Oleg Tinkov, a la espera de extradición hacia USA, lucha contra una leucemia aguda

Por Oscar Trujillo Marín

Oleg Tinkov, el hijo de un humilde minero siberiano del partido comunista soviético que logró llegar a lo más alto de la pirámide del capitalismo, sufre hoy de leucemia aguda.

Como las desgracias no suelen venir solas, el ex patrón de Alberto Contador y dueño de las formaciones ciclistas Tinkoff, Tinkoff Credit y finalmente Saxo Tinkoff hasta su desaparición en 2016, se encuentra en Londres, -donde reside- a la espera de extradición hacía los Estados Unidos. La orden de arresto fue emitida por el Departamento de Estado que lo acusa de haber ocultado 1000 millones de dólares al fisco de ese país.

El millonario ruso y mecenas deportivo especialmente fanático del ciclismo, hizo su fortuna gracias a un olfato increíble para los negocios, una vez caído el sueño (o pesadilla según quien lo mire) comunista dejó sus estudios de minería y se embarcó en la importación de productos tecnológicos para una nueva Rusia capitalista salvaje, ávida de artilugios antes prohibidos o inalcanzables para la mayoría que no fueran parte del Soviet Supremo.

Con este innovador negocio para la época, y sobre todo en su país recién emancipado de su propio delirio, ganó mucho dinero en menos de un lustro. Vendió su empresa Technoshock, en 1997, antes de la crisis tecnológica de finales de los noventas a muy buen precio y se embarcó en la producción masiva de cerveza para el inmenso (y poco abstemio) mercado de su país.

A diferencia del agua de florero fermentada que solían consumir los rusos hasta entonces, Tinkov logro producir y vender cerveza con altos estándares de calidad e ingeniosas y polémicas campañas publicitarias de corte erótico, que lo catapultaron como la marca más sofisticada y cool, llegando a vender 20 millones de litros en su época de esplendor. Fiel a su infalible olfato para el business, en su mismo cénit de exitoso gurú cervecero la vendió -en su mejor momento en 2005- al gigante belga del ramo Inbev por 167 millones de Euros.

Dinero que invirtió en el acto en servicios financieros on-line, siendo uno de los pioneros en el mundo en la banca virtual con Tinkoff Credit Sistemas (reconvertido hoy en Tinkoff Bank) con lo que muy pronto se convirtió en líder en Rusia y buena parte de la Europa ex cortina de hierro, en este tipo de servicios de préstamos y tarjetas de crédito.

Pero su gran pasión -al margen de hacer dinero como churros- era el ciclismo. En él derrochó parte de sus réditos como audaz mecenas patrocinando varias formaciones hasta llegar a lo más alto del pelotón internacional, reuniendo en un solo equipo, con los contratos más altos de la historia hasta ese momento, (por encima de los 4 millones de euros) a dos de las más grandes estrellas de los últimos tiempos: Alberto contador y Peter Sagan.

Tinkov, hombre excesivo, deslenguado, polémico y excéntrico acabó con su sueño ciclista tras varios encontronazos con el mismo Contador a quien criticó fieramente en público, en plena decadencia del madrileño, cuando Oleg consideraba que Alberto ya no justificaba su millonario sueldo con resultados, pero sobre todo se hastió de los entresijos políticos del ciclismo envuelto siempre en polémicas y encontronazos con la UCI y ASO, decidió dejar de patrocinar tras acabado el curso de 2016.

Hoy en día el millonario ruso, caído en desgracia se enfrenta a una carrera algo sombría por donde se le mire. Puede caer mejor o peor, pero ha sido personaje importante en los últimos años para el ciclismo mundial. Al menos esperamos que su salud resista, porque por lo demás ha demostrado con creces que sabe reinventarse. Sus problemas con hacienda ya son otra cosa, por ahí siempre es que suelen caer los grandes millonarios.

Oscar Trujillo Marín

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