Rui Costa luchará contra sus antecedentes en el Tour

Por @pmpalermo

Apenas confirmada la partida de Rui Costa del Movistar para liderar el Lampre Merida, comenzaron las especulaciones y expresiones de confianza en torno al asalto que el talentoso portugués realizará al Tour de Francia en  2014.RUI

La cuestión es que con el recuerdo de sus gestas en Tour y Mundial todavía frescos, casi todos sitúan al portugués en posiciones de privilegio en la Grande Bouclé, hecho que a entender de Ciclismo Internacional es sumamente difícil puesto que el atleta en cuestión nunca finalizó tan siquiera en el top ten.

Es que por antipático que suene, Costa no clasificó ni cerca de esas ubicaciones, ya sea por trabajar para otros o por dejar tiempo adrede en el camino para gozar de mayor libertad en la caza de etapas, su gran especialidad hasta el momento, con la salvedad de los dos Tours de Suiza que atesora.

Pero es por todos sabido que las pruebas de tres semanas son otro cantar, que se ganan en las montañas y contra el reloj y por ello es hora de repasar algunos antecedentes adversos del luso en  esos terrenos durante sus cinco participaciones previas en Francia.

El de Póvoa de Varzim acumula tres victorias parciales, una en 2011 y el magnífico doblete de la reciente edición, pero sus clasificaciones finales en la general distan mucho de la progresión de un ganador del Tour ya que abandonó en 2009 y fue 73º, 90º 18º y 27º sucesivamente, aunque en su favor hay que aclarar que nunca corrió enfocado en el maillot amarillo.

En su debut absoluto en la ronda gala completó 11 jornadas sin nada para destacar, mientras que en 2010, por citar un ejemplo, perdió 12´en el Tourmalet en la que fue su mejor etapa con final en alto y se dejó 9´en la crono larga para cerrar su participación en el 72º casillero a más de 2 horas del líder.

En 2011 Costa evidenció una notable progresión y hasta levantó los brazos en el octavo parcial, aunque el perfil era más digno de una clásica y posteriormente ya no se dejó ver, culminando la crono principal en el 50º escalón a casi 5´y 89º en la tabla principal encabezada por Cadel Evans.

Llegó 2012, y mientras Bradley Wiggins se adjudicaba el Tour y peleaba con su gregario rebelde Chris Froome, nuestro protagonista lograba su mejor ubicación global en la gran prueba francesa, acabando en el 18º puesto, incluso por encima de su jefe de filas Alejandro Valverde.

El luso no ganó pero mostró una mejoría notoria en las subidas, en las que se ubicó siempre entre los mejores con pérdidas más acordes a un aspirante al top ten, excepto en su día malo en la Toussuire donde cedió una quincena de minutos, que sumados a los casi 10 que entregó sobre la cabra lo dejaron fuera de los primeros planos. Vale la pena señalar que dicha edición es la mejor referencia para saber lo que puede conseguir en una carrera de tres semanas gracias a que gozó de mayor libertad cuando Valverde fracasó en su intento por subir al podio debido a diversos incidentes.

Ingresando en su madurez, el flamante integrante de Lampre se destapó del todo en 2013, donde manipuló a su antojo las dos fugas en las que se filtró para conseguir la victoria casi sin oposición y con la autoridad de un veterano, ya que atacó en los momentos justos y no dio ni una pedalada extra.

Una vez más, sus datos en las trepadas fueron destacados en la mitad inicial de la competencia, mientras que las pérdidas se incrementaron en el tramo final, seguramente en su afán de reservar energías, que posteriormente utilizó con sabiduría en las dos etapas que ganó.

En las cronos la sangría fue importante con 3 ´ entregados respecto de los especialistas en Mont-Saint-Michel y casi 7´en Chorges, aunque en ésta última el cansancio acumulado el día previo en su cabalgada rumbo a Gap seguro influyó en sus prestaciones.

Para acabar el tedioso pero necesario repaso estadístico, en el 2013 mágico del portugués su participación francesa concluyó con el 27º puesto a poco menos de una hora de Froome, siempre con la sensación de que pudo haberlo hecho mejor y que la presencia de Quintana y Valverde limitó sus opciones.

Pero por otro lado, Costa tiene ante sí el duro reto de transformarse realmente en un vueltómano, para lo que debe mejorar sustancialmente en las cronos y ganar en regularidad a la hora de subir,  apartados en los que siempre tuvo falencias, tal y como quedó a la vista en los ejemplos mencionados.

Está claro que en la mejor edad para la práctica del ciclismo, sin trabajar para otros y con un talento excepcional todavía puede dar un salto de calidad y probablemente así sea, ya que si algo demostró en su trayectoria es que suele conseguir las metas que se impone.

En su contra, además de las estadísticas, estará la presión del Lampre por conseguir finalmente una buena actuación de sus hombres fuertes en la general, algo que echan en falta históricamente y que, a día de hoy, sólo puede subsanar el maillot Arco Iris.

Pero a la vez, es necesario agregar que nuestro protagonista debe aprender a conducir una escuadra, a ser jefe de filas con las dificultades que eso conlleva y con el peso extra que portará sobre sus espaldas si no sumó victorias para Julio, siendo además, el campeón del mundo.

Todavía faltan varios meses para el Tour y seguramente Rui Costa será protagonista en clásicas y vueltas cortas, en las que irá dilucidando si se perfila como un nuevo integrante del grupo de aspirantes al cetro de Froome o si debe conformarse con seguir sumando etapas, algo para nada desdeñable y en lo que el nuevo líder de Lampre es un todo un especialista.

Pablo Martín Palermo

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