Análisis: Mikel Landa, mucho por demostrar

Por @pmpalermo

Ciertamente que este 2015 no será fácil de olvidar para algunos corredores, pero si hay uno que no debe querer que termine, ese es el vasco Mikel Landa, pedalista de Astana que dio un salto de calidad tremendo. Tanto, que cerca estuvo de poner el Giro patas para arriba en la Finestre, cuando sus directores lo frenaron para que no humillara a Fabio Aru.landa ataca

Pero no se trata de hablar de sus disputas con el conjunto kazajo, que las hay y, de hecho, derivaron en su salida del equipo para 2016. No, en este caso, hacemos un paréntesis para analizar algunas cuestiones respecto de este escalador que se postula como el relevo de la generación dorada española, ya en pleno declive.

Y por más duro que suene, es evidente que Valverde, Rodríguez, Contador, Samu Sánchez o Dani Moreno afrontan sus últimas campañas sobre la bici, dejando tras de sí un historial de victorias impactante que incluye grandes vueltas, clásicas y Juegos Olímpicos. España disfruta hace más de una década con estos atletas, que dejan el listón muy alto.

Sin embargo, no todo está perdido para los ibéricos, que tienen presente y futuro en algunos jóvenes talentos, quizás no tan brillantes como los mencionados, pero con potencial para hacer cosas importantes y dejar huella en el deporte pedal.

Marc Soler, flamante campeón del Tour de l’Avenir, Jorge Arcas, Jaime Rosón o Rubén Fernández pueden ser algunas de las joyas a pulir, mientras que Ion Izagirre y Mikel Landa ya tienen más rodaje y representan la actualidad.

Landa, ¿estrella o flor de un día?

Enfocándonos en Landa, hay que reconocer su talento. Nadie gana la etapa reina en una grande por casualidad y este pedalista lo hizo en el Giro y la Vuelta en un mismo año, sin olvidar que en la ronda italiana fue el mejor en los puertos, acabó 3° en la general y lució como el único que parecía capaz de seguir a Contador en las trepadas.

Por otra parte, aún están frescas las imágenes del tremendo parcial andorrano de la Vuelta, donde el vasco hizo caso omiso a las órdenes de Martinelli y se fue en busca de su etapa. Sin restarle mérito, hay que decir que ninguno de los demás escapados le llegaba a los tobillos para escalar y que otra hubiera sido la historia de tener que medirse con los gallos, porque lejos estaba su forma de ser la de mayo.

Ahora bien, no es lo mismo ser jefe de filas y correr con la presión de no fallar, que oficiar como gregario de lujo, con la libertad de poder flaquear o de no ser marcado. En ese sentido, hay que quitarse el sombrero con Fabio Aru, flamante campeón de la Vuelta.

Pero ese es justamente el punto. Porque ya se habla de Landa como el nuevo gran vueltómano español y, en realidad, no ha hecho méritos como para merecer dicho título, algo que debe confirmar, al menos, con otra grande al nivel del Giro.

No sólo eso, sino que tiene que comprobar que, ese mismo carácter del que hizo gala para plantar a Martinelli en Andorra, puede ayudarlo a encabezar una escuadra, con todo lo que eso implica: regularidad para no tener días malos, tomar decisiones, tolerar marcajes y ataques de grandes estrellas o lidiar con la prensa en masa.

Por supuesto que su currículum invita a soñar. El de Murgia fue 5° en un Tour de l’Avenir, ha ganado parciales en citas como la Itzulia, la Vuelta a Burgos y, obviamente, Giro y Vuelta, sin olvidar su exhibición en el Monte Bondone durante el Giro del Trentino 2014. Hay que concedérselo: Landa es un escalador de raza, de esos capaces de voltear una carrera con un lanzamiento desde lejos.

Pero también lo era Nairo Quintana en el Tour de 2013, cuando sorprendió al mundo con su frescura, algo que hoy se echa en falta por las estrategias conservadoras del Movistar y que han deslucido la figura del tunjano, que así y todo, es uno de los miembros más destacados del pelotón.

En el otro extremo, no es un secreto que Landa es flojo sobre la cabra, y eso que bastante limitó las pérdidas en la Corsa Rosa, cuando dejó más de cuatro minutos camino a Valdobbiadene. Vale la pena recordar que ese día, Contador realizó una magistral contrarreloj que lo dejó a escasos 14″ del triunfo y que nuestro protagonista cerró el podio de Milán a 3:05.

Es difícil pensar en un vueltómano sólido que no rinda contra el crono. Allí está su propio compañero, Aru, que aún con sus debilidades, ha progresado notablemente en este apartado (29° a 3:01 de Kiryienka en la etapa cronometrada del Giro y 10° a 1:53 de Dumoulin en la Vuelta) indispensable para subir a lo más alto del cajón en rondas de tres semanas.

Sky no es el paraíso

Finalizada una Vuelta a España en la que fue de menos a más, Landa ya piensa en 2016, año en el que cambiará el celeste de Astana por el negro de Sky. Antes, tuvo tiempo de quejarse por su exclusión de la lista para el Mundial de Richmond, dejando en claro que autoestima no le falta. “Me ha desilusionado. Hubiese sido un premio al año que he hecho y la verdad es que me hubiese gustado estar en la preselección“.

Enfocándonos en su traspaso, hay que decir que se le prometió la capitanía en el Giro, principal motivo de su decisión de cambio. Pero el historial del conjunto británico está plagado de ejemplos de pedalistas que eran sobresalientes en sus equipos y llegaron a Sky para trabajar primero, y buscar sus opciones después. Roche, Urán, Henao, Nieve, Porte o König son los más sobresalientes del listado, y Landa puede ser el próximo.

Atentos porque con semejante plantilla, las promesas quedarán en el olvido si el español no está al nivel requerido o tiene algún percance. De ser así, sobran las opciones en la estructura inglesa para reemplazarlo, tal como sucedió en 2015 con König en el Giro y Nieve en la Vuelta.

Conclusiones

En el ciclismo, como en todos los deportes, se respetan las jerarquías y eso es algo que el joven Landa no ha hecho del todo bien. Salir a quejarse luego del Giro, por más que tuviera razón, deja a las claras que le cuesta respetar rangos, sin olvidar que alguna vez reconoció que no le gusta trabajar para otros y que plantó a Martinelli en Andorra.

Astana nunca me ha considerado un líder“, espetó. Y en realidad, de haber tenido paciencia, pudo haber sido más importante en la estructura kazaja, porque sus capacidades sobre la bicicleta han quedado expuestas en 2015: no tiene igual cuesta arriba.

Tampoco debe soslayarse que es mediocre sobre la cabra y, en ese sentido, es válido preguntarse: ¿Le alcanzará para ganar un Giro con 70 kilómetros contrarreloj? Eso está por verse, comenzando por recordar que, además de las trabas impuestas desde su propio coche de apoyo, el alavés dejó 4:14 en la cronometrada italiana de este año.

En otro orden de las cosas, es bueno saber que Sky no se anda con chiquitas y no dudarán en sacrificarlo si Froome así lo requiere. Con la Corsa Rosa en las piernas, el vasco no debería tener excusas para ayudar a su nuevo capitán en julio, pero tras la poca paciencia mostrada en un curso donde empezó a despuntar, no es ilógico tener dudas.

Finalmente, Landa tiene que lidiar por primera vez en su trayectoria con la obligación de obtener resultados. Estos llegaron en Astana, pero nunca se le exigió ni pagó como a un capitán. Él reclamó ese status, Sky se lo concedió y apretará el torniquete en consecuencia.

Obviamente que no todo es negativo, y Brailsford intentará aplicar su filosofía de “ganancias marginales” para pulir al nuevo pupilo, que tendría la posibilidad de progresar, especialmente, en la lucha contra el crono, su talón de Aquiles. Eso, si logra adaptarse a los nuevos métodos, que ya han causado problemas a más de uno.

En el contexto explicado, el fichaje por Sky se antoja positivo, porque cambiará de ambiente y portará galones, pero así como elevó su nivel en 2015, tendrá la dura empresa de sostenerse o crecer aún más en 2016. El porvenir se augura magnífico para Mikel Landa, pero antes, tiene mucho que demostrar.

Pablo Martín Palermo

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3 pensamientos sobre “Análisis: Mikel Landa, mucho por demostrar

  1. Muy buena la frase ¨ PARA NO HUMILLAR A FABIO ARÚ ¨, pues en verdad Arú no le gano a nadie: Un Froome retirado, Un Quintana Enfermo a solo 2 minutos, algo menos que lo que perdió el día de la crisis gastrointestinal, Un Nibali suspendido, Un Valverde y Purito cansados del tour y en sus últimos años. solo le ganó a Majka y Chaves, pues LANDA le habría ganado lejos, se hubiera burlado de su pedaleo arrebatado cabeceando a lado y lado cuando esta cansado.
    Igual Arú no ganó, lo hizo ganar fue su equipo, quien no le gana con 4 compañeros a Un Dumoulin solo sin equipo.
    Y en la contrareloj, que le calificaron de supercontrareloj, se dejo ganar de Quintana por 20 sg.

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