Análisis: El recorrido de la Vuelta a España 2018

Por @pmpalermo

¡Hay Vuelta a España! Y aunque ya se había filtrado el recorrido, el mismo es ahora oficial. Por eso, como cada año, desde esta redacción les ofrecemos el análisis detallado de las etapas y un comentario respecto de lo que podría esperarse.

La última grande del 2018 arrancará el 25 de agosto en Málaga y discurrirá por la geografía española a lo largo de 3271,4 km repartidos en 21 etapas. A su vez, las mismas incluyen dos cronos individuales y nueve finales en alto.

La competencia iniciará con una contrarreloj individual de 8 km en Málaga. Apenas servirá para acomodar la general y no debería haber diferencias notorias ni sorpresas. Eso, siempre y cuando la organización no aparezca con cosas raras como el camino de arena hace unos años. Y esto es bueno mencionarlo, ya que hay rumores respecto a tramos de mármol y asfalto complicado.

1° semana

Al día siguiente el lote se topará con el primer final en alto. Y es uno que tra buenos recuerdos a los colombianos, puesto que allí empezó el idilio de Esteban Chaves con la ronda hispana, allá por 2015.

Se trata del arribo a Caminito del Rey, donde los gallos saldrán a jugar, no tanto porque les importe el parcial, sino por no regalar tiempo. Un dato interesante son los 2340 metros de desnivel positivo. ¡Dureza y acumulación de fatiga desde la salida!

El tercer día es para “sprinters”. Se sabe que la Vuelta es una competencia muy dura, razón por la que los hombres rápidos que acuden son pocos y, normalmente, de los versátiles. Con 2610 metros de desnivel, tendrán que transpirar para llegar a lo que debiera ser una volata.

Lo atractivo podría ser que una fuga aproveche el terreno quebrado y la falta de organización que suele reinar cuando no abundan los velocistas. Además, por tratarse de los primeros días de carrera, puede haber dudas sobre quién tome las riendas del pelotón entre los bloques de gallos.

La etapa 4 tendrá un final en alto inédito. Se trata de La Alfaguara, trepada enclvada en un paisaje espectacular, con rampas selectivas en su inicio y pendientes más accesibles después para el juego táctico. Para algunos falta dureza antes, y es cierto, pero la organización ha elegido esa fórmula constantemente para mantener las diferencias en el mínimo hasta la semana conclusiva. Al final de la jornada, la caravana habrá sumado otros 3000 metros de desnivel.

El quinto día podría ofrecer un sprint duro, incluso para puncheurs. Se llegará a Roquetas de Mar luego de dejar en el camino 2500 metros acumulados. El puerto de 2° ubicado cerca de meta se antoja ideal para atacantes tardíos.

La etapa seis, una de las más fáciles. Con poco desnivel, el principal escollo sería el viento.

El séptimo día es algo incierto. Dependiendo de la actitud de los corredores, puede verse un embalaje masivo o fuegos artificiales. El puerto conclusivo es apto para evitar el sprint y la recta de meta pica hacia arriba. Valverde se relame…

Un día para sprinters, si los pocos presentes cuentan con gregarios que tiren. Ojo a la rampa de meta.

La primera semana termina con un plato fuerte. Se trata de la ascensión a La Covatilla, donde los capos mostrarán para qué están. El puerto anterior -Peña Negra- está demasiado lejos como para tener peso en el desarrollo de las acciones. Así y todo, los pedalistas se meterán casi 4000 metros de desnivel en las piernas.

El puerto es largo, con unos 16 km, en los que destacan 4 km por encima del 10% en la segunda mitad.

2° semana

La segunda semana arranca con un parcial para sprinters. Salvo que el viento haga de las suyas o no haya comunión para trabajar, es poco probable que los hombres rápidos desperdicien este día.

Con 3000 metros de desnivel acumulado y un terreno sumamente quebrado de media montaña, la etapa 11 -la más larga de esta edición- se antoja interesante. Puede ser un día para aventureros, y aunque es poco probable sin Contador, quizás algún capo intente algo.

El terreno gallego es siempre exigente, y los pedalistas lo comprobarán en la 12° fracción. Además, la zona es propensa a los vientos, por lo que nadie podrá relajarse aquí.

El 13° parcial acaba en La Camperona y sus rampas imposibles. Las famosas cuestas de cabra que ya son marca registrada de la Vuelta y que traban todo el camino previo. Los corredores no se moverán hasta la trepada, y allí se retorcerán durante algunos minutos. Para mayores referencias, pueden revisar lo sucedido en 2014 y 2016.

La etapa 14 ofrece otra llegada en alto inédita. Se trata de Les Praeres, con rampas de hasta el 23% y un ancho de calzada mínimo que, con el público agolpado, no permitirá más que un ciclista a la vez. Muy al estilo de la prueba, aunque con 2800 metros de desnivel positivo y varios puertos previos que darán juego.

La semana acaba con un día tremendo, en el que 14 jornadas de castigo podrían reventar a más de uno. La etapa 15 esconde más de 4000 metros de desnivel acumulado y tiene su final en los Lagos de Covadonga, previa doble pasada por El Fito.

3° semana

Tras el último día de reposo, llega la etapa 16, inicio de la semana final. Se sabe que la jornada posterior al parón puede atragantarse, y sería un mal momento para los que se jueguen la general, porque una contrarreloj individual de 32.7 km aguarda.

Es llana, ideal para especialistas. Habrá que ver quiénes son de la partida, pero de mantenerse la tendencia de los últimos años, puede ser que se decida la general. Es que, cada vez se marcan menos diferencias en las montañas, y son los croners que se defienden cuesta arriba los que dominan (Froome o Dumoulin, los más recientes)

El País Vasco espera en la jornada siguiente, la 17°, y se sabe que el terreno allí no es amigable. El pelotón transitará hermosos paisajes, aunque poco podrán apreciar mientras sufren la media montaña y los 3000 metros de desnivel acumulado. El final, en Monte Oiz, también es inédito para la Vuelta.

La etapa 18 será para sprinters. Una tregua antes de los días por Andorra, donde se decidirá el título.

La 19° fracción apunta a ser tediosa. Día unipuerto, con llegada a La Rabassa, donde no debería haber grandes huecos salvo que alguien vaya herido. Es cierto, las altas temperaturas y los 2700 metros de desnivel acumulado pueden hacer mella y ofrecer desfallecimientos, pero por desgaste, y no por espectáculo.

La etapa 20, posiblemente la más decisiva de esta edición (junto a la de Lagos y la CRI) merced a sus 3890 metros de desnivel positivo, repartidos en apenas 105.8 km y seis puertos. Un día para reventar la carrera de salida. ¡Cómo se extrañará a Alberto Contador!

Para quienes piensen que es demasiado corta, las evidencias hablan por si solas, ya que en los últimos años, se ha visto más emoción y diferencias en días del género que en las maratones de 200 km. Como siempre, los ciclistas dirán.

El paseo del último día por Madrid cerrará la competencia. Será un sprint.

Conclusiones

Un poco más de lo mismo. Etapas relativamente cortas, traslados largos, mucho calor, meses de fatiga acumulada, y un guión armado para llegar con la general cerrada a los compases conclusivos. Esa es la fórmula que la Vuelta encontró y le dio frutos los últimos años.

Es que, con o sin cuestas de cabra, y con todos los matices que se quieran señalar, la carrera la hacen los ciclistas. Y estos se han brindado, ofreciendo los mejores espectáculos en lo que a rondas de tres semanas refiere.

Habrá que ver cómo repercuten las ausencias de Chris Froome y Alberto Contador. Así como la mentalidad de quienes sean de la partida pensando en el Mundial de Innsbruck (Nibali, por caso).

En líneas generales, las jornadas de Lagos, la crono larga y la de Andorra se antojan como las definitorias. Y, aún sin conocer el cartel, todo indica que es un trazado perfecto para gente como Dumoulin o Kelderman, ciclistas capaces de controlar en la montaña y rematar sobre la cabra.

Quizás hay demasiados finales hacia arriba, especialmente cuando los kilómetros previos no ofrecen nada, como el de La Camperona. Pero, al igual que en años precedentes, con la inclusión de estas auténticas paredes, se pretende mantener la general cerrada al máximo hasta la última semana, y con eso la atención de los aficionados.

Así mismo, como en los años previos, una contrarreloj individual llana y de entre 30 y 40 kilómetros volverá a servir de filtro para los escaladores, forzándolos a correr a la ofensiva en previsión de las pérdidas. Lo peor de todo, es que la misma está dispuesta justo después del segundo día de descanso, con el peligro que eso implica.

En definitiva, será una Vuelta similar a las últimas. La organización conoce su producto, con defectos y virtudes, les ha dado resultado y siguen apostando por él.

Pablo Martín Palermo

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2 pensamientos sobre “Análisis: El recorrido de la Vuelta a España 2018

  1. Vaya porquería la etapa de La Covatilla, con todos los puertos que tiene alrededor la ponen a 100km del penúltimo.

  2. Espero que los nuevos valores colombianos estén presentes en esta carrera, como Alfonso López, Bernal, etc. para que aprendan con más libertad a buscar resultados y vayan cogiendo madurez para las grandes vueltas …

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