Opinión: La encrucijada de Tejay Van Garderen

Por @pmpalermo

El Tour de France no es para cualquiera. De hecho, es para unos pocos; tan pocos, que sobran los ejemplos de ciclistas increíblemente talentosos que nunca lograron coronarse en los Campos Elíseos, aún cuando tenían todo para hacerlo.van-garderen-froome

Para otros, el reto máximo es el podio y ser más o menos regulares -estar en el top 10- a lo largo de sus mejores años en el profesionalismo, circunstancia que les permita ser considerados “Hombre-Tour”, con el honor que eso implica. Después de todo, sólo gana uno y, según marca la historia, ese elegido suele llegar para quedarse y dominar una era.

Con eso en vista, hoy toca ponderar la situación de un virtuoso corredor que ha batallado a lo largo de su trayectoria por obtener el preciado estatus que concede finalizar en la decena de avanzada de la Grande Bouclé.

Tejay Van Garderen, pues de él se trata, lleva cuatro años bajo presión extrema debido a que su inesperado 5° lugar en el Tour 2012 (Mejor Joven) y el declive y posterior retiro de Cadel Evans, lo dejaron al mando del BMC para la cita francesa. Un sueño hecho realidad para cualquiera cuando se inicia en este deporte, que se transformó paulatinamente en pesadilla para el norteamericano.

Es que si bien ha gozado de todos los beneficios de ser capitán y enfocarse en julio -dinero, calendario selecto, gregarios a sus órdenes, etc- con el paso de los años dejó de ser promesa con derecho a fallar, y se le empezó a exigir resultados y continuidad en el Tour. Los primeros llegaron en cuentagotas; de la segunda, aún no hay noticias.

Dos veces 5° en la general del Tour (en ediciones sin las máximas figuras), podio en citas de entidad como Dauphiné o Volta a Catalunya y vencedor de etapa en la mayoría de esos mismos eventos, el de Tacoma cambiaría todo por un top 3 en París. O al menos por una actuación convincente, como la de Richie Porte en la pasada edición.

El ex gregario de Froome estuvo varias campañas en la misma situación que Tejay, pero se destapó en su estreno con BMC. Y aunque las estadísticas lo recordarán como 5° final, dejó la sensación de tener el cajón parisino en las piernas, ya que fue el único al nivel del campeón en la montaña.

En ese contexto, buscando algún parámetro similar, no es ilógico pensar que  las mejores prestaciones de Van Garderen en la competencia que le quita el sueño sucedieron en 2015, cuando marchaba 3° y rodaba sin fisuras. Claro está, enfermó en la semana conclusiva y se marchó a casa sumido en la miseria. “Quiero desaparecer, es el peor día de mi vida”, sentenció.

Aunque con la satisfacción de haber alcanzado un rendimiento superior al exhibido durante toda su trayectoria, por más mérito que tengan sus actuaciones de 2012, 2014 y el año pasado, el Tour sólo recuerda a los valientes atacantes o a los tres primeros, y no a los contrarrelojistas que viajan ocultos a rueda. Y según parece, sus patrones tampoco se conforman con ver el vaso medio lleno.

Camino de los 29 años, finaliza contrato en el que será su sexto curso con BMC, formación que lo ha relevado de su cargo como capo en el Tour, pero que igualmente requerirá de sus servicios en el próximo Giro de Italia.

Efectivamente, y aunque le dieron a elegir entre un 2017 como capitán en mayo o gregario en julio, los directivos de BMC señalaron que, con lo que cobra, Tejay debe dar la cara. Al menos en la previa, hasta que la ruta coloque a cada uno en su sitio.

Llegado este punto, es válido cuestionar en qué puede terminar este cambio radical en la estructura que dirige Jim Ochowicz. Por ejemplo, siendo extremadamente optimistas, se puede conjeturar con un Giro brillante por parte del ciclista en cuestión. Si fue dos veces 5° en el evento magno del deporte pedal, no sería nada raro que -liberado de la presión que rodea el asalto al Tour- Van Garderen esté en la puja por la Corsa Rosa. 

Por otra parte, con un largo historial de días muy malos y una salud usualmente frágil, el espigado atleta no lo tendrá nada fácil en una carrera tremenda y desconocida para él como es la italiana, donde el clima es más duro que en las otras dos grandes. Si a eso se añaden imponderables como caídas, averías y pinchaduras, o errores de planificación y dieta como los que desembocaron en su debacle de 2016, el de Washington parte cuesta arriba.

En plena madurez, Van Garderen se encuentra en la encrucijada de su vida deportiva. Ya tiene claro que no volverá a asaltar el Tour mientras corra en BMC y, además, enfrenta el reto de confirmarse como un ciclista para rondas de tres semanas.

Excelso en vueltas cortas, siempre le quedará la opción de volcarse a las mismas para dar lustre a su palmarés. Después de todo, en un deporte donde gran parte del pelotón pasa inadvertido y se conforma con trabajar para otros, Tejay aún podría pelear por citas prestigiosas como Volta a Catalunya, Itzulia, Dauphiné o el Tour de Suiza.

Es más, sería ingenuo negar la realidad, que marca a un corredor con reservas físicas, sin temor y con mayor agresividad en las carreras de primavera, respecto al conservador rodador que no sale del lote durante el verano.

Lo crucial será que se sincere luego del experimento del Giro y, en base a las prestaciones que allí ofrezca, elija un rumbo más realista.

Despojado a los golpes de su sueño de ser el nuevo LeMond, entregó sus años mozos a una tarea titánica que no podrá ser, y ahora le queda la segunda mitad de su periplo en el alto rendimiento para cosechar los frutos de las diversas experiencias atravesadas. Estará en él dar un nuevo impulso a su profesión o, como tantos otros, consumirla en vano.

Pablo Martín Palermo

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8 pensamientos sobre “Opinión: La encrucijada de Tejay Van Garderen

  1. Sabia decisión haber dado un paso al costado respecto al Tour, yo creo que el giro le puede dar aire fresco a TJ. Aunque lamentablemente para él va a recalar en una de las ediciones con más cartel de los últimos tiempos. Ojala se libere y nos regale una buena performance

  2. Pues al pobre no le he está yendo nada bien en su primer giro. O reserva para tratar de ganar una etapa o se baja de la bici, porque está de pena, por desgracia.

  3. Corredor de pintaba para gama alta y que termina siendo del montón. Como Rigoberto, del que ya nadie habla. Pintaba para grandes vueltas, buen contrarrelojista, ahora devenido en clasicómano; de todo un poco y de nada mucho!

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