Sam Bennett y el problema de llevarse bien con sus rivales

Por @pmpalermo

Más de una vez resaltamos desde espacio algunas de las bondades del ciclismo de antaño. Entre ellas, la “mala leche” existente entre las figuras de la época, que llevaba a que protagonizaran duelos encarnizados, regalando un mejor espectáculo a los aficionados.

Y algunos de los integrantes más veteranos del pelotón aún piensan así. Gente como Mark Cavendish, quien afirmó no entender cómo varios de sus contrincantes son amigos. Bennett, que coincide recurrentemente en Monaco con muchos de ellos, intentó clarificar la cuestión.

“Entiendo lo que él dijo”, replicó el irlandés a Cyclingnews. “Si Caleb o yo queremos la misma rueda no creo que ninguno de los dos retroceda, como debe ser. Pero al mismo tiempo no quieres una reunión de dos familias en la que uno de los dos esté lleno de vendajes”, siguió.

“Al final del día somos corredores profesionales, no podemos pensar así”, continuó el veloz hombre de Bora, quien luego admitió que tiene más problemas con eso ahora que cuando era joven. “Cuando te haces más grande eres más amistoso con más gente. Antes había muchos corredores a los que ni siquiera conocía y hasta terminabas ‘odiando’ al pelear la rueda o cualquier otra situación”, analizó.

“Pero a medida que conoces gente es más difícil ser un imbécil. A veces preferiría no conocer a nadie”, cerró al respecto.

Y realmente, aunque antes que corredores son personas, se echa en falta el espíritu combativo de generaciones previas. O incluso ese instinto asesino (deportivamente hablando) que los llevaba a comportarse como cretinos sobre la bici. Es más, sucedía así en todos los deportes.

Ningún extremo es bueno, eso está claro. Pero para quien desea ver un deporte como entretenimiento, la opción más viable es la que se vivía en otras décadas, con gente como Robbie McEwen haciendo malabares mientras defendía su posición con la cabeza.

Y no se trata de poner a nadie en riesgo irresponsablemente, pero desde el momento en que se elige ser sprinter profesional se sabe que lo normal sería que haya roces, si no, que pongan andariveles y esprinten sin tocarse como si de una carrera de 100 planos se tratase.

#Traducción de Ciclismo Internacional

Pablo Palermo

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2 pensamientos sobre “Sam Bennett y el problema de llevarse bien con sus rivales

  1. Delicado el tema, pienso igual, que los extremos no son buenos, porque es que hasta para tener el instinto asesino del que hablas hay que ser muy responsable y tener la cabeza fria con la sangre caliente y las pulsaciones al límite. Que lo diga Benett que hace un par de años en una etapa antes de conformarse el sprint donde se vio que le metió el cuerpo a Quintana con su ventajosa corpulencia y ahora aduce que por llevarse bien con tanta gente no es capaz de meter el cuerpo ante similares biotipos. También, contar con que todavía se tiene en la retina la amarga imagen entre holandeses que llevó a pensar lo peor para uno de ellos y que gracias a Dios hoy el afectado está en competencia.

  2. Discrepo. Si son profesionales, lo ideal sería que la rivalidad permaneciera solo arriba de la bicicleta. Cómo es deseable algo que “los llevaba a comportarse como cretinos sobre la bici” y que “sucedía así en todos los deportes”. Falso. Hay muchísimos casos de rivalidad extrema y amistad. La pregunta es porqué para ganar se debe ser un cretino con los demás y que eso nos parezca deseable. Es porque solo nos fijamos en las veces en que ser un cretino salió bien y olvidamos las veces en que por “cretinidades” alguien casi muere. Un pasado muy selectivo de “en otras décadas”.

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