Análisis: ¿Hace bien Contador al retirarse en 2016?

Por @pmpalermo

Finalmente los rumores se confirmaron y Alberto Contador lo aceptó: si no pasa nada raro, 2016 será su última temporada como profesional. Es decir que pondrá final a su andadura con 34 años y 14 campañas al máximo nivel.Alberto-Contador-saluda

Esto significa que el de Pinto se bajará de la bicicleta todavía en plenitud física y, dependiendo de los resultados, en la cresta de la ola, algo muy difícil que sólo unos pocos lograron a lo largo de la historia del deporte, que por lo general ha sido testigo de lo contrario, con grandes estrellas penando por no haberlo dejado a tiempo.

En el caso que nos atañe, no sólo se trata de regalar una imagen digna en el adiós, sino de poner fin a una fatiga mental absoluta, generada por el mundo que lo rodea, los fans y por él mismo, un ganador nato que no puede salir sólo a rodar si se pone un dorsal. Pongamos la última temporada como ejemplo, donde a excepción del Tour en el que se retiró por lesión, luego acabó casi siempre en el podio: Volta ao Algarve (2°), Tirreno Adriático (1°), Volta a Catalunya (2°), Vuelta al País Vasco (1°), Dauphiné Liberé (2°), Vuelta a España (1°), 6° Milano Torino y 34° en Il Lombardía.

Esa ha sido la tónica durante la trayectoria del jefe de filas de Tinkoff, que hoy suma dos Tour de Francia (2007 y 2009), el Giro de Italia (2008) y tres ediciones de la Vuelta a España en la misma cantidad de participaciones (2008, 2012 y 2014).

Además, nueve triunfos parciales en dichas pruebas, el campeonato nacional contrarreloj 2009 y otras 12 carreras por etapas: Vuelta a Castilla y León: (2007), (2008), (2010); París-Niza (2007), (2010); Tirreno-Adriático: (2014); Vuelta al País Vasco: (2008), (2009), (2014); Vuelta al Algarve: (2009), (2010) y Setmana Catalana: (2005).

Físicamente es un atleta bastante cuidado, con “apenas” 12 grandes vueltas en las piernas, pero en su caso, casi todas disputadas a tope con la presión y fatiga que eso conlleva. La cabeza dice basta, la familia reclama y el desenlace es obvio.

Un camino complicado

Centrándonos en la parte mental, hay que reconocer que además de las exigencias de un deporte duro como pocos, el español debió superar diversos problemas a lo largo de su periplo profesional, comenzando por el cavernoma que lo puso en jaque durante la Vuelta a Asturias 2004.

Una vez recuperado, su nombre apareció en el sumario de la denominada “Operación Puerto” en 2006, por lo que se vio impedido de participar en la Grande Bouclé. No vale la pena explayarse sobre la tristemente célebre redada, pero sí mencionar que el médico Eufemiano Fuentes, centro de la misma, dijo que ni conocía en persona a Alberto Contador, ni le había entregado productos.

Al año siguiente, debió madurar de golpe y hacerse cargo del Discovery, adjudicándose la victoria en la Grande Boucle con apenas 24 años, en medio de un escándalo por el caso Rasmussen y las interminables sospechas de siempre en torno a quien tiene el honor/desgracia de portar el maillot jaune.

Su mala racha siguió en 2008, cuando se vio imposibilitado de defender la corona por haber firmado para Astana, conjunto vetado para dicha edición por culpa de Vinokourov y su dopaje de un año antes. Nuestro héroe se rehizo y acudió de urgencia al Giro, donde se impuso con justicia, repitiendo la gesta unos meses más tarde en la Vuelta para convertirse en el primer corredor de España en vencer las tres grandes.

Sin embargo, la calma nunca duró para Alberto, que debió transitar otra compleja temporada (2009) en Astana, esta vez con palos en la rueda por parte de Armstrong y Bruyneel, a los que pudo callar sobre la bici con el título del Tour. En esos tiempos, el pinteño aseveró que tuvo que comprarse unas ruedas para la disputa del prólogo, ya que su escuadra no le daba material apropiado como parte de la batalla psicológica impulsada por el texano.

Si el madrileño pensaba que lo peor había pasado con la salida de Armstrong y compañía, estaba muy equivocado, porque fue entonces que saltó su positivo por clembuterol, con un extenso caso (durante el que siguió compitiendo y ganando) que terminó por encontrarlo culpable, dejándolo sin importantes victorias obtenidas como el Tour 2010 y el Giro 2011.

Luego de eso volvió con su versión más humana en la heróica obtención de la Vuelta 2012 en Fuente Dé, pero padeció el 2013 con los ojos del mundo puestos en él, otrora rey ahora superado por Froome, Quintana y el resto de los miembros de la nueva guardia.

Tras recuperar sus “viejas buenas” sensaciones en 2014, todavía le quedaba un mal trago pendiente en la brutal caída del Tour, que si bien superó con el cuento de hadas vivido en la Vuelta, lo obligó exprimirse en todo sentido, porque no es sencillo rehabilitarse de una fractura corriendo al máximo nivel de exigencia y con suceso.

Conclusiones:

Con todo esto en perspectiva, es evidente el desgaste adicional que arrastra, pero si bien logró superar con éxito cada inconveniente que se le presentó, el margen es cada vez más estrecho y una mente cansada puede desembocar en una catástrofe.

Para entender mejor esto es bueno mencionar a grandes estrellas de otros deportes. Por ejemplo, Mike Tyson estaba en la cima del boxeo cuando perdió con Buster Douglas en Tokio. En condiciones normales, Douglas jamás hubiera vencido, pero la situación sentimental de Tyson, los desarreglos en su vida privada y las malas juntas hicieron el resto. Si Contador siguiera indefinidamente con la cabeza agotada, un buen día podría sufrir una debacle como la del pugilista yankee.

En ese sentido es común ver a las grandes estrellas del deporte dando lástima en sus años finales o regresos posteriores. Michael Jordan podría ser un ejemplo de atleta competitivo a los 40 años, pero el común denominador es que los atletas no se retiren en el momento indicado y lo hagan cuando el tren ha pasado, desdibujando sus imágenes y debilitando sus leyendas.

Para redondear el análisis, es bueno traer a colación a Bernard Hinault. El galo, uno de los ciclistas más grandes de la historia, anunció que lo dejaría en 1986 con bastante antelación, luego de haber trepado a lo más alto del podio en Giro, Tour y Vuelta, y ya sin apremios económicos o deportivos. El Tejón cumplió con su palabra pese a que fue 2° en los Campos Elíseos ese verano, demostrando que tenía cuerda para rato.

Contador hace bien irse en la cresta de la ola si no desea competir más, porque además está sobre la bici hace más de 20 años, la cabeza dijo basta y ya no necesita dinero, evitando una posible patética retirada por la fuerza, como sucedió al citado Tyson, que derrochó una fortuna, y debió dar pena hasta los 40 años por cuestiones monetarias. No es el caso de Alberto

Vencedor de todo lo que se le puso enfrente, salvado económicamente, cansado de responder a las exigencias y enfrentar inconvenientes, Contador no quiere rendir más cuenta a nadie y su decisión es acertada, por lo que ahora es acreedor de un merecido descanso y subsiguiente comienzo de una nueva vida.

Pablo Martín Palermo

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3 pensamientos sobre “Análisis: ¿Hace bien Contador al retirarse en 2016?

    1. Ud se la pasa hablando de Froome y Quintana, pero si algo ha demostrado la historia es que mejor no hablar de nadie, no sea cosa que dentro de 10 años se descubra que estaban en la misma.

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