, pero en los pocos años que llevo siguiendo el ciclismo a fondo, nunca he visto un lider de general arriesgar lo suyo y trabajar por alguien como Carapaz.

  2. fanor echeverry gonzales
    3 junio, 2019 at 7:13 pm

    LO QUE HIZO CARAPAZ EN EL GIRO ES LO QUE TIENE QUE HACER NAIRO EN EL TOUR PORQUE EL BOCON DE LANDA YA EMPEZO A DECIR QUE VA POR EL TOUR ASI NAIRO QUE A HABLAR CON LAS PIERNAS Y HACER RESPETAR ESOS 6 PODIUM EN LAS 3 GRANDES

  3. 4 junio, 2019 at 12:19 am

    De acuerdo con los planteado por el autor del artículo… aquí muchos tenemos qué aprender de Richard… ojalá que su estilo impregne a muchos.

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