Opinión: Otra mirada a las revelaciones de Froome

Por @pmpalermo

Finalmente, tras meses de espera, se conocieron los resultados de los diversos tests fisiológicos a los que se sometió Chris Froome luego del Tour de Francia, buscando arrojar luz en las zonas oscuras relacionadas a su victoria. Claro está, dichas dudas, están estrechamente vinculadas a sus gestas y al pasado de este deporte, que siempre terminó por destronar a todos aquellos que se mostraron como ‘superhombres’.froome-bike-test-lr_utdel7k

Y con semejante historial de héroes desmitificados por el avance de la tecnología o los arrepentidos de turno, no son pocos los que creen que es cuestión de tiempo para que el líder de Sky corra la misma suerte.

Por contrapartida, el nacido en Kenia, no se cansa de repetir -aunque ya lo hayamos escuchado antes- que no tiene nada que ocultar, que sus resultados seguirán vigentes dentro de una década y que sus títulos son pura y exclusivamente, fruto del trabajo duro.

Pues bien, los números arrojados por los estudios que se realizó en las instalaciones de GlaxoSmithKline Human Performance Lab son sencillamente impactantes. Como bien refiere el informe, el VO2max del atleta, con su peso de competición, está en un rango aproximado de 88.2 que lo coloca, por definición, entre los «extraterrestres» del ciclismo.

Más interesante aún, resulta el hallazgo de algunas otras pruebas realizadas por Froome en 2007, cuando apenas despuntaba en Europa y era un corredor del montón. Por aquel entonces, Chris pesaba 8 kilogramos más que hoy y tenía casi el doble de grasa corporal, pero según los expertos,»el motor estaba allí».

Este es un punto vital para entender que, su transformación de mediocre a campeón, no fue por ayudas externas ni «milagros», de esos que el ciclismo se acostumbró a aceptar las décadas previas. No, el británico cumplió con una progresión normal, mucho más que la de grandes estrellas como Quintana y Contador, explotando recién a los 27 años.

Párrafo aparte para explicar, a aquellos que jamás prepararon una temporada como corredores profesionales, que el hecho de tener el vo2max o el hematocrito elevados, no garantiza el suceso. Es una gran ventaja, siempre y cuando el ciclista entrene de modo correcto, trabajando sus umbrales y, claro está, lleve un campeón dentro.

La cultura del misterio

Aclarado el contexto, toca ponderar la repercusión de los hechos. Sin lugar a dudas, quien no quiera creer a Froome, no lo hará ahora ni nunca. Pero, hay que reconocer que, aunque tardía, su acción es altamente valorable, en un deporte que, culturalmente, tiende a esconder las cosas.

Así, por citar un ejemplo cercano a los lectores, todo aquel que anda fuerte en un pelotón cicloturista se muestra reacio a revelar los motivos de su progreso, aunque este se deba, simplemente, a comer bien o dormir más. Lo mismo pasa entre los profesionales, o pasaba.

De un tiempo a esta parte, los miembros de la nueva generación comenzaron a compartir sus datos a través de las redes sociales, intentando despegarse de sus antecesores, cuyo prontuario es mejor no recordar. Es que ya bastante daño causaron y, si hoy Froome debe tolerar escupitajos en carrera, es por culpa de esos que «jamás dieron positivo» pero se inyectaron todo lo que tuvieron al alcance de su mano.

Dicho esto, sin desmerecer a nadie, poco interesan los valores de potencia de un atleta promedio. Lo que todos (fans, periodistas y demás corredores) quieren conocer, son los detalles en torno a las figuras. Y Chris Froome es la primera de dichas luminarias de la denominada «era limpia» en abrir las puertas de su intimidad.

Cambio de paradigma

Con los ecos de la Operación Puerto o el Caso Armstrong todavía resonando en nuestras memorias, el escepticismo se convirtió en moneda corriente alrededor de los pedalistas, que insistieron hasta el hartazgo, en trazar una línea divisoria tras la decisión razonada de la USADA.

Desde entonces, ninguna de las estrellas fue hallada culpable en los análisis, aunque sí se dudó de ellas sobre el asfalto. El apabullante dominio de Nibali en el Giro 2013 y el Tour 2014 o las hazañas de Contador en la Vuelta 2014, no gustaron a nadie más que sus fans.

Pero lejos de arrojar claridad, escaparon con chicanas del estilo «pasé todos los controles» o «esto es fruto del esfuerzo». Y es verdad, aunque hubiera sido conveniente compartir lo que todos los expertos quieren saber y, recién ahora, Froome descubrió al mundo.

Por ello, el documento del keniata es el comienzo de algo nuevo y bueno. Si Quintana, Contador y compañía siguieran su ejemplo, los científicos podrían ponerse de acuerdo y establecer parámetros reales de lo que es dopaje y lo que no. A día de hoy, son tantos los facultativos que critican los números de Froome como los que los defienden.

Y lo que no entienden, es que en medio del fuego cruzado, queda un deporte ya manoseado en exceso que no necesita más dudas. Froome rompió el hielo, y ahora es turno de los demás de hacer lo propio.

Las partes del campeón

En este punto es interesante remarcar que, si bien son 200 los corredores de un pelotón en el Tour, sólo se ataca al puntero. Pero, ¿cuánto más bajos y ´normales´ pueden ser los valores del escolta, o del resto del top 10? Poco, o nada.

Froome no necesita defensores, pero hay que hacerle justicia en determinados aspectos: a su vo2max superlativo, le sumó una preparación impecable y una determinación de hierro, que lo ayudó a pasar el pavés en vanguardia, a bajar los descensos con los expertos y a tolerar su enfermedad, los ataques de Quintana y los agravios del público.

El ciclismo es más que valores sanguíneos. La diferencia entre un campeón y el resto, está en su cabeza y los pequeños detalles que, en el igualado ciclismo hiperprofesional actual, marcan la línea divisoria entre la victoria y el fracaso.

Dudas

No son pocos los que aún dudan del británico. «Que si tenía un campeón dentro por qué se arrastraba en 2007» o «que sólo por bajar de peso no se gana un Tour», etc. Puntos válidos, pero no concluyentes en ningún sentido porque, como ex miembros del pelotón, podemos asegurar que los detalles más insólitos pueden generar un vuelco en el rendimiento.

Así, el hecho de haberse curado de la Bilharzia, de haber aprendido a prepararse y quién sabe qué otros aspectos de ser ciclista, desembocaron en Froome como un gran campeón. Ya que está mejor visto, citemos a Quintana de ejemplo.

Si el colombiano, cuyo vo2max es 86, siempre tuvo sus espectaculares cualidades, ¿por qué no ganó la Vuelta 2012 o el Tour 2013? Porque necesitó cumplir con determinada progresión lógica. Esto echa por tierra las teorías de los valores del pupilo de Brailsford y sus prestaciones diametralmente opuestas en 2007 y 2015, porque el ciclismo no es lineal.

Conclusiones

Si Froome es encontrado culpable alguna vez, seremos los primeros en señalarlo, pero hasta entonces, es tiempo de creer otra vez en una generación cada vez más transparente, sobre la que el cerco de la tecnología se va estrechando constantemente, con lo que eso implica.

No ponemos las manos en el fuego por el corredor ni el laboratorio, pero la publicación de los datos es un gran paso adelante y allí están, al alcance de quien quiera revisarlos. Sí, Armstrong también los publicó en su momento, y luego debió borrarlos cuando los científicos detectaron anomalías que, aparentemente, no hay aquí (aunque no somos quienes para estipular eso).

También se dudó de Horner pero, una vez más, mientras no se difunda la transparencia, no hay modo de que se establezcan estadísticas y parámetros que determinen el límite entre un ‘superatleta’ y un dopado.

Por ello, creemos que la actitud de Chris Froome es el primer paso en ese camino, que ojalá acabe con los ciclistas nuevamente respetados y admirados, como debe ser, en lo que bien podría ser llamada ‘La nueva era del ciclismo’.

Pablo Martín Palermo

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9 pensamientos sobre “Opinión: Otra mirada a las revelaciones de Froome

  1. He discrepado alguna vez con usted, pero hoy no puedo estar más de acuerdo. Felicidades por el articulo, una brillante manera de exponer lo que muchos amantes del ciclismo pensamos.

    1. Hola José: no recuerdo pero, como siempre digo, siempre que sea con respeto, es un placer discrepar!Nos enriquece a todos!
      En este caso, gracias por el elogio. Saludos!

Los comentarios están cerrados.

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