Corredores a seguir en 2019: Ben O’Connor

Por David Hunter

“El recorrido del Giro se revela el 31 de Octubre, ¿no? ¡Tengo negocios pendientes allí!”

Sin lugar a dudas, Ben O’Connor fue una de las grandes revelaciones de 2018, especialmente por la victoria de etapa en el Tour de los Alpes y unas espectaculares prestaciones en el Giro de Italia. Allí, coqueteó con el top 10, hasta que debió abandonar en la etapa 19, tras una caída. De no haber sucedido eso, habría sido el primer corredor desde Leopold König (2013), en acabar en la decena de avanzada en su estreno en una ronda de tres semanas.

Foto: Pentaphoto

“No tengo vergüenza de contar que lloré. Sentí que defraudaba a mucha gente que me apoyó durante el año, porque todo fue por mi culpa. Ese será un momento bisagra en mi trayectoria”, explica en exclusiva a Ciclismo Internacional.

Hay mucho más detrás de Ben O’Connor que sólo un gran Giro. Es un escalador que proviene de Australia, donde corrió para el Avanti, equipo responsable de la formación de gente como Richie Porte, Nathan Haas, Paddy Bevin o Jack Haig. En 2016, O’Connor se impuso en la New Zealand Cycle Classic y clasificó 3° en el Tour de Taiwan y el Tour de Savoie Mont Blanc. Esos logros le valieron para saltar a Dimension Data.

Moverse de Australia a Europa con 22 años no es nada fácil. Ben se asentó en Italia, pero luego cambió de aires para vivir en el punto ideal para cualquier ciclista.

“La cuestión es adaptarse a algo diferente. Me asenté en Lucca y no fue tan malo porque, al haber viajado mucho de joven, el cambio cultural no fue tan brusco. Mi familia me visitó a menudo y, al mudarme a Girona, mi novia vino a vivir conmigo. Elegí Girona porque me agrada más culturalmente y me sirve para aprender un nuevo idioma”, reconoció.

La primera campaña en el ciclismo grande siempre es compleja, y si encima cambiaste de continente, lo es todavía más…

“Sentí que era como estar en la secundaria. No sabes si lo estás haciendo bien o cómo manejar la presión y el estrés. Extrañaba mucho mi hogar, familia, novia… lo que más padecí fue debajo de la bici, viviendo en Italia y tratando de hacer amigos entre personas mayores que yo…”

Muchas veces, el cambio de paradigma sucede con una victoria relevante. Y, en el caso de Ben, eso pasó en el Tour de Austria, donde se llevó la etapa de montaña final y arribó 5° en la general.

“En Austria me dí cuenta que podía escalar puertos importantes contra gente de nivel. Además, fue el cierre a un largo período de preparación y la confirmación del tipo de ciclista que iba a ser. Soy de los que rinden mejor luego de 4-5 horas de castigo…”

Eso enterró las dudas que pudiera haber en torno a su figura.

“Soy mi principal crítico y tuve muchas dudas. Especialmente la incertidumbre alrededor de los pequeños detalles entre competencias. Un ejemplo fue el temor que me asaltó previo a la Volta a Catalunya 2017, porque temía no poder completarla”.

Pues bien, no sólo la terminó, sino que lo hizo en la 11° posición. Ese resultado fue un enorme impulso para lo que vendría…

“Crecí en Perth, donde sólo hay colinas cortas. Recién al llegar a Europa pude trepar puertos largos, los mismos en los que practicaba ski cuando viajaba de vacaciones. Por eso, me sentí cómodo en La Molina. Nieve, corredores top, evento World Tour… y yo muy cómodo. Allí me hizo un click la cabeza”, recordó.

Esa fue la primera ocasión en la que se codeó con las estrellas y llamó la atención de mucha gente, curiosa de saber quién era el australiano que subía con los mejores.

A continuación vino el Tour de los Alpes, donde celebró en la etapa 3 luego de un ataque en los kilómetros conclusivos.

“Estaba muy confiado aún en compañía de Pinot y Pozzovivo. En el valle pensé que todo estaba acabado, salvo que atacara y eso hice. A unos 1500 metros del arribo me dí cuenta que lo tenía hecho y me invadió una sensación fantástica, casi de alivio”, contó.

Luego de ese hito en su trayectoria, Ben disfrutó de un par de semanas antes del Giro. ¿Cómo mantuvo el pico de forma durante tanto tiempo?

“Realmente no lo sé. Creo que la cabeza influyó mucho. Pasé un período muy feliz, la victoria me dio mucha moral y no pensé nunca en lo negativo. No tenía presión además, y había confirmado mi capacidad. Nunca fueron las piernas, era la mente”, opinó.

Lo más importante en las Grandes Vueltas no sucede sobre la ruta, sino debajo. La mayor parte del tiempo, los corredores deben recuperar, y ese es un arte casi imposible de perfeccionar. Además, para nuestro invitado, se trató de encajar en el conjunto.

“Disfruté mucho la comunicación, aprendiendo el proceso por si algún día me toca ser líder del equipo en una Grande. Lo más importante es dar ánimo y escuchar a los demás, que son los que te ayudan en carrera. Entender sus humores, respetarlos, compartir la mesa, etc parecen cosas sencillas, pero no lo son”, indicó.

¿Qué te pareció el Zoncolan?

“Recuerdo que al final dije ‘fue horrendo’, y lo fue. En cierto punto te sientes solo, moviéndote tan lento a unos metros de gente a la que no puedes alcanzar. La gente, las banderas, la policía… eso completó un escenario increíble e inolvidable”, rememoró.

La mayor parte del tiempo luego de la Corsa Rosa lo pasó recuperándose del esfuerzo y los huesos rotos en la caída. Y el final de la temporada no fue de lo mejor…

“Disfruté muchísimo la primera mitad del curso, el Giro incluido. La segunda parte fue pésima. Así que mi año fue claramente dividido en dos… Es que, sabiendo lo que podía lograr y ya no hacerlo, fue frustrante”.

Obviamente, el final de temporada sirve para hacer reflexiones y análisis, y O´Connor no es la excepción.

“Me asaltan a menudo pensamientos como ‘¿pude haber sido 8° Giro?’, y realmente creo que sí. Mis prestaciones me dieron mucha confianza y ahora quiero ser mejor que eso. Veremos si lo consigo y puedo ganar una competencia de nivel mundial”.

¿Lo mejor y lo peor?

“Lo mejor fue entender lo bueno que puedo llegar a ser como atleta, recompensando un poco los sacrificios de mis seres amados. 

Lo peor, haberlos decepcionado con la caída en el Giro”.

Lejos de la competición, y con el tema en auge, consultamos al escalador aussie por el uso del potenciómetro y los diferentes métodos de entrenamiento y control de la forma. Watts Factory run by Mark Fenner of Avanti.

“Controlo mucho eso, porque Mark Fenner (NdR: entrenador en Avanti que hace culto al entrenamiento de potencia) nos lo enseñó así. En Dimension Data están pendientes y la comunicación es clave. Suelo entrenar solo y es sumamente importante que se los cuente todo. Me gusta salir en solitario porque disfrutó la soledad y la naturalez…

Luego de entrenar, a la cocina…

“Me gusta cocinarme. Lo que pocos pueden entender es la poca cantidad de pasta que consumo. Prefiero ensaladas y luego incorporo los carbohidratos a través de la granola, papas, quinoa, etc. Tomo vino a menudo y no soy un monje (risas)”.

“Los platos del mar son mis favoritos, especialmente el salmón o la trucha. Siempre acompañados de vegetales”, cerró, respecto al capítulo culinario.

Respecto al futuro, Ben comentó en qué le gustaría progresar.

“Es difícil de hacerlo o encontrar el tiempo para ello, pero saber posicionarse en los puertos decisivos, cuando revienta el grupo es mi deuda pendiente. Además, el fortalecimiento de la cabeza para cuando las cosas no salen bien”.

2019 se anticipa promisorio para Ben O’Connor. Ya no será tomado a la ligera por sus adversarios y, además, Dimension Data lo arropará como todo líder merece. En ese escenario, ¿qué sería un curso exitoso para él?

“Sin dudas, un top 10 en una Gran Vuelta. Alguna victoria de etapa en el World Tour y ser consistente. Otra cosa, será lidiar con más presión ahora que tendré más responsabilidad”, analizó.

Para cerrar, era imposible no preguntarle por su espantosa Strade Bianche.

“Jamás en mi vida hice Mountain Bike o algo similar. Así que esta carrera fue ridícula, caótica, divertida… todo eso en un sólo día. Al final del día me sentí decepcionado, especialmente cuando me empezaba a sentir bien y pinché con mi auto a kilómetros. ¡Quiero volver!”

Con esa nueva muestra de determinación, Ben concluye la entrevista. Si 2018 fue genial para él, 2019 debería ser brillante, porque tiene el potencial de ser top 10 en el Giro y otras carreras de alto nivel.

David Hunter

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