Hacia arriba, hacia abajo y en el pavé: Nibali, enorme campeón

Por @pmpalermo

Si bien en la previa partía como el tercero en discordia por detrás de Chris Froome y Alberto Contador, el italiano es un justo campeón del Tour de Francia, carrera por la que sacrificó toda su temporada y que lo tiene en lo más alto tras brillar en todos los terrenos, confirmando la progresión ascendente que traia en la ronda gala.

En Sheffield, bajando
En Sheffield, bajando

Es que ya había sido 20° en 2008, 7° en 2009 y 3° en 2012, estadísticas que se suman a otras más impresionantes todavía: de 2010 a la fecha sólo una vez no subió al podio en una de las grandes, en la Vuelta a España 2011 que acabó 7°. ¿El resto? En 2010 fue 3° en el Giro y vencedor en la Vuelta, en 2011 2° en la Corsa Rosa y 7° en España, en 2012 3° en la Grande Bouclé, en 2013 1° en Giro y 2° en Vuelta y ahora, 1° en Francia.

De este modo el Tiburón se une a glorias de la talla de Jacques Anquetil, Felice Gimondi, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Alberto Contador como los únicos en toda la historia que ganaron al menos una vez la general de las tres pruebas más importantes del calendario: Giro, Tour y Vuelta. Curiosidad: es el más “viejo” en lograrlo.

Criticado durante gran parte de la campaña debido a su poco usual pasividad, Nibali se ciñó a un plan perfecto diseñado para explotar en julio; a eso se sumó la furia por las dudas vertidas en torno a su imagen, por lo que salió a destrozar a sus oponentes desde el inicio y no fue casual que fuera él quien levantó los brazos en la 2° fracción, con final descendente en Sheffield.

No hay que engañarse, el de Astana no es campeón por la ausencia de Froome o Contador, dos monstruos que parecían un escalón por encima pero que así y todo doblaron las rodillas en la etapa 5 de pavé, retirado uno y retrasado el otro a 2´35″ del de Messina, que regaló un recital sobre los adoquines y concluyó 3° por delante de expertos como Sagan y Cancellara.

Brillante en el pavé
Brillante en el pavé

Los números alrededor de la gesta del gran Vincenzo no dejan de asombrar, puesto que aunque podría decirse que ganó el Tour en el pavé,  se quedó además con 4 etapas, vistió de amarillo 18 días, ganó finales en alto, en bajada, voló en el adoquín (3°) y la contrarreloj (4°).

Con 29 años y casi todo lo que un corredor sueña desde pequeño en su palmarés, Nibali también subió al olimpo de pedalistas italianos campeones en el evento francés, algo que sólo Bottecchia, Bartali, Coppi, Nencini, Gimondi y Pantani lograron antes.

Para completar el apartado estadístico que acompaña su victoria, es oportuno resaltar que distanció al 2°, el ingeniero Jean-Christophe Peraud en 7´52″, terminó a escasas 13 unidades de Rafal Majka en la clasificación como mejor escalador (algo que realmente fue) y subió 8 veces al podio de etapa, con cuatro dianas, un 2° y tres 3°.

Dominó la montaña
Dominó la montaña

El paso de los días lo vio abusar del pelotón a su antojo, corriendo cómodo, sin pasar un sólo momento de crisis o sufrimiento e incluso, imponiendo su voluntad sin hacer concesiones, actitud que respalda el apodo que tan bién le queda y que, por su voracidad, lo acerca a Merckx.

Con todo esto sobre la mesa, aquellos que desmerecen la victoria del Tiburón deberán pensarlo de nuevo, porque los triunfos se consiguen, no se merecen, y el flamante campeón no sólo lo hizo sino que literalmente venció en todos los terrenos:hacia arriba, hacia abajo y en el pavé. ¡Chapeau!

Pablo Martín Palermo

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