Vaughters: “El riesgo de dopaje hoy es demasiado alto y el beneficio es demasiado bajo”

Por Oscar Trujillo Marín

Jonathan Vaughters, aparte de ser el manager de EF Pro Cycling y jefe de van Garderen, Urán, Bettiol, Carthy, Woods, Daniel Martínez e Higuita, entre otros corredores destacados, hizo su carrera como corredor profesional en los turbulentos años 90’s, (entre 1994 y 2002). Fue compañero de Lance Armstrong dos temporadas en el US Postal.

Por supuesto, Jonathan carga con un pasado de dopaje como la inmensa mayoría de corredores de su generación. Conoció el problema desde dentro. Por suerte él, a pesar de sus errores, a diferencia de otros que fueron desterrados y condenados al ostracismo, puede seguir viviendo del ciclismo.

En una extensa entrevista con Marca, Vaughters analiza el revuelo causado por las confesiones de su famoso ex compañero y compatriota en su reciente documental, mostrándose más crítico que lo que ha hecho por ejemplo el Triqui Beltrán, Simeoni o Basso.

“La influencia de un producto prohibido en el rendimiento deportivo no es la misma para todos. Todos los corredores usaron EPO en ese momento, pero funcionó más para uno que para el otro. Así que hay un momento en el ciclismo en el que nunca sabremos quién era el mejor. Es imposible saberlo. Lance fue muy fuerte con o sin dopaje, Jan Ullrich o Marco Pantani también. Pero decir que Lance habría ganado 7 Tours de todas formas es temerario. La EPO puede haber sido más efectiva para él que para otros. Quizás David Moncoutié, que decidió no tomar nada, fue en realidad el más fuerte… “, señaló.

Buena parte de la mala fama de Lance se la debe a un supuesto carácter tiránico, autoritario dentro del equipo. En esto el director del EF Pro Cycling, que trabajó dos años a su lado, fue claro: “él nunca presionó a nadie  para que tomara drogas, fue decisión de cada corredor”, enfatizó el ex corredor nacido en Boulder, Colorado.

Lo que sí reconoció fue el carácter dominante y fuerte personalidad de Lance cuando alguien cuestionaba su jerarquía o condición de Alfa en el equipo: “Si fueras un compañero de equipo y estuvieras a su lado, te trataría bien. Pero si tuvieras una opinión diferente de la suya, te haría la guerra. El mejor ejemplo es el de Alberto Contador en 2009, que fue colíder y Lance no se portó tan bien con él porque no era sumiso, no podía tenerlo de su lado, lo mismo ocurrió con Floyd Landis y Tyler Hamilton”.

Jonathan analiza cómo pudo llegar tan lejos todos esos años (de manera ilesa) el texano con su delirio fraudulento. Según él, tiene que ver con el hecho de haber sido el corredor de la historia que más llegó a acumular notoriedad, fama, dinero poder e influencia, ese peligroso cóctel unido a su enorme ambición por seguir siendo el mejor, fue su ruina. Si solo hubiese ganado dos o tres Tours espaciados y con otras figuraciones más discretas, nadie se metería con él. Si solo hubiese sido francés o Suizo, menos. ¿Odiar a los estadounidenses por sistema y sin matices no es para buena parte de la humanidad un deporte nacional? Lance Armstrong fue el villano perfecto. Quién no quiere ver caer a un gringo arrogante y poderoso.

“Casi todos nos dopábamos, lo que lo hizo diferente de los demás fue el poder y el dinero. Yo me fui de US Postal y estuve luego en un equipo francés después (NdR: Credit Agricole) y no teníamos logística para el dopaje. Si querías hacerlo, tenías que hacerlo por tu cuenta, no había médico para ello. Por el contrario, Lance lo tenía todo ahí mismo para él. Podía contratar un avión privado y volar alrededor del cielo mientras recibía una transfusión de sangre si quería. Tenía el dinero y la logística para drogarse. Estaba tomando poco riesgo. Sabía que no iban a atraparlo. Podía hacerlo todo con calma y metodológicamente. No temía que la UCI lo atrapara y eso fue una gran ventaja”, narró.

La historia está plagada de grandes nombres en el campo artístico, musical, financiero, político, militar de personas que empezaron desde abajo con una conmovedora biografía de superación, como ejemplo triunfando o defendiendo nobles causas y una vez llegados arriba, a la cima, la ambición desmesurada y el resplandor de la fama, del temor que infundían y de sentirse omnipotentes resultó ser su perdición. Es evidente que, salvo muy pocas excepciones, demasiado poder ciega, envilece.

En su balance de la época fraudulenta que le tocó vivir, Vaughters reconoció que de lo que vió “1996 fue el peor año en términos de dopaje, fue el pico”, dijo. Y también que lo que se ve hoy es meramente residual, no tiene nada que ver con el carácter masivo, variado y excesivo de esa década.

“El ciclismo es ahora más limpio, incluso aunque no se pueda decir que nadie está haciendo dopaje. En los años 90, y primer lustro de este siglo, el dopaje permitió tener una ventaja de 5 a 10% y era imposible correr sin EPO si lo que querías era ganar. Mientras que ahora el dopaje da una ventaja de 0.00005%. Esto es completamente diferente. En la década de 1990, el riesgo de dopaje era bajo, las sanciones ridículas y la tolerancia social muy elevada, la ventaja, por tanto era muy significativa. El riesgo de dopaje hoy es demasiado alto y el beneficio es demasiado bajo, y es por eso que estamos quizás en la era más limpia de este deporte “

Pensar que el dopaje va a desaparecer por completo de las competencias es como pensar que la humanidad entera va abandonar un día la codicia, el egoísmo, la agresividad sustentada en odios atávicos tribales que permanecen como el miedo al diferente, el racismo, la xenofobia, la aporafobia y el delirio por las armas y la guerra…

Con mucha educación y rigurosos controles se pueden reducir estos males a la mínima expresión. Pero siempre habrá quien quiera tomar atajos en cualquier apartado de la vida, eso hace parte de la humana condición, es inherente a ella. La razón nos da la potestad de elegir, y la trampa siempre será una elección más entre muchas.

Se confunde quien piense que doparse tiene que ver con un origen miserable, inculto o marginal. Armstrong, Rasmussen, Riis, Ullrich, Virenque y todo ese infinito etcétera de ilustres nombres que fueron tramposos en su momento, vienen en su mayoría de las sociedades más desarrolladas, ricas y civilizadas del mundo: no parece tan sencillo de erradicar, es un tema de inmemorial codicia humana. La historia y el presente corroboran su obstinada y fiel presencia.

Oscar Trujillo Marín

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4 pensamientos sobre “Vaughters: “El riesgo de dopaje hoy es demasiado alto y el beneficio es demasiado bajo”

  1. Tener la visión de alguien que vivió y practicó el dopaje en la época de barra libre enriquece los conceptos sobre el mismo. Espontanemente toca temas simples pero que no sobran traerlos a colación, como el hecho de decir que el doping (para el caso EPO) no afecta por igual, a algunas les ayudaba 5% o 10% y otros casi nada, sin embargo eso riñe cuando dice que en la actualidad aporta el 0.0005% lo cual no creo que sea así, pues tan solo las permitidas cetonas podrían dar hasta el 15%, en ese caso ¿son o no son doping permitido? de ser como lo dice Vaughters que les cuesta a los equipos que las consumen en simplemente dejar de usarlas si no aportan nada. Como doparse es tan costoso y la EPO resulta hoy día tan fácil de detectar, podría decirse que solo lo mas adinerados tienen la posibilidad de una técnica menos detectable, con la crisis actual tal vez sean menos los que intenten irse por la ramas ¿será?

  2. Lo que me gustaría rescatar de este artículo es que habla que hoy hay gente que corre y gana sin doping. Quiero seguir creyendo en ello. Quiero ser de los que creen que los nuestros ganan y van limpios y o pecar de ingenuo.

  3. Siento discrepar, pero yo no me creo nada, el EPO será detectable, pero seguro que está funcionando la mandanga que todavía no se puede detectar, solo tengo que ver las grandes vueltas, 21 días de esfuerzos, medias altiiiiiisimas, sin llegar a las de los años 90, pero muy altas, veo cosas que no me cuadran, llevo rodando en bici 30 años, corrí en Masters y se mas o menos lo que es ir ligero a los sitios, por eso no me creo nada, me siguen sin cuadrar muchas cosas de lo que veo en las carreras……sobre todo en las grandes……..me sigue oliendo a doping, pero mas suvecito……..

  4. Lo que sale costoso es la forma o el medicamento para ocultar el doping por eso no todos lo pueden intentar, seguramente algunos equipos se meten en esos gastos pero no con todos los ciclistas por el costo y ademas por lo que dice el entrevistado que a todos no les funciona bien. Los que somos simples aficionados somos los mayores burlados y solo dudamos cuando un ciclista de la noche a la mañana consigue resultados espectaculares, eso pone a pensar a cualquiera y da rabia porque los tramposos saben lo que están haciendo y no les importa.

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