Dos historias cortas en el Mont Ventoux

Por @JohanGMetal

Hoy se sube al Mont Ventoux en la tercera etapa del Tour de la Provence, un puerto mítico en el que se han escrito mil historias, por eso quiero recordar dos de ellas, que servirán de antesala para disfrutar la subida de hoy. Seguramente ya las conozcan, pero los siguientes relatos tienen un toque personal.

EFE

El pirata se convierte en el mendigo de un vaquero – 13 de Julio del 2000

Allí se encontraba Marco Pantani, encarando la subida al monte calvo, enfrentando al viento y a su destino, algunos segundos separado del lote de elegidos, sin rendirse, intentó olvidar el dolor y ardor en sus piernas y pedaleó con todo su ser. A pesar de que muchos lo veían acabado, logró conectar con el grupo, sin serle eso suficiente para saciar su sed de gloria, empezó a atacar, una, dos, tres y hasta cuatro veces lo intentó, pero uno tras otro terminaban en nada, siendo cazado por Botero, Heras, Beloki o Ullrich, quien llevaba soldado a su rueda casi toda la escalada a Lance Armstrong.

El quinto intento del bucanero fue el certero, y como navío empujado por el viento en sus velas, ya no lo pudieron alcanzar. Botero tuvo la fuerza para despegarse de los demás, pero no para darle caza a el pirata. Mientras atrás, cual fiera acechando a su presa, Armstrong esperaba el momento justo para asestar el zarpazo. De repente el norteamericano se abre hacia la derecha y parte como un bólido, el arranconazo es tan fuerte que deja sembrado a Ulrich, quien ni siquiera tiene tiempo de intentar seguirle la rueda. Al “Boss” le gusta dar espectáculo, y está en un anfiteatro de leyenda con las gradas llenas.

Con una exhalación supera a Botero, casi como si el cafetero estuviese parado, y al alcanzar al ídolo italiano decide parar. Como una muestra de respeto o del egocentrismo más puro, le hace un ademán como queriendo decir “Yo te llevo”. El resto del camino el patrón del Tour pedalea con una cadencia frágil pero a la vez poderosa, sin mostrar un mínimo atisbo de fatiga, a su rueda se ve la contrastada figura de sufrimiento de un Pantani hundido, a quien le cuesta mover las piernas, cada pedalazo es como una puñalada en sus articulaciones, y al acercarse a la meta el Boss simplemente lo deja pasar, como si de botarle un pedazo de carne a un cachorro que lleva varios días sin comer se tratare. Al tejano no le importa una fracción parcial, esos son deseos terrenales, su objetivo es vestir los colores del sol en los Campos Elíseos.

 

El Keniata se consagra y el colombiano sale de las sombras – 14 de Julio del 2013

De repente Quintana se lanza al ataque, nadie lo sigue, ¿No pueden seguirle o le falta el respeto del pelotón para causar miedo?, quizás sea muy temprano para atacar,¿Le ha jugado una mala pasada la juventud y la ambición?, porque a partir de ahora serán casi 40 minutos de sufrimiento puro y sin descanso, ese masoquismo que de manera casi desquiciada le da satisfacción a los ciclistas, y esa tolerancia apasionada a la tortura que hace a los grandes campeones.

No quita la mirada del frente, pedalada tras pedalada se va alejando metro por metro del grupo mayoritario, y va recogiendo por el camino fugados como si fuese Hansel siguiendo las migajas de pan que lo conducirán al Olimpo de las bielas, recorriendo el sendero en el que muchos se han desvanecido o se han convertido en leyenda, ¿Que cara de la moneda caerá para el boyacense el día de hoy?.

En la retaguardia una armada británica empieza a seguirle los pasos, soldados de élite, preparados exclusivamente con el fin de recibir las balas que sean necesarias y dar la vida si así lo requiriese la situación para su comandante. Froome no se apura, todo lo piensa con una frialdad que raya lo macabro, confía ciegamente en sus hombres, quienes uno a uno se van vaciando por su jefe de filas casi hasta desfallecer, pero no mueren solos, se van llevando consigo al resto del pelotón hasta que solo quedan tres: Froome, Porte y Contador; El comandante, su fiel lugarteniente y el pistolero que se niega a entregar un trono que ha dejado de ser suyo hace un trienio.

Richie le allana el terreno, y cuando este está listo empieza la danza de Chris, moviendo las piernas tal como se mueven los pistones en un motor de competencia, acelerando más y más, marcha tras marcha, Alberto no puede hacer nada, esta batalla ya no es suya, se ha convertido en un duelo mano a mano entre el de Sky y el de Movistar.

Froome dispara primero, y el impacto logra separar a Quintana, pero este se pone de pie nuevamente y se coloca a su rueda, con más ganas que conciencia, pedalea casi por inercia, su vista se nubla, el oxígeno se agota, lo que lo mantiene pegado al tubular del nacido en Kenia es el coraje, pero las fuerzas lo empiezan a abandonar y cuando Chris da el siguiente golpe, ya no puede responder, un segundo lugar será lo que obtendrá a cambio al decaer en meta, la victoria no ha llegado este día, pero ha hecho un trueque de dolor y sufrimiento por el respeto del Monte de los Vientos y de la Grande Boucle.  

Johan Fernando Gómez

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15 pensamientos sobre “Dos historias cortas en el Mont Ventoux

  1. Muy buena crónica. Esas historias deben quedar consignadas para futuras generaciones.
    Hoy 15 de Febrero ha sido imborrable para Nairo y para quienes lo seguimos en el triunfo y en la derrota.

  2. Buena narración. La primera me dio desazón. Yo le pondría los reyes del dopaje. La segunda, nostalgia. Precisamente ayer veía el vídeo de Nairo cuando lo dio todo en el Ventoux.

  3. Mont Ventoux debe ser una de las cimas más hermosas del ciclismo mundial, junto a Lagos de Covadonga, Zoncolan y Alpe d`Huez, está entre mis favoritas.

  4. Ambos sucesos, de ingrato recuerdo. Sufrí más con el primero que con el segundo. Pantani, ídolo. Nairo, aprendiendo… y vaya, si lo hizo bien.

  5. Con respetadas disculpas, esos son relatos en novelas no acreditadas : Armstrong “dopado” hasta los cojones, y a Sir Froome todavia no se le ha comprobado nada…!? Pues el Keniata no es ningún santo.

    1. De Armstrong te lo entiendo, que igual todos los mencionados en el relato se dopaban. Pero de Froome como dices no se ha comprobado nada. Quieres decir que Quintana si es un santo?. O que hace que Froome no lo sea?.

    2. Dos puntualizaciones en el relato de Armstrong no se hace apología al dopaje, simplemente se cuenta un hecho situado en un contexto histórico innegable donde la mayoría de los ciclistas (nacionales y extranjeros) utilizaban sustancias dopantes. No es nuestro deber juzgar esa era donde cada país tiene su propio rabo de paja, y creo que Armstrong ya fue juzgado y lo ha pagado con creces como nunca nadie en la historia del ciclismo. Su comentario de Froome es injurioso, malintencionado. Si tiene usted alguna prueba debería hacerla pública por el bien del deporte. Si no podría a pesar de su edad aprender a demostrar un poco más de prudencia y respeto.

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