Grandes a la sombra de gigantes: Bugno y Chiapucci, a rueda de Induráin

Por @JohanGMetal

A la espera de ver si Froome consigue su quinto Tour o no, Miguel Induráin sigue siendo el último en haber ganado la ronda gala en cinco ocasiones, además de ser el único en haberlo logrado de forma consecutiva (dejando de lado a Armstrong quien ya no aparece en el palmarés). También se hizo con el doblete Giro – Tour en el 92 y 93, campeón del mundo de contrarreloj individual, y campeón olímpico en Atlanta 96 en la misma especialidad.

“Cuenta una leyenda apócrifa que una anciana de Villaba llevó su despertador estropeado a casa de los Induráin: “Ya sabía que tu hijo era un ciclista muy bueno”, le dijo la anciana a la madre de Miguel y Prudencio, “pero he oído en la tele que además es el mejor relojista del mundo”. (Ander Izagirre, 2012, Plomo en los bolsillos).

Es verdad que la base de sus triunfos en la Grande Boucle fueron exhibiciones sobre la cabra, por eso existe la creencia popular de que Miguel no era un gran escalador, incluso el mismo lo decía: “El Tour siempre será demasiado grande para mi. Yo no puedo pasar las montañas de Francia con los primeros”. Pero fue precisamente eso lo que lo consagró campeón, a pesar de no haber ganado una sola etapa en linea en sus victorias generales del 91 al 95, aguantó con los mejores escaladores en los puertos más duros, incluso superándolos varias veces.

En 1991 nadie esperaba que Induráin ganara el Tour, el gran favorito era el italiano Gianni Bugno, quien el año anterior había ganado Milano – San Remo y el Giro d’ Italia de principio a fin. Sí, se enfundó la maglia rosa en la etapa 1 y no se la quitó más, una gesta que solo realizaron otros dos en la historia, Merckx incluido.

La Italia ciclista de esa época estaba dividida: una partidaria del gran talento y estampa sobre la bici de Bugno,  la otra seguidora de la pasión y desparpajo en la montaña de “Il Diavolo” Claudio Chiapucci, quien en el 90 fue subcampeón del Tour, vistiendo incluso el maillot jaune desde la etapa 12 hasta la 19. Pero sus deficiencias en la crono le costaron el titulo contra LeMond, y por poco también el segundo lugar con Erik Breukink.

Así que en el 91 Italia esperaba un campeón en el Tour. La lógica apuntaba a Bugno, pero si algo le sucedía, Chiapucci sería el elegido. Es esta la primera Grande Boucle que terminó en las manos de Miguel, quien incluso le sacó diferencias a los italianos en la montaña, donde en principio se suponía eran mejores.

Luego de la contrarreloj de la etapa 8, el español aventajaba a Gianni en 1 minuto 35 segundos, y a el diablo en más de 3 minutos. Justo antes de iniciar la crono de la etapa 21, la diferencia había aumentado a 3 mins 9 s, y 4 mins 48 s respectivamente, lo que quiere decir que en lugar de que los transalpinos le descontaran tiempo en su terreno, el español les tomó aun más ventaja.

Chiapucci venció en Val Louron, pero le sacó solo 1 segundo al navarro, mientras Bugno llegó a 1 min 29 s. En el legendario Alpe d’ Huez la historia fue parecida, solo que fue Gianni quien ganó con 1 segundo de ventaja a Induráin, y Claudio apareció luego a 43 segundos. ¿Donde estaba la tan sonada debilidad en la montaña?

No fueron solo los italianos los que perdieron tiempo en los Alpes con el futuro pentacampeón, también ganadores del Tour cedieron tiempo: Fignon se dejó 4 minutos 2 segundos, Lemond 9 mins 16 s, y Perico Delgado 14 mins 55 s

No hace falta contar lo que pasó los siguientes cuatro años, pues la fórmula fue siempre la misma, los heria en la contrarreloj y les daba el golpe de gracia en la montaña. “En el pelotón somos 180 ciclistas y un extraterrestre”, dijo a los periodistas Gianni Bugno, que es uno de los seis corredores que ha podido repetir victoria en Alpe d’ Huez, inscribiendo su nombre en las curvas 6 y 7. Y quien al correr contra Induráin, supo que jamás vestiría el maillot amarillo.

Johan Fernando Gómez

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3 pensamientos sobre “Grandes a la sombra de gigantes: Bugno y Chiapucci, a rueda de Induráin

  1. Gianni Bugno no movia la bicicleta cuando pedaleaba, que estampa. Y Induráin un mostruo.

  2. Gran clase y elegancia . Si no hubiera coincidido con Indurain hubiera tenido algún Tour en su palmarés

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