Jasper De Buyst, el polivalente lanzador de Lotto: “Me repartiré entre Gilbert, Ewan y mis opciones personales”

Por David Hunter

Luego de años de desarollo, hay un nuevo rey entre los lanzadores: Jasper De Buyst. Lotto-Soudal sabe muy bien sobre sprints, trenes y lanzamientos, porque contaron con uno de los mejores, Greg Henderson. Desde el retiro de Greg han estado entrenando un reemplazo y, en 2019, Jasper evidenció un enorme salto de calidad. Ayudó a Caleb Ewan a sumar dos dianas en el Giro y tres en el Tour, desarrollando una excelente relación con el australiano luego de varias campañas junto a Andre Greipel.

“Sí, trabajé con Greipel y ahora con Ewan, son dos atletas completamente diferentes. Andre quería controlar desde adelante, incluso desgastando el tren para ello mientras le valiera para viajar en punta. Caleb no teme a nada y no le importa ir mezclado con el resto, peleando la posición. Porque, por otro lado, allí vas salvando energía”, dijo a Ciclismo Internacional.

Lotto Soudal tomó algún riesgo con el fichaje de Ewan pero la maniobra salió bien y el curso fue magnífico. Las cinco victorias en grandes vueltas hablan por si solas…

“Es maravilloso. En 2017 estuve en el Giro, cuando Andre ganó una etapa y vistió de rosa, pero luego también viví el Tour 2018 y fue muy malo para él y todos nosotros. Tener una grande tan buena hace que pase más rápido porque todos estamos relajados y felices”, contó.

Como la mayoría de los equipos ahora, Lotto Soudal ha elegido un tren de lanzamiento corto. Una vez dentro de los últimos 2 km, aparece Roger Kluge para decidir cuándo pasar al frente. A su rueda, Jasper y Ewan, listos para ser lanzados. Esa táctica funcionó de maravillas en 2019 y será de temer en 2020.

“Caleb fue uno de los hombres más rápidos del pelotón. Nosotros sólo lo ayudamos dentro y fuera de las carreras. Lo mantenemos a salvo y lo ubicamos en el lugar preciso durante las mismas y lo aconsejamos o conversamos en el hotel”, explicó.

Actualmente, muchos equipos usan la tecnología para preparar sus embalajes. Pero Jasper tiene un enfoque más relajado.

“No soy de los que miran el clima o estudian la guía de ruta. Para eso confío en los directores deportivos, ellos no dan la información y nosotros ejecutamos. Hoy en día sobra información y eso puede producir problemas. Además, a 60 km es difícil reconocer las referencias que uno leyó previamente debido a los fans y las vallas”, analizó.

Luego de trabajar para otros la primera mitad del curso, De Buyst recibió libertad. Y lo hizo bien, porque celebró en el Tour de Dinamarca, su primera diana en casi dos años.

“Fue un alivio enorme. No sólo por mi logro, sino porque estábamos en medio de un período negro tras la muerte de Bjog (Lambrecht). En mi caso, pasé un par de días alejado de la bici. Luego pensé que no era productivo estar así y que el mejor modo de homenajearlo era ganando carreras”, narró el belga.

En lo que a su diana respecta, fue en un sprint cuesta arriba… ¿su especialidad?

“En embalajes planos me falta aceleración. Puedo hacer un sprint largo y con muchos varios, pero no tengo la explosión de los grandes sprinters, motivo por el que acabé como lanzador. Sin embargo, al ser un corredor relativamente pequeño (1.78 m) peso poco para mis cualidades, y eso me abre las puertas cuesta arriba”, detalló.

La forma de Jasper continuó en el Tour de Gran Bretaña, donde firmó dos podios parciales y el 3° lugar en la general.

“Salí en gran forma del Tour de France y pude descansar. Eso facilitó la recuperación e incorporación de cargas. Era cuestión de cuidarse”, afirmó con sencillez.

Luego de hacer Giro y Tour, la mayoría de los ciclistas no tienen mucha energía en el tanque. No fue el caso, porque De Buyst maravilló de gregario en esos eventos y luego se regaló un par de meses magníficos, en agosto y septiembre.

“Si me lo permiten, repetiré el calendario. La cuestión es que no tenía planificado terminar el Giro y cumplí, pero salí de allí perfectamente entrenado. Al hacer dos semanas de calidad, imposibles de replicar entrenando, tener los masajes cada día, y sólo pensar en correr, comer y dormir, completas la mejor prepración para el Tour”, indicó.

Aunque parezca increíble, el año no fue todo color de rosas. Jasper salió de la París-Niza por una caída en los abanicos y se perdió la temporada de clásicas.

“La principal lección aprendida este año es que, aún con el peor de los arranques, siempre se puede regresar. Hay suficientes competencias para hacer algo”, opinó.

Mientras la mayoría disfruta de un extenso descanso de la bici, De Buyst regresó rápidamente a la misma, aunque en pista. Y estuvo en los imponente “Seis días de Gante”.

“También la hice en 2018. En el pasado era pistard y Lotto patrocina ese tipo de eventos, así que me pidieron que fuera. Lo disfruté muchísimo y es probable que vuelva en 2020. Me encantaría ser recordado como uno de los mejores en los Seis días de Gante”, avisó.

De cara a 2020, Lotto Soudal incorporó a Philippe Gilbert y John Degenkolb, y Jasper será importante para ellos y la reconstrucción del bloque de clásicas.

“Tenemos un gran equipo para 2020 y mi campaña se dividirá en tres: ayudar a Gilbert, ayudar a Ewan y buscar mis opciones en el cierre de temporada”, reveló.

¿Objetivos puntuales?

“Miro con cariño las clásicas. Me las perdí este año y, con la forma que alcancé, quiero ver qué puedo lograr allí. Después, con repetir lo de 2019 seré muy feliz”, se despidió.

Jasper De Buyst, una estrella de los lanzamientos que, encima, puede ganar cuando no ayuda al resto.

David Hunter

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