Un año en la vida de…Hugh Carthy

Por David Hunter

Hugh Carthy acaba de completar su primera temporada como profesional con el Caja Rural. En el inicio del año, con apenas 20 años, se embarcó en la empresa más compleja de su corta vida, mudándose a España sin saber una palabra del idioma.carthy pro challenge

Pero el ciclismo no es sólo lo que se ve por televisión. Hay muchas otras cuestiones, que hacen que esta historia sea más que el logro de un neo-pro, que debió batallar con los cambios culturales desde que pisó su nueva patria. “Fue excitante. El equipo le había prometido a sus corredores extranjeros un departamento, que no estaba terminado a nuestra llegada. Por ello, vivimos en un hotel, que estaba bien, no me quejo”, dice a ciclismointernacional.com

Hugh no tardó en enamorarse de Pamplona, que no tiene el clima de Girona, pero ofrece espléndidas rutas para entrenar, con los Pirineos incluidos. “Amo Pamplona. Es una ciudad de la que todos han escuchado pero pocos conocen. Aparte de San Fermín, el turismo no suele ser masivo, así que es muy tranquila, con rutas desiertas y con múltiples opciones para trabajar”, explica.

“El clima es más húmedo que en el resto de España, pero muy parecido al de mi tierra natal, en Lancashire, así que no me afecta. Ahora alquilo mi propio departamento en Pamplona y ya conozco los caminos para entrenar. Si vas al norte tienes Francia, al noroeste, el País Vasco, y siempre encuentras a otros profesionales rodando por allí, buscando subidas cortas y empinadas. En cambio, al sudoeste, el terreno es más accesible”, completa.

El delgado británico se fijó como reto aprender el idioma, motivo por el que le vino de maravillas compartir la casa del equipo con el colombiano Heiner Parra. El escalador sudamericano lo ayudó con el español y, a cambio, él le dio clases de inglés, que se incrementaron cuando dejaron el hotel. “Valió la pena esperar por la casa. Tenía todas las comodidades y fue genial para prepararme”.

El periplo profesional de Carthy empezó en Mallorca, donde compartió por primera vez con estrellas como Valverde y Greipel. “Estaba muy nervioso y no tenía idea sobre qué esperar. Me tomó un tiempo encontrar confianza, pero esos inicios, fueron invaluables para mi porvenir”.

Pero no todo fue color de rosas. Lo enviaron a muchas pruebas incómodas para sus cualidades, como el doblete holandés en Ronde van Drenthe y Dwars door Drenthe. “Fue toda una experiencia y quiero creer que me sirvió para algo. Además, no estaba bien preparado”.

Alcanzar la forma no es fácil y el camino suele ser duro, con muchas trabas que los fans no conocen. En el caso de Hugh, fue la fiebre, que lo asaltó la semana siguiente mientras tomaba la salida en Classic Loire Atlantique y Pays De Loire. Además de un deporte, el ciclismo es un trabajo, por lo que no pudo quedarse en cama debido a la necesidad de Caja Rural de honrar la invitación.

Y el sufrimiento tuvo su rédito, porque el joven atleta empezó a encontrar buenas piernas en el GP Miguel Indurain y la Vuelta al Pais Vasco. Corriendo en casa del equipo, descubrió que algunos de sus compañeros eran realmente populares, como por ejemplo, Amets Txurruka y Pello Bilbao.

Pero País Vasco fue especial por algo más, ya que fue la primera cita World Tour de nuestro protagonista. “Fue la más dura y grande prueba en la que había tomado parte. En otras competencias, siempre hay algún ciclista famoso, pero aquí, todos lo eran y yo los admiraba desde pequeño”.

Pais Vasco fue, también, una de las citas más emocionantes del 2015, con dos días finales en Aia y una crono durísima.

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“Unos días antes de la etapa los mecánicos nos preguntaron sobre los platos y piñones a utilizar en la bici de crono. Yo pensé que hablaban de platos 54, 55 o 56, pero no entendí que consultaban por el plato chico y si ponían un 34 o 36. La noche previa me dí cuenta que tenía un 56 y 36 con un cassette 11-28, una locura para el recorrido, por lo que terminé utilizando la bici común con 11-32”, recuerda con alegría.

Las carreras se suceden todo el tiempo en esa fase de la campaña, y Carthy debió viajar a Italia. “Amo correr allí porque el público es especial. La atmósfera que se vive es particular pero relajada, los hoteles y la comida son buenos, mucho más que en el resto del planeta. Es más, muchos profesionales adoran el Giro por esos motivos solamente”.

De más está decir que, el paso por Italia, fue exitoso, ya que Omar Fraile venció el Giro dell’Appennino. “Fue una parte muy positiva del año. Encontré el golpe de pedal, buena forma y resultados. Me faltó un poco para no perder contacto en la última subida del Apennino, pero sólo eso”

Como todos saben, la peor parte del ciclismo son las caídas, y Hugh quedó fuera de la Vuelta a Madrid por una muy seria. “Me hice daño en algunos ligamentos de la rodilla. No suena a mucho, pero tuve hasta problemas para caminar durante semanas y, por supuesto, no pude entrenar. Fue frustrante porque estaba en plenitud. Siempre trato de sacar algo positivo de las cosas, así que pienso que el descanso forzado me ayudó a llegar fresco a fin de año”.

En junio, Caja cruzó el Atlántico para participar en carreras de USA y Canadá (Philly Classic y Tour de Beauce), donde dominaron de la mano de Barbero y Bilbao. “Fue todo un éxito para el equipo y nuestro patrocinador americano quedó más que feliz. En lo personal, no quedé satisfecho con mi condición y entendí que tenía mucho trabajo por delante”.

En ese marco, no fue una sorpresa que lo dejaran fuera de la Vuelta a España, que no era una prioridad pero, igualmente, despertaba ciertas esperanzas. “Con el equipo en el listado de participantes, uno siempre sueña con estar. Pero para ser honesto, no estaba listo. Mis resultados no habían sido consistentes y debía seguir creciendo en competencias de una semana”.

La siguiente escala de Carthy fue la Volta a Portugal. “Se dice que es una de las citas más duras de todo el calendario, pero no sé si es cierto, porque los que brillan allí no salen de su patria y no son medida justa. Además, los locales corren frente a su gente y conocen las rutas, por lo que suelen tener ventaja. Para colmo de males, me intoxiqué con la comida y sólo me limité a aguantar. Lo bueno, es que salí con piernas y forma para lo que vendría y completé un evento largo y complejo”.

El pico llegó en Estados Unidos para el USA Pro Challenge, donde lideró una alineación limitada de Caja, hecho que no le impidió mostrar su talento y acabar 9° en la general y 2° entre los jóvenes. No está de más decir que, con una bici de crono, él se hubiera adjudicado el maillot blanco, pero el equipo no tuvo los medios económicos para viajar con todo el material, por lo que rodó la crono en una bici normal pero más pequeña, de un compañero.

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“Fue un gran resultado para mí, porque mostré mi potencial. Sí me molestó perder el maillot de los jóvenes, pero el equipo no cuenta con una fortuna y no nos podemos quejar. Hice el máximo con el material disponible y, por cierto, debo admitir que durante el año apenas me subí a la cabra y no entrené específicamente”.

Posteriormente, Carthy fue convocado al Tour de Gran Bretaña para defender los colores nacionales, pero una dolencia en el Talón de Aquiles lo lastró. Encima, el seleccionador eligió a los que irían al mundial allí y, obviamente, lo dejó fuera del corte.  “Fue una decisión justa. Todos lo sabíamos y, luego de eso, regresé a España para recuperarme y estar disponible en los últimos compromisos de Caja, en los que me fue bien”.

En el Tour de Gevaudan Languedoc-Roussillon, se alzó con la clasificación de los jóvenes, aunque su sinceridad es brutal, tanto, que le permite poner dicho logro en perspectiva. “No fue nada especial, la prueba no fue muy competitiva, con nombres importantes pensando en las vacaciones, limitándose a rodar”.

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Tan poca relevancia le dio a su “gesta”, que ni siquiera se tomó la molestia de apartar la  significativa camiseta de entre su ropa. “El maillot está en la valija, que ni siquiera desempaqué, excepto por la ropa sucia de la última competencia del año”.

Con el año llegando a su fin, el neo de Caja volvió a Italia para una de las competencias más hermosas del calendario: el Giro dell’Emilia.

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“Fue una gran carrera. Siempre me gustó mirarla por tv, por ejemplo, recuerdo cuando Ullrich ganó en 2001. La aproximación a las murallas de Bologna y la tremenda subida a meta es espectacular. Es un evento que tiene todo: rutas planas y expuestas, largas y sencillas colinas y un final durísimo, plagado de cotas empinadas. El clima es factor, también las miles de personas que se acercan a ver las acciones en el último muro y a sus ídolos que siempre están allí: Rebellin, Pellizotti y Cunego”, narra.

A la hora del balance, Hugh explica cómo repercutió en su organismo una campaña con más de 10.000 km y 69 días de competencia, algo que nunca había hecho antes.  “Terminé más fuerte de lo que inicié, también con más confianza. El equipo había estipulado 60-65 días para mí, pero el viaje con Gran Bretaña incrementó un poco la cifra”.

Sumamente sincero, Carthy habla sobre su estancia con Parra, un nuevo amigo. “Fue un gran compañero y, como no hablaba una palabra de inglés, me forzó a mejorar mi español, que era una meta personal. Ahora correrá en Colombia, pero seguiremos en contacto porque forjamos una amistad. Nunca la pasé mal y fue clave para que no extrañara mi hogar. No entrenamos mucho juntos, pero sí compartimos comidas, compras o películas. A él le gustaba mi comida, porque soy bueno en la cocina. Otro punto fue la limpieza, que hacíamos entre los dos, como casi todo. Creo que es mejor en equipo que dividiendo tareas”.

Carthy la pasa bien en España, al punto de no extrañar demasiado su patria. “Obviamente, echo de menos a mi familia, amigos y algunas comidas, pero no mucho más”.

Y la globalización juega un rol clave en eso. “Casi todo es universal ahora. Si un día quiero ir a comer un chocolate o tomar té, puedo encontrar los mismos que en casa por aquí. Me gusta probar cosas nuevas, de otras culturas, así que no es un problema, más bien, es un incentivo”.

De regreso en el apartado deportivo, es interesante saber que sus esfuerzos dieron resultado, pero no sólo sobre la bici, sino con el idioma, fundamental en un equipo hispanoparlante. “Cuando tuvimos la primera concentración, en enero, ya podía defenderme y hasta seguir las conversaciones”.

“Ahora hablo bien, aunque el acento me delata y, si me hablan muy rápido, no entiendo bien. Pero les pido que repitan y listo. Aprender un nuevo idioma fue una complicación extra para mi año inicial, pero fundamental porque en el ciclismo, son pocos los que no hablan varias lenguas. Es casi obligatorio con tanta mezcla de culturas”.

Caja-Rural tuvo un 2015 sensacional, y para nuestro entrevistado, una de las claves fue la unión del grupo.  “Fue duro al comienzo, me costaba seguir sus bromas y charlas, pero logré integrarme al grupo, que es muy unido. Ahora hasta tengo amigos”.

Lo que muchos no saben, es que ser ciclista es complicado en si mismo por las horas de descanso requeridas. Si encima eres extranjero, la vida social es muy limitada. “Un día normal consiste en levantarme a desayunar alrededor de las 8 y salir a entrenar a las 10. Luego regreso, me baño, me ducho, almuerzo y descanso con las piernas hacia arriba unas horas. Si debo hacer compras, las hago a última hora, regreso, cocino y de nuevo a descansar. No tengo mucha vida social. En mi tiempo libre escucho música o leo”, revela.

Queda claro que el ciclismo necesita de mucha dedicación y sólo alguien que lo ame puede ser profesional.  “Disfruto de la disciplina y amo llegar destrozado de entrenar y recuperarme, para hacerlo de nuevo al día siguiente. También me gustan los viajes y la camaradería entre colegas en entrenamientos y carreras”.

Con el 2016 a la vuelta de la esquina, el británico ya se prepara, pero antes, realizó un gran cambio personal. “Me mudé a mi propio departamento. Tenía decidido hacerlo en octubre pero las cosas se demoraron. Me encanta tener mi espacio, que era lo único negativo de la casa del equipo, donde entraba y salía gente todo el tiempo”.

Carthy termina contrato el año venidero y sabe que debe dar un paso adelante.  “No sé que me depara el 2016, pero debo obtener resultados y regularidad. Hasta ahora voy muy bien con la preparación invernal y tengo algunos tests que hacer en breve. Me encantaría empezar igual de fino que terminé, porque sería una buena plataforma de despegue en mi programa”, cierra.

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Este es Hugh Carthy, un profesional con todas las letras, de esos que analizan el clima o las etapas antes de correr, porque respira ciclismo y anhela ser el mejor. Su primera temporada fue positiva, con buenas prestaciones en Trentino y Pro Challenge, pero ahora debe superarse a si mismo y confiamos en que lo logrará.

Casi afincado como un español más, añora con quedarse en la escuadra navarra, renovar su vínculo y, por supuesto, ser elegido para la Vuelta a España, que sería su primera grande y un hito memorable en su trayectoria.

David Hunter

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