Análisis: El regreso del 2015

Por @pmpalermo

En la continuidad de los análisis post temporada, toca ponderar un apartado poco común como es el del regreso o retorno del año, en el que se trata de seleccionar qué pedalista volvió con mayor suceso a la competición tras haber estado fuera del pelotón por alguna lesión o problema en particular.phinney

Y, en este caso, la elección no tuvo polémica alguna debido al tremendo impacto ocasionado por la vuelta a las pistas de Taylor Phinney, que pasó 62 semanas apartado debido a varias fracturas sufridas en el nacional de los Estados Unidos, el 26 de mayo de 2014.

Dicho incidente, una caída a 90 km/h en pleno descenso, dejó un saldo estremecedor: fracturas compuestas de la tibia de su pierna izquierda, además de la rótula y sus tendones. Peor aún fue la convalecencia posterior, porque debió afrontar dos horas de terapia física cada día durante dos meses y recién pudo volver a rodar, suavemente y con amigos, en agosto de 2014, tres meses después de la catástrofe.

No fue sino hasta octubre que empezó a entrenar con seriedad, pero la musculatura estaba dañada y, además de recuperar sensaciones como ciclista, Taylor empleó gran parte de su tiempo en compensar la fuerza, motivo por el que demoró casi 12 meses más en retornar a las pistas.

“Llegué a dudar de mis capacidades. Mientras paseaba con mis amigos, pensaba en mi interior- ‘¡Van muy rápido!’- y no podía creer que yo hubiera estado a tan alto nivel. Pero esas salidas me mantuvieron cuerdo”, contó, respecto al periodo más oscuro de su vida.

Volver a nacer

Su compleja situación hubiera puesto en alerta a más de uno, pero el norteamericano se colgó el dorsal el 3 de agosto de 2015 en el Tour de Utah y maravilló, corriendo como si nada hubiera sucedido. Es más, protagonizó una fuga exitosa, en la que cerca estuvo de llevarse la victoria, acabando 3° detrás de los veloces Reijnen y Howes, que aprovecharon también la incansable labor del recuperado atleta.

El resto de la prueba, con un trazado adverso para él, se dedicó a trabajar para sus compañeros, pero cerró la semana con una nueva aventura en la escapada matutina del 7° parcial, que le permitió seguir adquiriendo ritmo de carrera de cara a lo que vendría.

Es que el hombre de BMC no pudo esperar más para probar su valía en el pelotón, y logró un sensacional triunfo en la apertura del USA ProChallenge de un modo en el que, sólo él y unos pocos elegidos, pueden hacerlo: se anticipó a todo el lote con una fulminante ofensiva a 400 metros del arribo e impidió la llegada masiva.

Phinney estaba definitivamente de regreso, y lo siguió confirmando con el paso de las jornadas en Colorado, donde acabó 6° la CRI y 2° en el reducido embalaje conclusivo, sin descuidar sus funciones de gregario de los poderosos Bookwalter y Dennis, que controlaron el USA Pro Challenge a sus anchas.

La siguiente escala de su periplo fue del otro lado del Atlántico, en el Tour de Gran Bretaña, pero no le fue bien allí y debió abandonar luego de seis días, aquejado por la falta de fondo tras 14 meses de ausencia“Ha sido una competencia dura, con largos traslados. Volver después de una inactividad tan grande y una lesión seria no es fácil y, de cara al Mundial, decidimos que debía descansar”, indicó Scott Major, médico de BMC.

Evidentemente que el plan diseñado iba por buen camino, porque nuestro portentoso protagonista fue partícipe del título en la CRE, clasificó 12° en la crono individual y tuvo su minuto de gloria en la cita en línea, cuando se mantuvo fugado frente a los ojos de sus compatriotas junto a Boivin, Siutsou y Pantano y fue cazado a 36.5 kilómetros del final.

Ese fue el cierre de su efímera campaña 2015, resumida en 23 días de actividad oficial para un total de 3578.4 kilómetros a un nivel altísimo que, además de certificar su recuperación, dejaron en claro su vigencia y fuerza de voluntad, puesta a prueba por una rehabilitación lenta y dolorosa.

Al respecto de ello, el de Boulder descubrió su secreto al Denver Post. “He aprendido que hay que olvidar rápidamente los momentos difíciles. En el momento sientes que no se terminan más, pero luego lo dejas pasar y te enfocas en hacer las cosas bien, mirando hacia adelante”.

Taylor Phinney cerró el círculo luego de un calvario que no muchos hubieran podido sobrellevar a los 25 años. Por ello, se hizo acreedor a nuestro reconocimiento como héroe de lo que bien podría ser considerado como una novela triste con final feliz, en la que el espigado ciclista dejó atrás la peor experiencia de su trayectoria y volvió a respirar tranquilo, tras haber estado al borde del adiós.

Pablo Martín Palermo

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