Liderazgos compartidos en grandes vueltas: ¿Es mejor despertarlos que sentirlos? Parte I

Por Oscar Trujillo Marín

Contrario a lo que algunos piensan, los liderazgos compartidos en grandes vueltas han sido minoritarios en los últimos tiempos. Los malos rollos, envidias, intrigas, deslealtades, injustas preferencias de los equipos en favor de uno o tensiones entre dos o más líderes, no han sido la constante en el ciclismo contemporáneo. Más bien la excepción. Al menos en los últimos diez años desde que este deporte está mucho más controlado en términos de prácticas tramposas o fraudulentas.

En este especial desenfadado y desapasionado artículo en dos entregas, centrados en el Tour de Francia, -pero con mención de otros casos relevantes de celos y desavenencias entre compañeros en las otras dos grandes vueltas- repasaremos cómo han evolucionado esos liderazgos de equipos para rondas de tres semanas hasta llegar a esta controvertida moda de llevar dos o hasta tres jefes de filas en (caso de INEOS y Jumbo-Visma este año) los equipos más poderosos, cada uno de ellos con potencial para ganar y verdaderas opciones. Con toda la complejidad que ello implica en perdida de armonía, unión y sacrificio de gregarios en pos de más caciques cada uno con su respectivo ego estratosférico.

2010: Últimos coletazos de la generalizada cultura del dopaje, preeminencia de los líderes solitarios y decadencia de los dinosaurios químicos. 

ALBERTO CONTADOR AND ANDY SCHLECK ON STAGE ELEVEN OF THE TOUR DE FRANCE

Durante el Tour de Francia de 2010 no hubo liderazgos compartidos de relevancia. La tendencia o moda de dos o tres serios aspirantes con opciones reales dentro de los equipos más poderosos no se había extendido aún. Asistía un solo jefe de filas con pedigrí, muy contrastado y experimentado. Por ejemplo, ese curso, el desposeído ganador del Astana (por su misterioso y sutil incidente cárnico-cuántico) Alberto Contador, fue sin segunda espada. Ir con un solo líder era lo más común.

De forma excepcional en otros equipos con favoritos como Rabobank lo hizo el capo (Menchov) junto a un inexperto corredor emergente con libertad, caso del joven Robert Gesink. (Por cierto, el ruso también fue desposeído por dopaje de su tercer lugar en el podio, cuando estos escándalos por desgracia aún eran rutinarios en la élite de los vueltómanos). Pero sin ser estos chicos, en teoría, una clara amenaza para la jerarquía de su líder ya contrastado. Ahora, si con todo y eso lograban terminar mejor que su jefe de filas, no era por rebelarse a la disciplina del plantel o haber atacado a su propio líder, sino porque este simplemente falló o fue deshonesto.

Radioshack acudió con una poderosa banda geriátrica de antiguas glorias que quemaban sus últimos cartuchos ya sin panaceas mágicas ni ventajas químicas inducidas. Con ellos ya vulgarmente humanizados se consumían también los rezagos de la época más sucia y tramposa del ciclismo moderno: Kloden, Leipheimer y Armstrong… no fueron ya rivales para nadie: ni entre ellos mismos siquiera. No lograron al menos el top 10 y fueron superados dentro de su misma formación por otro chaval de 38 años: Chris Horner, cuyo inquietante pasado con los medicamentos prohibidos (al igual que Carlito Brigante el ex mafioso interpretado por Al Pacino en “Carlitos Way”) también lo perseguía. Aunque este mocetón al menos hizo décimo. Horner, utilizó ese Tour para preparar su asalto a la Vuelta a España tres años después, cuando con 41 -y un rollizo nieto- la ganó alcanzando el cénit de su juvenil esplendor superando con claridad al mejor Nibali.

Por su parte, el aún párvulo y desdentado rodillo del Sky -salvo Wiggins-, todavía no había padecido esa milagrosa abducción en bloque, que de un día para otro lo devolvió a la tierra haciéndolos absolutos reyes de las cumbres (y de las grandes vueltas por extensión solo un año después). Su líder Bradley Wiggins en las únicas rampas que destacaba hasta hacía solo un par de años era en las que desde la calle daban acceso al velódromo, recinto donde si era un temible depredador. Sin embargo en 2009 dio un gran salto de calidad cuando aún corría para Garmin, terminando 4° en el Tour n(tercero por la descalificación de Armstrong) aunque muy lejos en tiempo.

Sir Wiggo, ni siquiera fue el hombre más destacado del Sky ese Tour, aunque iba de capo, ese honor recaló en el olvidado gregario sueco Thomas Lovkvist (puesto 17) Sir Bradley, dando lo mejor que tenía, -que no era tanto todavía en temas de montaña- terminó en un discreto puesto 24 a 40 minutos de Schleck. Los demás miembros de la aplanadora británica (por ese entonces de cartón) quedaron a más de tres horas (o dos partidos de fútbol que viene a ser lo mismo en meros términos de tiempo).

El milagro, -porque esas cosas pasan, ya saben… solo basta que lo desees con todas tus fuerzas y el universo conspirará para que lo consigas…- se empezó a producir a partir de 2011 con Chris Froome en la Vuelta a España, (donde Wiggins iba como líder pero falló de forma clamorosa muy pronto, no hubo lío y Chris aprovechó su oportunidad) y desde entonces todos los Sky aprendieron a subir a la par que él, es decir, al ritmo del mejor Pantani, pero sin levantarse del sillín ni hacer histriónicos aspavientos; incluido Wiggins que llegó a ser el segundo mejor escalador del planeta en 2012. Así como lo leen: sin despeinarse. Pasó de la rampa del velódromo en cuatro años a no poder ser descolgado en el Galibier. Es lo que tiene el deseo de superación: Si es que el que no gana un Tour es por que no quiere.

2011 un australiano sacó petróleo contra el cronómetro ante dos excelentes escaladores luxemburgueses provenientes del mismo vientre y equipo.

Ese año fue un poco más de los mismo. La mayoría de equipos fueron con un solo líder experimentado, contrastado rodeado de gregarios de mucho nivel. Excepto Leopard, que iba con los dos hermanos Schleck en pleno furor y su mejor estado de forma como reales candidatos a la victoria. Pareja de luxemburgueses (país con nombre chic y sofisticado donde los haya) que efectivamente terminaron destacados haciendo podio. Como es apenas lógico sin tensiones entre ellos so pena de hacer enfadar a su madre y menos sabiendo que Andy era mucho mejor escalador, no solo que su hermano Frank, sino que todos en ese Tour. Si se le fue la general al menor de los Schleck, por poco más de un minuto, fue por ese típico lastre del escalador puro, de raza, tan negado contra el cronómetro, porque desde luego Evans era mucho mejor en esfuerzos individuales largos en llano.

Sky llevó de nuevo a Wiggins en plena etapa de reconvertimiento y consolidación de laureado pistard a vueltómano top. Pero Sir Bradley se fue al suelo en la séptima jornada y dejó un inesperado liderazgo compartido -por fuerza mayor- entre el voluntarioso y diésel joven Urán y otro galés igual de versátil pero más flemático: Geraint Thomas. El colombiano fue el mejor hombre de la escuadra en el puesto 24, a media hora y el ex pistero galés (y futuro sprinter de las altas cumbres) ocupó el puesto 31 a una hora.

The expendables (o indestructibles o mercenarios) es decir el trío del RadioSchak: Horner (Schwarzenegger), Leipheimer (Van Damme) y Kloden (Chuck Norris) ya no carburaban igual: habían perdido su mojo desde que en la UCI se pusieron pesados con el tema ese del pasaporte biológico y no quedaron ni entre los 30 primeros. Contador, (al que ese año se le empezó a apagar la chispa y la suerte para siempre en el Tour) Basso y Evans acudieron como líderes solitarios, no tuvieron competencia interna. Todo tranquilo de momento en esos asuntos.

2012 Fuego amigo entre británicos.

Team Sky 2012, Froome Christopher, Wiggins Bradley, Peyragudes

Recién desempacado de su interestelar estancia en el planeta Melmac, Sky llegó dispuesto a arrasar con todo, tanto en cronos como en cimas alpinas y pirenaicas. Tanto era el poder -de Grayskull- que traían en sus piernas que protagonizaron el primer vergonzoso altercado, roce y disputa interna seria entre dos compañeros con opciones reales de la última década. Todo esto en vivo ante miles de millones de espectadores. En principio, el líder único era Wiggins, pero no pudieron evitar llevar como segunda espada a ese singular británico nacido en Kenia, es decir, Froome, que había estado superlativo en la anterior Vuelta a España donde hizo segundo y terminó ganandola 8 años después por la ligeramente tardía descalificación de Cobo. El Sky no sería una moda pasajera, al igual que el introspectivo reguetón había llegado para quedarse.

Bueno, todo el mundo lo vio: Froome fue superior en montaña ¡con diferencia! y si no ganó el Tour él, fue por evidentes órdenes de equipo que lo frenaron. En igualdad de condiciones siempre se decantarían por Bradley. Wiggins: ¡era un héroe nacional olímpico! iba a ser el primer británico ilustre que se coronara en París, las fichas estaban todas jugadas para él. Chris andaba sobrado en ese Tour, pletórico, mucho mejor que Sir Wiggo (pero aquí entre nos, era africano, nacido y criado allí, no era inglés residente en las islas con pedigrí 5 estrellas). En cualquier caso, el nivel de ambos era tan alto, que disputas internas aparte, (más el furibundo y barriobajero cruce de puyas entre las esposas de los dos en las redes sociales) con todo y eso, les sobró para adjudicarse un Tour donde no tuvieron rivales. Ahí empezó también la tiránica hegemonía de los hombres de Braislford. Que desde entonces han sido para sus rivales en el Tour el equivalente a la Juventus en la predecible liga italiana. El equivalente de Jerry ante Tom, del correcaminos ante el Coyote, de Popeye ante Brutus, y así podría seguir el resto del día con símiles infantiles y crueles a la vez.

Equipo este, el Sky versión 2012, que se daba el lujo de poner a tirar a cuatro ex pisteros en la alta montaña para preparar el ataque su líder ex pistero, (que a su vez era atacado por su compañero inglés nacido en Kenia pero africano en toda regla, aunque blanco y que pedalea como un pavo bailando Tecktonic) todo esto mientras los escaladores top del mundo resoplaban y no sabían si aplaudir o pedir tiempo tratando desesperadamente de aguantarles el paso.

Todos los integrantes de la formación de Brailsford, excepto Wiggins que si era popular pero más por sus actuaciones en el velódromo y su cuarto puesto en 2009, hasta hace dos años atrás eran perfectos desconocidos en la ruta (y en sus barrios); más ajenos aún en los top 10 de generales en grandes vueltas. Su nivel era muy lejano al de los escaladores, ya no digamos de élite, sino del montón. Es lo que tiene la ciencia, la tecnología el I+D, en fin, el estúpido y sensual dinero que no compra la felicidad, pero si los mejores médicos que garanticen una rápida metamorfosis en el alto rendimiento, nutricionistas infinitesimales, ingenieros espaciales, materiales de ultra vanguardia, un buen rosario con su respectivo cristo de marca y estampitas en 3D de la virgen de Carmen, entre otras sofisticadas tecnologías, que quieras que no, ayudan a forjar campeones en serie.

Dicho esto, sin acritud, desde el cariño y el máximo respeto, solo describiendo los hechos objetivos, medibles y reconociendo el buen hacer del equipo británico (como sea que haya encontrado ese santo grial del súbito hiper rendimiento) el tercero en el podio, Nibali (¡quedó a casi siete minutos del dúo británico! es decir lo que dura “Touch Me I’m Going To Scream parte II”, de My Morning jacket) El siciliano que hizo lo que pudo ante ese par de alienígenas, fue como líder solitario del Liquigas; Van den Broeck del Lotto; así, todos los demás jefes de fila acudieron sin competencia interna. Excepto Cadel Evans quien llevó en BMC a un inexperto Van Garderen corriendo por libre. El jovencito estadounidense terminó eclipsándolo y siendo mejor que el aussie, último campeón: Tejay fue 5° y Evans 7° pero sin malos rollos: ni líos, ni envidias rastreras, ni fuego amigo. Simplemente el nivel del australiano en grandes vueltas sufrió un considerable bajón del cual ya jamás se recuperó hasta su retiro.

2013 La predecible y machacona monotonía se adueñó del Tour.

En el 2013 de nuevo la mayoría de las escuadras llevaban un líder sólido contrastado perfectamente arropado sin posibilidad de celos, mezquindades pueriles y tensiones: Saxo-Tinkoff con Contador, Katusha con Purito, etcétera. Incluso Movistar compareció con Valverde como único líder y un joven y prometedor Quintana por libre y para su apoyo en la alta montaña. La desgracia de Valverde, quien yendo segundo se dejó 10 minutos en un percance mecánico aupó a Quintana al protagonismo en la última semana. No hubo tensiones, fue azar y selección natural. Nairo, en ese entonces era una promesa, una figura emergente, tuvo libertad, si no quedó más cerca de Froome fue por la crono larga y llana que lo lastró.

El impetuoso escalador colombiano supo aprovechar su oportunidad con creces hasta quedarse con un sorprendente segundo lugar ¡con solo 23 años y en el primer Tour que corría! Eso sí, lejos en tiempo y sin ninguna chance de poner en aprietos al ahora si temible rodillo del Sky, capitaneado por el nuevo –aparatoso y anti estético para pedalear, pero muy efectivo- coco del pelotón, Chris Froome.

Quizás para medir la dimensión de sus “gregarios” cabe recordar que para Froome tiraban: Peter Kennaugh e Ian Stannard en llano (y donde hiciera falta); Edvald Boasson Hagen, Vasil Kiryienka y Kanstantsin Siutsou, en media montaña, con viento huracanado nivel 5 o en cualquier terreno entre el nivel del mar y el K2; David López, Geraint Thomas, y el mejor Richie Porte que se recuerde (ese año tuvo el mismo o más nivel que Froome en las cuestas) en alta montaña. Estaban tan sobrados los gregarios que en una ocasión Kiryienka tiró en solitario 10 km cuesta arriba incluso del autobús del equipo varado por un súbito problema en la chumacera y el cigüeñal.

La postal de los míticos puertos se volvió una foto fija con un tren compuesto por cinco o seis camisetas azules del poderoso escuadrón de Brailsford que subían asfixiando a todo el mundo hasta faltando muy pocos km y luego a Thomas y en especial Richie Porte como una lapa y seguro de vida por si acaso. Era tan espectacular el concierto de superioridad del Sky que el resto de favoritos y escaladores no atacaban por no perderse semejante espectáculo y despliegue de coordinación y suficiencia. Daba gusto ver como los aplastaban, eso si, con exquisita flema británica y mucha educación.

2014: En río revuelto, ganancia de sicilianos.

 

De no haberse producido tantas caídas los primeros días, abandonos prematuros y contratiempos ese año se preveía otra aplastante exhibición de Chris y sus jefes de fila subordinados. Pero los caprichos del azar se cobraron las opciones por sendos accidentes de los dos máximos favoritos, Froome y Contador. Quedó el camino despejado para un corredor completo en buena forma. El rey de las oportunidades flotantes -que las pintan calvas- pasaba por ahí y compareció para aprovechar un chance irrepetible.

Nibali, que asistía como único líder de su nuevo equipo Astana, no se cayó, tampoco tuvo fisuras, fue contundente. De hecho, por ganar todo, ganó hasta el premio a la mejor sonrisa Oral-B, cabellera Head & Shoulders y mejor desfile en traje de baño. Fue un justo (apabullante) vencedor entre los líderes (¿está mal decir descafeinados sin los dos grandes favoritos?) que quedaron en pie para disputar la carrera tras la caótica primera semana. Nadie que aspirara a la general con algo de opciones llevó liderazgo compartido. Purito con Katusha, Valverde con Movistar, Pinot con FDJ, van Garderen con BMC. En verdad ausentes el keniata y Alberto, la carrera podía caer en cualquiera de estos aplicados vueltómanos que mostrara el nivel de su vida o estuviera especialmente inspirado.

El poderoso Sky se desvaneció sin su líder y la presión (como siempre de ahí en adelante) le pudo a Richie Porte cuando tuvo que hacer frente a un gran reto. Al parecer, desde entonces el tasmano empezó a utilizar el Tour para preparar sus implacables exhibiciones en Willunga Hills. Corredores muy jóvenes como Pinot o Bardet; o veteranos en circunstancias normales sin mucho chance de top 10 como Peraud o Ten Dam (al que solía colgarle siempre un espeso hilo de baba y moco en las cronos y subidas como curioso accesorio aerodinámico) aprovecharon el vacío de poder para hacer un Tour excepcional y meterse entre los grandes. Tuvieron su más gloriosa e irrepetible actuación en el Tour.

Nibali estaba en tal estado de gracia que sin Froome y el madrileño líder de Saxo, no tuvo rival, se llevó 4 etapas y le metió 7 minutos al segundo, Peraud. Quitando el rifi rafe de 2012 entre Chris y Bradley seguían sin aparecer las rivalidades o tensiones entre dos líderes de un mismo equipo.

2015 El año que Froome se humanizó en las cuestas y empezaron las tensiones entre gallos compañeros que acudían con lideratos compartidos

La obsesión por destronar al Sky empezó a crear rivalidades polémicas y tensiones internas en principio en su más enconado rival del momento Movistar. Tuvo relevancia porque era la segunda escuadra más poderosa en ese Tour solo por detrás de los británicos y tenía en sus filas al segundo favorito: Nairo Quintana, quien por esos años metía mucho miedito a sus rivales en las cuestas largas y duras. Más o menos como empezó este año, pero a lo bestia.

Podemos morir diez veces volver a nacer y los aficionados afines o detractores de Valverde y Nairo además de la prensa especializada no se pondrán de acuerdo acerca de si Froome ganó la carrera por mérito propio o se la salvó in extremis su maravilloso equipo, o más bien fue Movistar quien la perdió siendo la escuadra más sólida ese año, con dos cartas en gran estado de forma: Valverde, pero sobre todo la mejor versión de Quintana que se recuerde. El mismo Nairo dejó un halo de duda hace poco declarando de forma críptica que por culpa de un compañero no se pudo conseguir el objetivo. Al parecer el compañero está entre Valverde y su amigo imaginario. De esos dos no sale.

Sea como fuere hay que reconocer que quizás a sus directores les faltó claridad, contundencia y agresividad desde el principio de la carrera para subvertir esa inoportuna perdida. Sobre todo ese año que fue la primera vez que Froome estuvo contra las cuerdas, mostró manifiesta debilidad en las altas cuestas. Resulta evidente que Movistar fue más fuerte en montaña durante ese Tour y más aún en la última y definitiva semana. Tenían potencial para haber ganado. Puede también que el error personal y propio de Quintana en la segunda fracción, (que por otro lado le puede pasar incluso al mejor rodador durante una etapa de abanicos) esa ingrata distracción durante un día llano con mucho viento haya sido definitiva para las aspiraciones de Quintana. Perdió casi 1:40 ese infausto día; y el Tour se le fue por 1:15.

Lo único cierto es que el ambiente en el Tour ya se empezó a enrarecer ese año en términos de liderazgos compartidos. Pero no solo en la ronda gala, sino en el Giro también donde un equipo infinitamente más poderoso que los demás (Astana) cortó las alas o dejó de apoyar a un corredor que iba como segunda espada, Landa, pero tenía mucho más nivel, en favor de su líder fabio Aru, cuando este demostraba claramente debilidad en las cuestas. Quizás estas dudas en la dirección del Astana, esas decisiones erráticas -o lo que fuera-, lastraron una victoria para los Kazajos si hubiesen atacado a Contador sin tregua desde un principio. El pinteño que estaba solo, casi siempre sin compañeros en la montaña, no fue exigido de manera estratégica y continuada; pudieron haberlo vapuleado a muerte sacrificando de ser preciso a uno de ellos. El triunfo cayó en Contador de forma merecida, pero a lo mejor con sus dos grandes rivales unidos, más el equipazo que llevaban, lo hubiesen puesto nervioso o por que no derrotado, de no mediar esas vacilaciones, falta de sinceridad, diálogo y despropósitos vinokurescos. Durante ese Giro hubo malas caras, declaraciones destempladas (comprensibles), aspavientos, decepciones por parte de Landa cuando era obligado a detenerse para apoyar a su compañero Aru que no iba -ni de lejos- tan bien. Por parte de Fabio también hubo muchas malas caras, muecas apocalípticas y contorsiones, pero no por que estuviera protestando sino por que ese es su estilo natural para ir en bici.

En la segunda parte de esta desgarradora crónica prometemos: celos, envidias, traiciones, egoísmos pueriles, rastreras mezquindades, intrigas, burdas preferencias en favor del hijo más malo y demás infames afrentas que se ven en los diplomáticos lideratos compartidos y en nuestras disfuncionales familias también. No, en serio, este informe continuará con las tempestuosas temporadas de 2016 a 2019. No se lo pierdan, que al paso que vamos solo van a leer historias de carreras antiguas este año. ¡Su Dios los coja confesados!

Oscar Trujillo Marín

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11 pensamientos sobre “Liderazgos compartidos en grandes vueltas: ¿Es mejor despertarlos que sentirlos? Parte I

  1. Debo decir que la sátira es el estilo personal de Oscar en el cicismo, me rei recordando la reciente historia, de hecho pasé un rato agradable. Llevo un tiempo conociendolo, así que la parte que normalmente nos ofendería a los creyentes, me la tomo como el resto del escrito, algo jocoso y nada personal. Quedo expectante a la próxima entrega.

  2. Oscar, me divertí y me reí como cuando veía los cuentos de los hermanos Grimm… a propósito deberías sacar una versión moderna, pero en vez de demonios, castillos y bosques, que sean paisajes, ciclistas, bielas y aficionados (alguien tiene que hacer de villano)…
    Da gusto recrear contigo la historia del ciclismo y me recuerdas en estilo (comparación no odiosa) a Diana Uribe, cuando uno la escucha por horas narrando la historia mundial… Un abrazo

  3. Aunque a veces no estoy de acuerdo con el estilo del señor Trujillo, hoy debo felicitarlo, gran artículo, sin excesos verbales y lleno de no tan sutiles ironías, sin plegarse a la omerta y dejando un trazado de pistas del “ciclismo que cambia”.

  4. “prometemos: celos, envidias, traiciones, egoísmos pueriles, rastreras mezquindades, intrigas, burdas preferencias en favor del hijo más malo” jajajajaja no puedo esperar por esta segunda parte tan siglo XXI…

  5. Que buen articulo Oscar, felicitaciones. En verdad muy divertido y recordando la historia del Tour de la ultima decada. Apesar que es extenso, es ameno e invita a leerlo en su totalidad… un abrazo

  6. Máximo dos lideres, si falla el uno el otro que tome el mando, tres son un problema porque se disminuyen los gregarios que son tan importantes en un equipo.

  7. Hola ! cuando uno quiere ser magnánimo consigo mismo , no hay nadie que a uno lo pare , es decir se convierte en “imparable ” , cuando a uno le da por inventar mentiras y repetirlas 100 veces si hace falta para convertirlas en verdad , como hacia Goebbels , en el tercer Reich , pues adelante , se habla de Landa cuando estaba en Astana , nunca hubo egos , es mentira , si alguien me lo demuestra, aqui estoy para debatir . Landa no es santo de mi devoción , pero nunca hizo nada en contra o dudosamente en contra de ningún compañero , decir lo contrario es faltar a la verdad , y poner como ejemplo eso , es de fariseos , repito , solo una secuencia voluntaria de Landa o Movistar dudosa , y con un argumento poderoso lo aceptaría , pero a fuerza de repetir el mantra , y no sé por qué , o sí , da un poco de hartazgo sé que es una guerra perdida , pero aqui estoy , intentando desenmascarar a los “malos” , como el Capitán Trueno .un abrazo

  8. Por cierto Oscar me alegro de que todo esté bien , y que pasees por el Magdalena: ” que descansada vida la del que huye del mundanal ruido ,y sigue la escondida senda , por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido ; ” ( Fray Luis De León )

    1. Gracias, si vivir en un pueblo pequeño o zona rural siempre es más grato y tranquilo, pero con la que está cayendo lo es aún más. Un saludo Antonio.

  9. Que gran Articulo, a Diario espero por su publicación y lo mejor cada día es más sorprendente.
    Para mi Landa estaba mucho mejor que Aru no se si le daba para ganarle ese Giro a Alberto pero de que contra las cuerdas lo ponía estoy seguro.
    Lo de Froome y Wiggins será un intriga de todos modos en ese momento la crono de Wiggo era inigualable, y el tour se lo llevó por poco más de tres minutos, en mi opinión Froome de sobra en la montaña se los sacaba.
    Para mi Nairo perdió el Tour en La Pierre SM, en esa etapa froome le puso 1 min y es que Richie P ese día machaco 190 ciclistas, la importancia de ese gregario fuera de serie, pero asistiendo como gregario no como co-lider. Digamos que Nairo recupero lo que perdió en los abanicos y un poco más, creo que el equipo se le entregó al 100% demasiado tarde, un par de etapas antes y Nairo le mete 30 seg mas por etapa en la última semana. Acá la culpa no es de Valverde creo que de desiciones lentas en la administración del equipo, tal como lo dije en la vuelta del 2018 le ordenaron demasiado tarde a Nairo que ayudara a Valverde. Lo que si es cierto es que administrar egos es demasiado difícil.

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