Corredores a seguir en 2017 (IV): Giulio Ciccone

Por @FXavierVidela

17 de mayo de 2016. Una fecha que seguramente Giulio Ciccone nunca olvidará. Con sólo 21 años, el neo-profesional conquistó Sestola y se hizo con la victoria más importante de su prometedora carrera, la décima etapa del 99° Giro de Italia.
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Los logros conseguidos en la campaña 2015, como el título de la montaña en el Giro della Valle d’Aosta (2.2U), 6° en el Tour de l’Avenir o el 2° en el Piccolo Giro di Lombardía (1.2U), le permitieron al oriundo de Chieti conseguir el anhelado salto al profesionalismo, de la mano del Bardiani-CSF.

Inició el 2016 con buenas presentaciones en un par de clásicas de su patria, luego regaló algunos destellos de su talento en la montaña de Langkawi, para hacer lo propio en la Coppi & Bartali. Se estrenó en el World Tour con un 36° en la Amstel Gold Race y sacó la cara por su escuadra en el Giro del Trentino, antes de inflamarse sus vías respiratorias y abandonar por precaución.

Así y todo, Reverberi confió en su talento y le otorgó una plaza para la 99° ‘Corsa Rosa’, todo un sueño para Giulio, en su primer año como profesional. El chietini no desentonó y se movió en la 10° etapa, más precisamente en el temprano ascenso a Pietracolora (3° categoría), seleccionando la escapada en el Pian del Falco (1° cat), donde contó con la vital ayuda de su compañero Stefano Pirazzi.

Pero fue en el técnico descenso donde logró dar un golpe letal a Cunego, quien vio cómo Ciccone se marchó cuesta abajo, sin nada que hacer para impedirlo. A sus 21 años, mantuvo el pulso en la subida final a Sestola y dio continuidad a la racha del conjunto verde, que se alzó con, al menos, una victoria en la primera grande de la temporada por quinta edición consecutiva.

Lamentablemente, Ciccone no pudo culminar su primera gran vuelta, ya que una gastroenteritis lo dejó fuera de carrera a sólo dos jornadas del final en Turín. “Estaba un poco mal, aunque nada grave, era todo cuestión de días”, recordó la joya italiana, en exclusiva a ‘Ciclismo Internacional‘.

“Terminé bien, aunque fatigado. Fue mi primera experiencia en un ‘Grand-Tour’, así que no podía ser de otra manera”, declaró Giulio, quien consiguió alzar los brazos en el Giro a muy corta edad, un objetivo que muchos corredores persiguen durante toda su carrera, sin éxito.

Tras un merecido descanso y casi dos meses sin correr, el joven reapareció en el Trofeo Matteotti (23°), para luego participar en el Tour de Dinamarca (18°) y el Tour de Limousin, prueba que abandonó tras tener algunas sensaciones extrañas que ya habían ocurrido en el pasado.

“Sentí un malestar, me sentía cansado”, contó el escalador, quien se realizó algunos análisis y decidió operarse del corazón, más precisamente de un nervio que creaba un cortocircuito, según explicó tras la intervención quirúrgica en Milán. “Es un problema pequeño que siempre he tenido, y era hora de erradicarlo. No afectará absolutamente en nada a mi programa, no cambia nada”, completó.

Enamorado de las alturas, no se aleja de los grandes picos ni siquiera fuera de temporada. “Realmente, tuve poco tiempo libre, aunque aproveché para ir de excursión a las montañas, siempre con amigos“, mencionó el italiano, quien fue uno de los dos neo-profesionales que consiguieron festejar en una prueba de tres semanas en 2016 (el otro fue Lilian Calmejane, en la Vuelta).

La próxima temporada no cambiará mucho para el escalador de Bardiani-CSF, quien espera continuar con su desarrollo. “Tengo que aprender y tratar de crecer tanto como sea posible”, dijo el hombre que este martes celebra su cumpleaños número 22.

Segundo en el Piccolo Giro di Lombardía 2015, el de Chieti desea tomarse revancha en la cita World Tour, uno de los cinco monumentos del ciclismo. “Está a la mano, por qué no”, sueña, aunque no se apresura y cree que todavía necesita creer para poder disputar la ‘Clásica de las Hojas Muertas’.

Y si de sueños refiere, el hombre de 1.76 m y 58 kg anhela “convertirme en un corredor de grandes vueltas, aunque es pronto para decir estas cosas”, respondió Ciccone, que ya siente los coletazos de su afamada diana en el Giro. “De hecho, me siento más presionado porque las expectativas aumentaron sobre mí”.

Los apenas 49 días de competencia alcanzaron a Giulio para dar muestras de lo que está hecho, pero el de Bardiani-CSF no se conforma y en 2017 buscará seguir creciendo sin prisa pero sin pausa, aunque con la obligación de confirmar lo realizado en las montañas de la gran ronda de su patria.

Franco Xavier Videla 

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