Se va el último grimpeur

Por  @pmpalermo

Terminó la Vuelta a España, y mientras Contador festeja el triunfo en la general, Simon Clarke se marcha con el maillot de lunares que distingue al mejor escalador de la carrera, e inevitablemente, y con todo el respeto que el ciclista australiano merece, viene a la cabeza la figura de David Moncoutié, dueño de esa misma camiseta los pasados cuatro años.

Es que el francés de Cofidis realmente es un alpinista, siempre destacado cuando las carreteras suben, y no un oportunista como Clarke, que se encontró de rebote con el premio tras una fuga y luego sí luchó por retenerlo.
Pero no se trata de atacar a uno y defender a otro, sino de honrar a Moncoutié, que se retira al finalizar la jornada luego de 15 años como profesional, todos en la misma estructura, a la que regaló los títulos como mejor escalador antes mencionados, pero también prestigiosas etapas como la del día de la independencia de Francia el 14 de Julio de 2005 en el Tour.
El veterano corredor, debutó en 1997 y levantó los brazos por primera vez en la Dauphiné Liberé de 1999, destacando además la gloriosa jornada del Tour, carrera en la que ya había ganado en 2004; pero como si fuera poco, en España terminó 8ºvo en la general en 2008, y en los cuatro años en los que se coronó como mejor grimpeur siempre se llevó una victoria parcial.
El palmarés del nacido en Sena en 1975 es adornado además por primeros puestos en diversas competencias, casualmente llamadas como el ícono del ciclismo internacional: TOUR, en este caso de Limousin, del Mediterráneo y del Porvenir, y alguna otra como Vuelta al País Vasco o Rutas del Sur.
Participó en 17 grandes Vueltas, con la carrera de su país siempre como prioridad, y finalizó todas excepto una, casualmente la de este año que ganó Bradley Wiggins.
Quizás no es casualidad y el cuerpo envía  señales inequívocas: al fracaso en la grande bouclé ocasionado por la dura caída en el descenso del Grand Cucheron, hay que añadirle que no estuvo fino en la montaña española y ni se acercó al maillot a lunares, por lo que la decisión del retiro quizás sea acertada.

Moncoutié terminará la carrera a casi tres horas de Contador y con la sensación de haber acudido por compromiso, pero con la satisfacción de una trayectoria exitosa e impoluta, en la que fue uno de los pocos destacados como corredor limpio en una década manchada recurrentemente por positivos, incluido el escándalo que atravesó su equipo en 2004.David_Moncoutie_Tour_2002
Quiénes lo conocen afirman  que el  francés incluso cree en la homeopatía, con lo que más lejos aún estaría de cualquier práctica dopante, lo que realza sus logros.
Otro dato curioso es el que surge de verlo siempre en cola del pelotón debido a su reconocido temor para andar en el seno del grupo, a punto tal que para colocarse un chaleco o cualquier otra prenda pone siempre pie en tierra.
Quizás sea parte de su carácter algo reservado o temeroso, por el que incluso fue criticado en más de una ocasión, pero lo cierto es que así y todo su historia y palmarés hablan por sí mismos y el ciclismo ya extraña la espigada figura del galo cuando de jornadas escarpadas hablamos.
Pasarán muchos años hasta que surja otro auténtico escalador que tome el relevo de Moncoutié, así como este lo hizo con su compatriota, Richard Virenque y por ello, mediante este humilde homenaje rendimos tributo a quién se adueñó de las cimas españolas el último lustro y quedó a tan sólo un triunfo en esa clasificación del récord que todavía ostenta José Luis Laguía.
Merci Beaucoup, David…

Pablo Martín Palermo

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