Opinión: El ciclismo sí tiene lugar para los dopados

Por @pmpalermo

Es común en esta época de ciclismo “limpio” -como muchos denominaron al periodo posterior al caso Armstrong- presenciar linchamientos virtuales para con los ex corredores que incurrieron en el pecado y/o delito del dopaje.

Si bien varios de estos personajes encontraron acomodo como miembros de staff en el pelotón actual, los más renombrados fueron excluidos, tratados como parias. Y, por su condición, se convirtieron en foco de agresión permanente por parte de aficionados y hasta periodistas, propensos a sumarse a lo que el clamor popular dictamine.

Pero esto es un error. No sólo porque hay organismos dedicados a juzgarlos, castigarlos y permitirles seguir con su vida tras la condena, sino porque con el paso de los años, y ya sin chances de volver a competir, estos ex ciclistas dopados se sinceraron. Al menos algunos.

Así, quienes antes eran capaces de las peores mentiras, hoy son fuente inagotable de conocimiento respecto a eso en lo que ellos se perfeccionaron: el dopaje y el arte de manipular y burlar al sistema.

Un ejemplo concreto lo brindó Michael Rasmussen en las últimas horas, y en base a las informaciones surgidas tras la tímida investigación de la UKAD sobre Sky y Bradley Wiggins. El “Pollo”, que recibe agravios constantes ante cualquier comentario que efectúa por mas acertado que sea, reflejó en un sencillo tuit una fisura enorme de los controles antidopaje.

El danés escribió: “¿Por qué molestarse en pedir un TUE? Los controles no pueden determinar si el corticoesteroide proviene del cuerpo o es externo. Por eso nunca hay positivos por cortisonas”. Y si bien su mensaje -y posteriores respuestas- no descubren nada que las autoridades no sepan, invita a la reflexión.

Si la Unión Ciclista Internacional realmente quiere limpiar su deporte, tal como aboga el flamante presidente Lappartient, sería genial incorporar a sus equipos de trabajo a gente como Rasmussen, un especialista en birlar el reglamento. En su veteranía, al no poder volver al pelotón, no tendrá motivos para mentir y sí muchos alicientes para reintegrarse -en caso de deseo o necesidad- a un circuito que lo excluyó.

David Millar, otro caso icónico, explicó incontables veces que los corticoides son incluso mejores sustancias dopantes que la EPO. Y eso, en años de barra libre con los TUEs, es un dato relevante.

“Hecha la ley, hecha la trampa”, dice el refrán. Y en el ciclismo quedó en evidencia en múltiples ocasiones, incluso porque los mismos laboratorios que colaboraban en la detección de sustancias, también daban una mano a los interesados en evadir a los “vampiros”.

Nada mejor que alguien interiorizado del aspecto más oscuro del deporte para ayudar a purificar un sistema de por sí corrompido. El daño es muy profundo, porque la creencia en el dopaje es cultural, y la necesidad de sacar ventaja para sobrevivir o triunfar, tan vieja como el ser humano mismo.

“No hay lugar en el ciclismo para los dopados”, dijo Lappartient, quizás con buenas intenciones, pero más probablemente, soltando la frase que todos querían escuchar del recién llegado. Y para quien les habla, por ejemplos como el expuesto por Rasmussen, el francés se equivoca.

Se equivoca, en primer término, por querer diferenciarse en un ámbito hipócrita al que él no es ajeno. Su declaración suena agradable, pero no está bien respaldada desde el momento en que está a la mano de cualquiera, una foto suya junto a Alexandre Vinokourov, un ciclista genial y de enorme palmarés, con un prontuario igual de grande.

Lappartient, que es hombre del ciclismo, no puede declarar como si hubiera llegado desde la Luna. Él sabe muy bien que, en una situación ideal, como sería que todos los corredores activos nunca den positivo y se retiren impolutos, se necesita esperar la concreción del recambio generacional para garantizar un cambio sólido.

Y si los directores de equipo, presidentes de Federaciones, mánagers, masajistas, etc. fueron corredores en décadas previas, no es ningún misterio que una gran cantidad se dopó. Era tan común como inflar las ruedas para salir a entrenar y no hay sentido en negarlo.

Esto da pie a otra posible tarea de los dopados, muchos de los cuales posiblemente ya están en funciones. Por citar un caso muy particular: Axel Merckx, que nunca fue cazado por los controles, tuvo un papel destacado en una era negra y, adicionalmente, está en la lista de sospechosos del Tour de 1998.

No me interesa profundizar sobre lo que hizo, sino sobre lo que hace. Su equipo-cantera,(Hagens Berman Axeon desde 2018, cuando será Pro Continental) se convirtió en un trampolín para jóvenes ciclistas, con hasta 22 dando el salto al World Tour.

No pongo las manos en el fuego por nadie, pero siguiendo los lauros relativamente anónimos de sus pedalistas, la edad de los mismos, la ausencia de controversias a su alrededor y los comentarios privados de muchos de los chicos bajo su tutela, me atrevo a confiar en este proyecto.

Seguramente Merckx, que si no se dopó estuvo muy cercano por el mero hecho de ser de esa generación, es el primero en hablar del tema a los nuevos prospectos. Y como él, pueden hacerlo muchos otros.

Esos que evitaron ser descubiertos y recibieron una segunda oportunidad tácita. No daré apellidos, pero basta con mirar quiénes pasaron de ser figuras a mezclarse anónimamente en el seno del pelotón, sin volver a asomar la cabeza. Ellos aprendieron -forzosamente- a ser limpios y pueden transferir sus viviencias.

Obviamente, para que esto suceda debe dejarse de lado la hipocresía reinante en el ciclismo. Esa que tiene vetado de por vida a Armstrong y sus Tours, pero mantiene a Bjarne Riis, Jan Ullrich y Marco Pantani como campeones de las ediciones de 1996, 1997 y 1998 respectivamente.

Si los asesinos reciben segundas oportunidades, ¿cómo no dársela a ex deportistas? Que al margen de sus equivocaciones, fueron profesionales de élite, que se cuidaban de un modo en que hoy los más jóvenes ya no lo hacen.

Dopados o no, esos ex ciclistas saben de nutrición, entrenamiento, descanso o de algo tan normal como superar conflictos personales y seguir corriendo. Sufrieron como pocos una revolución tecnológica a fines de los ´90 y ahora son capaces de evitar pérdidas de tiempo a las camadas ascendentes.

Armstrong, poco simpático para la mayoría, es un arquetipo de la clase de personajes a los que apunto. No obstante ello, basta con mirar sus podcasts para entender cuánto sabe de ciclismo. Es conveniente comprender que el deporte pedal abarca muchas facetas, y que alguien que consiguió siete ediciones del Tour no lo hizo sólo por meterle drogas al cuerpo.

Paradójicamente, y excepto por sujetos sin arrepentimiento como Riccó, un gran porcentaje de los otrora dopados serían muy útiles para limpiar el ciclismo. Es un arma de doble filo -también lo son los TUEs- pero más concreta que tirar frases bonitas sin contenido al aire.

No descubro nada para quienes pertenecen al mundillo, aunque quizás esto aclare un poco las cosas para los fans y, fundamentalmente, instale el tema para debates más serios entre quienes son responsables de hacer algo. Esos que se mantienen en cargos jerárquicos, sostienen una y otra vez estar contra los tramposos, pero no modifican nada.

En definitiva, así como Lappartient convocó a Jean-Christophe Péraud (corredor teóricamente limpio) para trabajar en torno al doping tecnológico, no estaría mal que la UCI aúne esfuerzos con alguna de las “ovejas negras” y le brinde en el proceso la chance de redimirse ante el público que hoy lo estigmatiza.

Pablo Martín Palermo

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8 pensamientos sobre “Opinión: El ciclismo sí tiene lugar para los dopados

  1. clap clap clap clap clap
    chapeau
    en una de las historias de las mil y una noches el sultán de bagdad nombra jefes de policía a los principales bandidos de la ciudad y así acabó con el delito. es una gran idea.
    coincido en que debemos dejar de apuntar con el dedo acusador a quienes hayan pagado por su doping. merecen una 2da oportunidad.
    es un tema difícil y complejo. artículos cómo éste ayudan a entenderlo. muchas gracias.

    1. Hola, Amigos, simpre estare de acuerdo con las segundas oportunidades, pero, cuando sean honestos, sinceros y capaces al denunciar casos reales y encubiertos y ese SI, seria un precio razonable y a bajo costo…., en mi opinión.

      Pero resulta que en el Cono Sur, hay medios y periodistas, que han dedicado parte de sus vidas, a encubrir a destacados deportistas, permitiéndoles ganar competencias, a sabiendas de que no han pasado los controles oficiales…y uno no se explica, como siguen campantes, representando a Países, al mas alto nivel….sin que nadie ponga el dedo en la llaga.

      La verdad siempre saldrá a flote…aunque algunos inescrupulosos hayan tratado de ocultarla desde hace varios años….y sin que las Federaciones se pronunciaran abiertamente con excepción del caso NÁJERA, de hace un año y que solo se ventilo hace muy poco.

  2. Está bueno el comentario, pero siempre hay excusa para salir del banquillo de los acusados, por eso digo que es más facil y barato enmendar al traposo que condenarlo. Ilusos y heroes son los coequiperos que les trabajan a los capos y se inflen de gloria empanados de falsas éticas robandoles un justo salario y creando leyendas hipocritas con un descaro soprendente hacia quienes los vemos.
    Es díficil limpiar el deporte porque hay muchas manos sucias que se sumergen y vuelan como serafines. El tramoso, el mentiroso es un ladrón sin límites y ponerlo de juez es una utopía.

  3. Es un principio básico de cualquier norma de naturaleza penal que sus efectos no puedan prorrogarse más allá de la sanción establecida. Y esto desde el derecho romano.
    Cumplida la pena, nada hay que reprocharle al infractor. A no ser que queramos volver a la Edad Media.

  4. Muy buen artículo, 100% de acuerdo… siempre me ha parecido muy doble moral el tratamiento de Amstrong … fue al único que le quitaron los títulos, eso es injusto, y amañado ademas.

  5. excelente articulo pablo, yo creo que siempre que haya un dominador absoluto, como pasa ahora con froome, el fantasma del doping va a estar presente en el ciclismo.

  6. al enterarme hoy de los ocho positivos en la vuelta de Colombia, qué importante sería involucrar a uno “del lado de enfrente” que sepa como se manejó el doping de tantos ciclistas para que no vuelva a suceder una vuelta con tantos positivos.

  7. Excelente discertacion, asi queda expuesto, que la organizadora de eventos, sera responsable ďe la condicion de dopados de los ciclistas.

Los comentarios están cerrados.

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