Opinión: Ambición, frialdad y Martínez

Por @amatiz12

Determinar algún factor principal que derivó en el título de Egan Bernal es complicado. No porque no lo haya, sino debido a la existencia no sólo de uno, de varios que tuvieron una influencia igual o similar en este éxito de la perla colombiana. Sería desacertado colocar uno por encima del otro, ya que si alguno de ellos no hubiese hecho acto de presencia, la victoria no sería una realidad.

¿Cuáles son esos elementos? El título los enumera. Esas tres palabras constituyen la columna vertebral de esta conquista. Muy determinantes todos. Un hambre de triunfo plausible a lo largo de las dos semanas iniciales de competición, una cabeza fría para no ingresar en el desespero, asumiendo con tranquilidad las circunstancias de adversidad y un compatriota de oro que lo custodió en la debilidad.

El primero, admirable. Sería diferente la historia si el escarabajo de 24 años hubiese optado por exhibir su superioridad física desde una faceta más conservadora. Aquí la justificación para aquellos que dudaban de ese exceso de agresividad y atribuían esa actitud como un comportamiento innecesario. Como todos saben, fue ese porte ofensivo el que le otorgó a Bernal la cómoda diferencia que le dio un margen correcto a tal punto de hacer que su primera plaza no peligrase excesivamente en el segmento final.

Sí, el condimento de nerviosismo no hizo falta una vez se confirmó que las superlativas fuerzas ya no le pertenecían. No obstante, si se analiza fríamente, nunca existió una sensación real de que este Giro se le podía escapar de las manos. Por más trabajada que fuera, cada renta de segundos que obtenían sus adversarios (Simon Yates, especialmente) era casi que insignificante ante la abultada ventaja poseída por el líder, dejándoles como única alternativa para darle un vuelco al decorado, el ataque lejano (y arriesgado). Y conociendo los obstáculos para ejecutar una maniobra de esas (motor, equipo, estrategia, suerte), era casi que imposible que la Maglia Rosa cambiara de dueño.

Pero a eso se suman dos cosas más: Una, el impacto emocional de esa invencibilidad que limitó las ganas de arriesgar a cargo de los más cercanos en la tabla general en esos 16 días. Dos, la apertura de otra perspectiva -olvidada hace unos años- sobre el concepto de repartición energética en esfuerzos de fondo y posturas para apropiarse de una demasía de fuerzas, que básicamente se expresan de esta forma: emplear la superioridad para distanciar lo máximo posible a los rivales, sin importar si sea primera o segunda semana, puesto que si el estado de forma es óptimo, habrá combustible para resistir las 21 jornadas sin llegar a la explosión. Al menos así lo practicó Bernal.

Aparte de que es una recompensa melancólica, ¿no? Un valiente, al que su codicia recogió frutos buscados y no le pasó factura en el remate de la cita, suceso que no siempre ocurre en el deporte de las bielas y pedales, puesto que si hay un tipo de corredores que rara vez reciben el premio merecido, son esos osados que corren al ataque.

Lo segundo, influyente. Si se quiere, una virtud calificada como ‘británica’, propia de su equipo, la de ir midiendo cautelosamente los vatios a mover, conocer los límites ayudados del potenciómetro, manejar una velocidad que permitiera al ciclista rodar sin el miedo de reventar, pero que asegurase una pérdida de tiempo sana, que no fuese abundante. También, el conservar la cordura, el no dejar que la cabeza quede en otro lado cuando las piernas se ven superadas y que se concentre al máximo para mantener vivas las ilusiones. Clave eso.

De nada le hubiese sido útil la brecha de más de 4′ sobre Yates si en el primer ataque del inglés perdiera los estribos, llevando a su cuerpo a reventar por no ceder ni un metro ante el preponderante paso de ese contendiente. La tranquilidad e inteligencia cuando todo parece irse por al traste, son fortalezas determinantes que los galácticos como Egan -apoyado por sus compañeros más experimentados- deben saber administrar.

Dicha característica la aplicó a la perfección. Supo entender el momento en el que no era el más fuerte de la carrera y de que su tanque no daba para ir a cambios de ritmo, de que el camino más idóneo era el de ir a un paso más regulado, que igual le valía para no ver una disminución considerable de su colchón y garantizaba no sentir miedo. Incluso si la situación de competición lo ponía ‘contra las cuerdas’. No se salió de sus casillas. Actuó pulcro, transmitió estabilidad.

Lo tercero, maravilloso. Apunto antes que nada que me parece algo egoísta no elogiar a los otros lugartenientes que cumplieron una tarea fundamental, por lo que lo hago ahora para después redactar unas líneas sobre el más sobresaliente entre ellos. Filippo Ganna, un tractor para el llano e ideal para contribuir al control y ofensivas de su caudillo en dicho terreno; Gianni Moscon, una valía para la media montaña; Jhonatan Narváez, generoso; Salvatore Puccio, un trabajador experimentado y silencioso, pero eficaz. Jonathan Castroviejo, con un motor imparable, un eje para que el acompañamiento a Egan Arley fuese duradero y valioso.

Daniel Martínez, Martínez… Impecable, una clase fenomenal, apabullante. Miren, hay gregarios que ganan carreras y Daniel Felipe se transformó en uno de ellos. Lo mencionaba en otro lado, la evaluación del de Soacha no recae desde un valor numérico -Bernal no lo necesitó cuando fue monarca de la prueba-, sino desde lo cualitativo, debido a que en el instante en que debió aparecer y justificar el por qué era el soporte más sólido en la alta montaña, lo hizo con notoriedad.

Asimismo, no sólo fue ese apoyo deportivo, también mental. A cualquiera le movió las fibras el verlo pegar ese grito de ánimo al rosa en Sega di Ala cuando iba trancado y sin un gramo de fuerza, pero en especial al propio zipaquireño, que seguro que lo despertó en ese momento y le otorgó un segundo aire para no desconectar en la crisis más aguda que vivenció en la ronda itálica. Esos gestos no se olvidan y hablan mucho de lo fundamental que es para un capitán el aliento que puede brindar un compañero, de que al final no todo es cuestión de pulsaciones y numeritos. La cabeza es igual de importante.

Porque claro, en piernas lo de Daniel es encomiable. Sólo INEOS puede disponer de un corredor que aguante tirando puertos enteros y relegando a los demás opositores con una facilidad palpable para dejarle todo en bandeja de plata al capo de escuadra. Esos ciclistas valen muchísimo. En este texto no me involucraré en explicar qué más debe hacer Dani para ser jefe de filas. Ese es otro debate aparte, me quedo con el hoy, el presente, que marca de que un gran porcentaje de la gloria de este fascinante colombiano se halla en el talento de uno de sus compatriotas, que le salvó la papeleta cuando lo requirió.

Alejandro Matiz   

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20 pensamientos sobre “Opinión: Ambición, frialdad y Martínez

  1. Está muy bien el comentario. Y sin duda un justo e indiscutido ganador Bernal. Creo que con el equipo que tenía en este Giro era impensable pensar que lo perdiera. El ciclismo actual se ha convertido en una competencia individual por equipos, es tanta la influencia de los gregarios y su trabajo que terminamos hablando de lo que hicieron por el líder del equipo. A las pruebas me remito. Saludos.

  2. En Ineos siendo Ineos. El equipo B lució fantástico en el Giro, veamos que pasa con el equipo A en el Tour.
    En el giro todos los compañeros del team pusieron su granito de arena para conseguir el objetivo principal, desde los más “modestos” Puccio, Moscon y Narváez hasta los más “populares” Ganna, Castroviejo, Martinez. Fue un buen trabajo, tanto así que nunca se sintió la ausencia de Sivakov.

    1. Equipo B ..me preguntó yo …..quien de ese grupo A según este comentario que estoy respondiendo a ganado más grandes que este muchacho con tan solo 24 años …quien..?….los equipos y los ciclistas se miden por los triunfos no por el nombre y por las aproximaciones a podium….decimos los que entrenamos este lindo deporte de las bielas ..después del primero …todos somos segundos…en hora buena muchachos

  3. Algunas cosas de acuerdo y otras no.
    Ese “desgaste del principio” no fue solo para él, otra cosa es que en etapas como la del sterrato se movía como pez en el agua y el resto de los gallos no iban precisamente ahorrando esfuerzos, es decir lo que vimos fue el nivel real entre adversarios y Bernal temprano los hizo gastar de más. En esa misma sintonía ¿Cuáles adversarios llegaron con mejores piernas a la tercera semana? La contrarreloj los dejó en evidencia, con excepción de Almeida y en menor medida de Bardet, el resto venían fundidos. La verdad desgaste innecesario de Bernal solo lo tuvo en la disputa por los segundos con Evenepoel, aunque ayudo al espectáculo.
    Por otro lado, como compatriota me enorgullece la labor de Daniel, pero dejando de lado el nacionalismo, hay que admitir que el equipo en general estuvo cuando la tarea lo requirió y si Daniel estuvo en su mejor momento para apoyar a Egan, mucho tuvo que ver el hecho que el equipo lo arropó como un capo durante el resto de las etapas, no dejándole hacer tareas que lo iban a desgastar innecesariamente para cuando le tocara su función. Ejemplos varios, pero el ultimo de ellos cuando Castroviejo lo esperó dos veces en el descenso, si Castroviejo no lo espera dejándose segundos valiosos con Caruso, en la subida Martínez no habría llegado con tanque para hacer su grandiosa función y Egan hubiese tenido que subir la mitad de la ascensión solo. Así que poner en el titular del artículo a Martínez con su valioso trabajo como el que aseguró la plaza de Egan por haber sido el último hombre de la montaña termina siendo displicente con el resto del equipo, así hayas nombrado al resto del equipo en una de los últimos párrafos.

    1. No comparto la opinión de que minimice lo de la escuadra. Si para algo hice la mención del equipo en general en un párrafo fue para no restarles méritos, ya que ellos aportaron también a esta victoria. Sin embargo, resalto a Martínez al ser ese gregario de lujo que le brindó la guía en la agonía y cuya labor fue clave para que no se le escapara el Giro.

  4. Lo cierto es que vimos una carrera muy emocionante y entretenida hasta el final, hace mucho que no veíamos algo tan bueno y variado como en este Giro, gracias a todos los ciclistas por su aporte al excelente espectáculo para los aficionados, el que pida mas que le corten caña. Por el lado de los ciclistas el favorito era Yates, Bernal y Remco las vedettes con muchas expectativas y dudas sobre su real rendimiento, el primero ganó y el segundo algo aprendió.

  5. No se requiere echar una perorata veintejuliera y melcochuda, para defender y concluír que el análisis del Sr. Matiz es ponderado, centrado, con criterio y muy justo. El Sr. Martínez fué FUNDAMENTAL en el triunfo de Bernal. Casi diría que Matiz se quedó corto.

  6. egan fue el mejor del giro , por lo menos en las 2 primeras semanas , pero siempre apoyado en su equipo , muy superior en el llano y la media montaña con ganna , moscon , castroviejo y en la montaña alcanzo con el pletorico trabajo de martinez cuando fue necesario pero ademas por debilidades ajenas , el barhein se quedo sin landa , mohoric y mader o sea que a caruso solo le quedo pello , el astana y el education corrieron claramente para los intereses de los britalicos y lafevere mando a bajar a almeida para proteger a remco ya en la etapa 11 ( la del sterrato) ,cuando quedaba todavia medio giro por disputar , con eso dejo en evidencia que el portugues deja el equipo este año

  7. Lo mejor es que este Sr. MATIZ, TIENE 17 AÑITOS. El Bernal, el Pogacar, el Remco del comentario, y del análisis objetivo a la hora de hablar de Ciclismo.

  8. INEOS a dado un salto de calidad este año, no sólo en la incorporación de grandes ciclistas sino también en la vuelta de Ellingworth y un grupo de directores y gente que trabaja en el desarrollo de los ciclistas. El Giro demostró que el INEOS es un verdadero equipo. Martínez y Castroviejo estuvieron fantásticos en la 3er semana pero en las primeras Ganna Moscon Narváez y el capitán Puccio hicieron lo suyo, hasta nos olvidamos del gran Sivakov. Ahora a esperar como actúa ante los eslovenos.

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