Análisis: Las wild cards del Giro de Italia 2018

Por @pmpalermo

El Giro de Italia hizo oficial sus cuatros invitados para la edición 2018, con pocas sorpresas. De hecho, la única “novedad” pasa por la inclusión del Bardiani, equipo sacudido por casos de dopaje en 2017, en detrimento del dinero de Aqua y de la presencia de Damiano Cunego y su Nippo.

Vale la pena recordar que, en 2015, Androni quedó afuera por el positivo de Taborre, o que en su momento, RCS solicitó a CCC que no alineara a Rebellin y Schumacher -disponibles para correr- en nombre de sus políticas de “tolerancia cero”.

*Androni – Sidermec – Bottecchia

Invitados por derecho propio -ganaron la Coppa Italia, ahora denominada Ciclismo Cup- regresan a la Corsa Rosa luego de haber sido ignorados durante dos temporadas y habiendo hecho méritos de sobra, sobre todo en 2017.

En lo que a montaña y, por qué no, la general refiere, Rodolfo Torres y Mattia Cattaneo son ciclistas muy interesantes. El primero es un escalador magnífico y muy regular, tal como se desprende de sus resultados de 2017, casi siempre top 10.

Cattaneo, todo un campeón del Giro Bio, parece haber recuperado el golpe de pedal y tiene nivel para pelear en las fugas de días duros. Chirico sigue los pasos de estos dos, pero sin despertar tantas ilusiones puesto que ha rendido a niveles más bajos.

Los sprints serán cosa de Belletti, Malucelli y Benfatto. Es poco probable que los tres acudan al Giro, pero poseen características como para estar adelante en volatas tradicionales, en otras más duras, e incluso, para intentar dar en el blanco en fuga.

Esa útima, será la función específica de Gavazzi, Frapporti o Masnada, expertos en pruebas de un día y también rápidos para rematar.

La plantilla cuenta con jóvenes interesantes, como el colombiano Iván Sosa, el “tico” Kevin Rivera, y los italianos Davide Ballerini y Andrea Vendrame. A ver si alguno entra en la selección para mayo y hace sus primeras armas.

Conclusión: Una pena que no fueron de la partida con Egan Bernal, pero en gran parte gracias a él, sí estarán en 2018. Tras dos años de ausencia, es imposible que no estén en cada escapada del evento. Se verá mucho a los pupilos de Savio.

*Israel Cycling Academy

“Compraron” su presencia aportando una millonada a la organización merced a la inclusión de tres etapas y la invitación a Froome. Dicho esto, no necesariamente se trata de un mal bloque ni implica que no merezcan una oportunidad.

Han invertido en fichajes, especialmente el de Ben Hermans. Un puncheur capaz de escalar más de lo usual, sería lógico verlo en fugas de montaña o apostando a parciales ondulados y con cotas. Se antoja difícil que aguante en los puertos junto a los jefes de fila.

Nathan Earle posee cualidades similares, así que lo apoyará cuando no esté en busca de sus propias chances.

Luis Lemus y Rubén Plaza -veterano de mil batallas- son los escaladores más puros de la plantilla. Será interesante ver cómo rinde el primero a este nivel, y qué le queda en el tanque al español, un atleta de lujo pero entrado en años.

El resto del bloque es mayormente de velocistas rocosos. Edwin Avila no es el más rápido, pero sí tiene lo suyo y puede colarse en sprints masivos así como en aventuras.

Habra qué ver si August Jensen hace lo mismo o es puesto al servicio de Kristian Sbaragli, embalador más tradicional que, así y todo, tiene capacidad para superar desnivel.  Sondre Holst Enger y Mihkel Räim completan el grupo de gente veloz.

Krists Neilands, interesante corredor que llega de Portugal, es muy joven e inexperto, pero apunta buenas maneras y tiene un margen de progresión a seguir. Dempster, rodador sólido, debería ser fijo en la selección.

Conclusión: Por ser tan nuevos en el pelotón, y debutando en grandes vueltas, es algo incierto saber qué pueden ofrecer. Lo que sí es seguro es que buscarán fugarse constantemente y, tal vez, sorprendan en llegadas masivas. En lo que a la montaña refiere, lucen algo débiles aún.

*Bardiani – CSF

Increíblemente, los casos de dopaje de 2017 no fueron motivo de exclusión como sucedió a otras formaciones en el pasado. La escuadra de Reverberi es buena, con dos refuerzos World Tour, como son Andrea Guardini y Manuel Senni.

El primero es un sprinter de los más rápidos del pelotón, aunque le sientan mejor etapas cortas. Ha gozado de buenos trenes y muchas oportunidades, pero nunca confirmó lo que prometía de juvenil y eso repercutió en su moral.

Dicho esto, puede dar la campanada en el Giro, si hay algún descuido de los grandes “tanques” o una caída. Maronese, Bresciani y Simion serán sus laderos.

Para los puertos y escapadas de días duros, las referencias serán el prometedor Giulio Ciccone y Manuel Senni. El primero es un escalador de lujo que vio frenada su progresión por problemas cardiacos que ya dejó atrás.

Senni es uno de los nuevos, un pedalista que tiene menos talento para subir y más para rodar que Ciccone. Serán un buen complemento entre sí, y sus gregarios serían Sterbini y Rota.

Albanese, Barbin y Wackermann, versátiles, son ideales para fugarse en parciales ondulados. Todos esconden un golpe de riñón nada desdeñable. Los novatos Carboni y Orsini todavía buscan su lugar, pero serían puncheurs.

Conclusión: Buen grupo, en el que Guardini y Ciccone suenan como cartas factibles de suceso. Claro está, el Giro es otro nivel, y deberán presentarse pletóricos para poder estar en la conversación.

*Wilier Triestina – Selle Italia

No estaban confirmados, pero eran casi fijos por la excelente relación que tienen con la organización. Con Filippo Pozzato como estandarte -simbólico, porque resultados ya no aporta- el conjunto italiano tendrá dos bloques.

El de sprinters será guiado por Jakub Mareczko, atleta muy rápido que alcanzó hasta 14 dianas en 2017. La cuestión es que no termina de explotar y siempre le falta algo para estar en la lucha en citas del máximo nivel.

Tendrá a Luca Pacioni y Marco Coledan (ex gregario de Nizzolo) como lanzadores, así como también puede ser asistido por el pistard Liam Bertazzo. Quizás sea la hora para Mareczko, quien goza de mucha confianza de sus patrones, aunque seguirá en una segunda línea porque su tren no posee el poderío para colocarlo adelante.

Eugert Zhupa y Giuseppe Fonzi son atacantes natos, de esos abonadas a las escapadas. Pero también gregarios en caso de necesidad.

Matteo Busato, corredor muy completo, capaz de subir, embalar y rodar, es su mejor representante. Eso, sí está sano. A ver cómo llega al Giro, evento en el que ya ha mostrado descaro durante la edición de 2015.

Ilia Koshevoy y Miguel Eduardo Florez lo ayudarán en la montaña, terreno en el que es más probable ver buenas cosas de un escalador genial que no acaba de convencer: Edoardo Zardini. Éste nunca recuperó el nivel que tenía antes de su caída en el GP di Lugano 2016, pero es un gran talento.

Simone Velasco, especialista en pruebas de un día, será habitual en las aventuras. Por su lado, si son llevados, Wilier tiene a jóvenes promisorios como Alex Turrin y Jacopo Mosca en el orgánico.

Conclusión: No es un gran conjunto, pero si sus líderes están en forma, pueden dar que hablar. Al igual que todos los Pro Continentales, lo lógico es que estén siempre presentes en las escapadas. Su “problema” es la juventud de casi todos los integrantes.

Pablo Martín Palermo

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